A pesar de los anuncios sobre un acuerdo para evitar los ataques a instalaciones vinculadas a la infraestructura energética durante la temporada más fría del invierno europeo, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, aseguró que los ataques rusos continuaron como si nada, esta vez contra zonas residenciales y almacenes civiles, sin afectar la distribución de servicios básicos, pero generando daños considerables en las regiones afectadas.
Una tregua a medias
En la jornada de ayer, tanto el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, como su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, anunciaron y celebraron haber llegado a un entendimiento con el mandatario ruso, Vladimir Putin, a partir del cual se consolidó una especie de pseudo tregua que impide a las fuerzas beligerantes atacar a la infraestructura energética del enemigo, con el objetivo de evitar el desabastecimiento de servicios básicos fundamentales para mantener el calor y la luz encendida en los hogares europeos, a medida que se acercan las temporadas más frías del invierno.
Sin embargo, desde el Palacio del Kremlin optaron por evitar dar algún tipo de confirmación sobre el acuerdo. Dmitry Peskov, portavoz del gobierno ruso, declaró a la prensa: «No comentamos el contenido de conversaciones diplomáticas privadas». A sus declaraciones, se sumaron las del ministro de Exteriores de Moscú, Serguéi Lavrov, quien calificó de «imprudentes» las declaraciones de presuntas promesas de ambas partes.
No obstante, la interpretación literal de este acuerdo no detiene completamente el enfrentamiento, por lo que los ataques rusos continuaron contra objetivos vinculados a la infraestructura energética ucraniana hasta último momento, manteniendo la estrategia de presión sobre la población ucraniana. «Anoche no hubo ataques contra instalaciones energéticas, pero ayer por la tarde nuestra infraestructura energética en varias regiones sí fue atacada», denunció Zelenski.
Los ataques rusos no cesaron
A través de su cuenta oficial de la red social X, el mandatario ucraniano aseguró que «continúan los ataques con drones contra zonas residenciales comunes en las ciudades», apuntando esta vez a objetivos vinculados con la logística, edificios residenciales y almacenes.
«Además, se utilizó un misil balístico contra la región de Járkov: se dañaron almacenes de una planta de producción civil, perteneciente a una empresa estadounidense», denunció Zelenski para luego afirmar que «en Zaporiyia, los ataques con drones FPV contra Jersón, ciudades de la región de Dnipropetrovsk y, especialmente, contra Nikopol, continúan prácticamente las 24 horas».
El apoderado de Kiev reconoció que la situación para los civiles es particularmente compleja en las localidades de Chernígov, Sumy y Járkov, donde las fuerzas defensoras siguen cediendo terreno poco a poco contra la invasión rusa y anunció el despliegue de unidades de defensa adicionales en la capital ucraniana. «Esta mañana, 378 edificios residenciales de gran altura se encontraban sin calefacción», aseguró Zelenski.
Por otra parte, el líder ucraniano anticipó que están analizando los informes presentados sobre las condiciones actuales en las que se vive no solamente en Kiev, sino también en las regiones de Poltava, Kirovogrado, Odesa, Nikolaev, Vínnytsia, Chernovtsí, Jmelnitski y Zhitomir.
Daños y muertos a pesar del alto al fuego parcial
En total, según explica el informe de la Fuerza Aérea de Ucrania, Rusia lanzó durante la jornada de ayer un misil balístico y 111 drones de largo alcance, de los cuales 80 fueron neutralizados por los sistemas y efectivos de la defensa ucraniana, mientras que el resto impactaron en al menos 15 localidades diferentes, afectando principalmente a regiones fronterizas y zonas cercanas al frente de batalla.
El ataque causó considerables daños y víctimas fatales. En Zaporizhzhia, las autoridades locales informaron de la muerte confirmada de tres personas debido a las explosiones de los drones rusos, que también provocaron daños considerables a la infraestructura civil de la región, deteriorando aún más el ya complejo estado de los servicios básicos en la región.
