Con un mes cumplido del inicio de la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán, Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos, escaló otra vez la situación frente a Irán con un mensaje contundente en su cuenta de la red social Truth Social, con un ultimátum directo hacia las autoridades iraníes. El mandatario estadounidense exige la reapertura del Estrecho de Ormuz para el tráfico comercial global y, en caso de no conseguir respuesta, atacará instalaciones energéticas y petroleras, medida que podría presionar aún más el precio del crudo a nivel global.
La situación bélica y Ormuz como punto estratégico
El cierre parcial del Estrecho de Ormuz provocó una alza sin precedentes recientes en el mercado del crudo, dado que por esas aguas transita aproximadamente un quinto del comercio petrolero mundial. Esta situación impulsó el precio del crudo por encima de los US$100 por barril. Como represalia y para buscar un equilibrio en los mercados, Trump repitió en varias ocasiones tener alternativas en la guerra en Medio Oriente para poner fin al bloqueo de la vía marítima, entre las que no descartó atacar la isla de Kharg.
Según información de The Guardian, un contingente de al menos 5000 marines llegó a la zona de Medio Oriente, a costas de países aliados de Estados Unidos, para una hipotética operación terrestre. A ello se suman los 2000 paracaidistas que estarían en camino como parte de las fuerzas armadas estadounidenses que buscan apaciguar la situación del cierre de Ormuz.
Las palabras de Trump
Donald Trump publicó un mensaje en Truth Social y dejó constancia de que las negociaciones con Irán para detener las actividades bélicas en la región son «nuevas y razonables». A la vez, el presidente de Estados Unidos aseguró que, en caso de no acelerar con el acuerdo de paz o si el Estrecho de Ormuz continúa bloqueado para el comercio, destruirá plantas eléctricas, pozos de petróleo, la isla de Kharg y otros puntos importantes, como plantas desalinizadoras.
Cabe destacar que las plantas desalinizadoras de países aliados a Estados Unidos en Medio Oriente, como Kuwait, fueron objetivo de los recientes ataques del fin de semana del 28 y 29 de marzo por parte de Irán. A pesar de las advertencias cruzadas, las instalaciones estratégicas son el blanco de las últimas operaciones.
«Se han logrado grandes avances, pero si por alguna razón no se llega a un acuerdo pronto, lo cual es probable, y si el Estrecho de Ormuz no se abre inmediatamente al tráfico marítimo, concluiremos nuestra estancia en Irán destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Kharg (y posiblemente todas las plantas desalinizadoras), que deliberadamente aún no hemos tocado», reveló Trump en su primer mensaje del lunes 30 de marzo.
Para finalizar, el presidente estadounidense agregó: «Esto será en represalia por los numerosos soldados y otras personas que Irán ha masacrado durante los 47 años del «Reinado del Terror» del antiguo régimen». Cabe aclarar que, según declaraciones del último fin de semana, Trump indicó que, según su postura, se había producido un cambio en el liderazgo iraní, tras la muerte de Ali Khamenei y la sustitución por su hijo Mojtaba Khamenei.
Nuevos actores en la guerra
Las fuerzas hutíes de Yemen, aliadas de Irán, se sumaron oficialmente al conflicto en Medio Oriente con la confirmación de misiles contra Israel el pasado sábado. De esta manera, un actor regional clave se añade a la guerra y, según los especialistas, podrían participar de ataques contra embarcaciones en el Mar Rojo, en particular en el estrecho de Bab el-Mandeb, otro corredor marítimo importante para el mercado global.
