La Unión Europea ha intensificado su posición frente a Moscú al culminar una cumbre de ministros de Exteriores en Bruselas. La Alta Representante, Kaja Kallas, advirtió que el orden del mundo está modificándose y que Rusia, en un 2026 incierto, es una «amenaza mayor». Kallas se mostró muy dura a la hora de evaluar la actitud del Kremlin ante una salida negociada: «Rusia no está haciendo ni siquiera un esfuerzo simbólico para alcanzar la paz». Por el contrario, la diplomática europea aseguraba que Moscú esta cometiendo crímenes de guerra al golpear infraestructuras civiles como, por ejemplo, trenes de pasajeros, hospitales y escuelas.
La energía como la «nueva guerra»
Después de no lograr ganar en el frente de combate, Rusia vuelve a «usar el invierno como arma», y la energía se convierte en la nueva guerra. Esta táctica fue denunciada como «terror estatal» por la comisaria de Ampliación de la UE, Marta Kos, porque representa acciones contra la población civil, que son «horripilantes».
Frente a esta ofensiva, la UE está respondiendo con el mayor paquete de ayuda invernal de su historia. Kallas confirmó el suministro de 500 generadores de energía más, así como la inyección de 50 millones de euros más en ayuda energética, con lo que el fondo total de energía asciende a más de 1600 millones de euros. También se ha propuesto un grupo de trabajo conjunto Bruselas-Kiev para coordinar mejor este soporte esencial.
Listas negras y veto a excombatientes rusos
Paralelamente al apoyo a Ucrania, Bruselas incrementa la presión económica y de seguridad al Kremlin. La UE ha apuntado hoy por blanqueo de capitales a Rusia en su lista negra, que busca ralentizar y encarecer las transacciones con los bancos rusos. Asimismo, se trabaja en la preparación del vigésimo paquete de sanciones, con el objetivo de presentarlo el 24 de febrero, en el cuarto aniversario de la invasión.
Una de las nuevas propuestas que han sido discutidas por los ministros es la prohibición de entrada al espacio Schengen para los excombatientes rusos. Kallas alegó que el número elevado de veteranos de esta guerra supone un «claro riesgo de seguridad» para Europa, y se ha sumado el respaldo de varios Estados miembros. Además, han sido aprobados los primeros 10 millones de euros para contribuir a configurar un Tribunal especial que juzgue el crimen de agresión, bajo la idea de que Rusia tiene que rendir cuentas.
Escepticismo diplomático por las negociaciones
A pesar de los llamamientos de algunos dirigentes europeos para la reanudación de los contactos diplomáticos con Rusia, Kallas se mostró escéptica sobre la utilidad de contactar con el Kremlin en este momento. La Alta Representante dijo que Europa no puede actuar como «demandante» para pedir a Rusia que hable con ella.
Kallas afirmó que Moscú considera que se hace con lo que quiere en su entendimiento con los estadounidenses, dado que las concesiones que EE. UU. está pidiendo a Ucrania son «bastante fuertes». Dicha falta de seriedad rusa se evidenció en las discusiones de Abu Dabi, donde la parte rusa no transmitió a las partes una capacidad de decisión.
La Unión Europea celebra el compromiso de incrementar la presión para que Rusia tenga que pasar del estado de «fingir negociar a negociar de verdad», utilizando aquellas medidas que limiten su financiación de guerra, mientras se debate la aplicación de más acciones para proteger a la población ucraniana del «terror estatal». Al mismo tiempo, Bruselas pone de manifiesto su compromiso a futuro con Ucrania dentro de la Unión Europea, describiendo su proceso de adhesión como una decisión geopolítica fundamental destinada a fortalecer el bloque frente a amenazas externas. En esta línea, Kallas remarcó que Europa debe ofrecer resultados concretos en los años venideros.
