El huracán Melissa dejó tras de sí una estela de destrucción en Jamaica; vientos de más de 200 km/h, lluvias torrenciales y comunidades enteras incomunicadas marcaron el paso del fenómeno que tocó tierra el martes. Las autoridades aún evalúan la magnitud del desastre y advierten que la situación continúa siendo crítica debido a los cortes y a los datos que hay que recopilar.
Jamaica, bajo el impacto total del huracán Melissa
Por ahora, el Gobierno evita hablar de víctimas mortales mientras miles de familias permanecen en refugios esperando ayuda. El ministro de Gobierno local y Desarrollo Comunitario, Desmond McKenzie, confirmó que Jamaica fue declarada «zona catastrófica» tras los daños provocados por el huracán.
De momento, las zonas de Black River y Manchester figuran entre las más afectadas, mientras que Kingston, la capital, logró librarse de los vientos más severos que llegaron a rondar los 300 km/h. Hasta el momento, más de 25 000 personas permanecen refugiadas, casi el doble de lo reportado antes de la tormenta.
Asimismo, el ojo de huracán cruzó el occidente de la isla con fuerza devastadora; las imágenes aéreas muestran techos arrancados, carreteras partidas y árboles caídos bloqueando vías principales, pero el Gobierno insiste en que no hay reportes confirmados de muertes desde el impacto. Esto le dijo McKenzie a la prensa, pidiendo calma a la población: «Por lo tanto, no podemos presumir que las haya».
Allí fue entonces cuando la ONU lanzó una advertencia contundente sobre la magnitud del desastre, debido a que el coordinador regional Dennis Zulu, desde Kington, aseguró que «ha habido una destrucción inmensa, sin precedentes, de infraestructuras, propiedades, carreteras, redes de comunicación y energía».
Miles de personas desplazadas y daños en infraestructura
Más de 25 000 jamaiquinos se refugian en centros de emergencia distribuidos por todo el país. «Estamos con ustedes y deseamos lo mejor para todos», expresó McKenzie en una rueda de prensa, al reconocer que los refugios podrían recibir a más personas en las próximas horas.
Cabe mencionar que las redes eléctricas y de comunicación se encuentran colapsadas en buena parte del territorio porque el Gobierno pidió a los ciudadanos mantenerse alejados de los cables caídos y reportar posibles fugas o incendios. Mientras tanto, las autoridades locales trabajan para restablecer la energía de forma gradual en Kingston, Saint Catherine y Saint Thomas.
En medio del caos, es decir, durante el paso del huracán, tres bebés nacieron en Jamaica, según confirmó la oficina del ministro. «Ya saben, los jamaiquinos… un bebé nació sano en plena emergencia», comentó McKenzie, recordando con humor al «bebé Gilbert» nacido durante el huracán de 1988. «Así que tenemos un bebé, Melissa», dijo sonriente.
Reacción internacional y próximos destinos del huracán
En esta oportunidad, la devastación en Jamaica provocó una rápida respuesta internacional, pero en equipos de evaluación de la ONU y agencias humanitarias comenzaron a coordinar el envío de suministros básicos, mientras el primer ministro Andrew Holness pidió mantener la calma y reforzar las medidas de seguridad ante posibles nuevas lluvias.
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) informó que Melissa se aleja de Cuba convertido en un huracán de categoría 2, con vientos sostenidos de 160 kilómetros por hora, y ahora se dirige hacia las Bahamas, debido a que las autoridades cubanas mantienen advertencias en las provincias del este ante posibles deslizamientos y crecidas de ríos.
Lo cierto es que, aunque el país sigue en estado de emergencia, Jamaica empieza lentamente a reconstituirse, pero pese a esto, las comunidades más afectadas esperan apoyo logístico, agua potable y medicamentos. Melissa no solo pasó en Jamaica, sino que también deja una estela de daños en Cuba, pero la prioridad inmediata, según el Gobierno, es restablecer los servicios básicos y asegurar que los refugios permanezcan operativos mientras persisten las lluvias.
