El titular del Consejo Nacional de Dominio Energético celebró el repunte de la producción de petróleo a escala nacional y reconoció los beneficios que la reapertura de las operaciones en las cuencas de Venezuela trajeron a Estados Unidos.
Venezuela, el trampolín de la producción petrolera estadounidense
En intercambio con la prensa, Jarrod Agen vaticinó el rendimiento exitoso de las operaciones en el sector energético de cara a los próximos meses, gracias al trabajo proyectado en puntos estratégicos como Alaska, Nuevo México y Venezuela.
El mes pasado, la EIA subrayó la influencia creciente de Alaska en materia de reservas probadas. Según datos recogidos en 2024, el informe adelantó el crecimiento del volumen de suministro disponible para su extracción a costo asequible.
«Las reservas probadas de petróleo crudo y condensado de yacimientos de Alaska aumentaron un 5%, y las de gas natural, casi un 7% en 2024», detallaron. De esta manera, el gobierno de Donald Trump presta atención a lo que sucede en el estado más frío del país por su potencial para la consolidación de la industria de los hidrocarburos.
Por su parte, Nuevo México destaca por ser uno de los distritos que lidera la transición energética en el país. Según el mismo organismo, el desarrollo de la energía limpia alcanzó el 60%, con gran participación de la energía solar, que representa el 13% de la matriz.
Asimismo, y por su proximidad a la Cuenca Pérmica, el estado es el segundo productor de crudo más importante de Estados Unidos, cubriendo el 14% de la producción total. Un desarrollo similar alcanzó el gas natural, donde la Cuenca de San Juan juega un rol fundamental.
En el caso de Venezuela, el mercado energético despertó de un largo letargo luego de la detención de Nicolás Maduro. Bajo el arbitraje de la administración republicana, el interinato de Delcy Rodríguez dio luz verde al reinicio de las actividades extractivas.
A día de hoy, y con el bloqueo del estrecho de Ormuz en curso, la nación caribeña cobró fuerza en el panorama internacional, ganándose un lugar como uno de los principales proveedores de la potencia occidental. «Venezuela está alcanzando una producción récord, y todo eso está llegando a EE. UU.», afirmó Agen este jueves.
El éxito de Venezuela
Para tomar dimensión del éxito, el Informe Mensual de la OPEP correspondiente a abril destacó la producción diaria de hasta 1 031 000 barriles y la cotización de US$ 90,47 por barril ante el desabastecimiento ocasionado por el conflicto en Irán.
Lejos de circunscribir el gran rendimiento de Venezuela a la tensa situación geopolítica, el director de Dominio Energético adelantó que, aun superada la guerra y recuperado Ormuz, el éxito de las exportaciones venezolanas y la industria estadounidense continuará.
«Una vez que el Estrecho de Ormuz esté abierto, verás que los precios bajan, pero todos estaremos en una mejor posición, gracias al presidente Trump, en petróleo y gas», aseguró.
La millonaria recaudación en la subasta de concesiones
En otros temas, el funcionario se refirió a la exitosa convocatoria de la subasta de arrendamientos de petróleo y gas que organizó el Departamento del Interior en Nuevo México y Texas, en la jornada de ayer. Según el comunicado de la cartera, se generó una ganancia de hasta US$4 000 000 000 con el arrendamiento de 74 parcelas, que suman un total de 33 530 acres.
De esta manera, empresas del sector privado obtuvieron el permiso para proceder con la explotación de los recursos naturales para la extracción de petróleo y gas natural. «Al reducir costos y eliminar barreras al desarrollo, estamos impulsando el potencial energético estadounidense», defendió Doug Burgum.
Al tanto de los acontecimientos, Agen valoró que el saldo resultante «es cuatro veces la subasta de arrendamientos más reciente que jamás haya ocurrido», por lo que la confianza proyectada del gobierno actual evidencia que «la gente está invirtiendo nuevamente en petróleo y gas en América».
