Cada 29 de noviembre se conmemora el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, una fecha con una relevancia especial, más aún cuando se ha logrado un cese al fuego temporal en la golpeada Franja de Gaza por el conflicto con Israel. Así, este día se ha convertido una vez más, en la caja de resonancia de una promesa que aún parece no dedicársele la atención ni el tiempo que amerita, la solución de los dos Estados.
Desde Nueva York, la sede de las Naciones Unidas, y a lo largo del mundo en todas sus oficinas, las voces de diplomáticos y líderes se alzaron para pronunciar durante esta conmemoración y dar una dosis de cruda realidad y urgente esperanza en el corazón de un conflicto que desangra a Oriente Medio.
La «celebración» que recuerda al mundo una Palestina destruida y un pueblo palestino desolado
La conmemoración de este año 2025 resonó con un tono diferente, manchado por la violencia inaudita y la crisis humanitaria que ha pulverizado la Franja de Gaza. Un frágil alto al fuego, es lo que le ha dado un respiro temporal al pueblo palestino. Sin embargo, tampoco se puede decir esto con total seguridad, ya que no se ha respetado del todo dicha tregua en Gaza.
Asimismo, el saldo de violencia, que recolecta decenas de miles de vidas perdidas y el desplazamiento forzado de cientos de miles de personas, cuelga como una losa sobre la comunidad internacional. La ONU, en este contexto no solo expresa solidaridad frente al esceario actual de desolación y la necesidad apremiante de ayuda humanitaria para el pueblo palestino, también emite una advertencia.
En ese sentido, António Guterres, secretario general de la ONU, se erigió nuevamente como el portavoz de los pricipios de paz y cooperación internacional. En su comunicado, recordó que la causa del pueblo palestino está intrínsecamente ligada a la propia historia de la organización mundial y sigue siendo uno de los asuntos más antiguos sin resolver.
Los obstáculos por los que no se ha logrado una solución concreta
El apoyo a la solución de dos Estados, se manifestó hace unos meses, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución que apoyaba la Declaración de Nueva York, buscando darle vida nuevamente al planteamiento de los dos Estados. Dicha resolución obtuvo un apoyo abrumador, obteniendo 142 votos a favor, subrayando así el consenso global sobre la necesidad de actuar.
Sin embargo, no es un secreto que el camino hacia la solución ha estado obstruido entre la guerra, el escepticismo y la oposición. La propuesta de la solución de los dos Estados en Palestina, tuvo cruciales votos en contra, como lo son los de Israel y Estados Unidos. El embajador israelí no tuvo reparo en calificar ante la ONU el movimiento como “teatro”, alegando que lo que realmente busca es visibilidad.
De la misma manera, Washington, en su momento, catalogó la resolución como un golpe publicitario y un “regalo a Hamás”. Estas posturas reflejan la profunda división y la falta de voluntad política de ciertos líderes en algunos sectores, los cuales ven en la revitalización de la solución biestatal como una amenaza o en el mejor de los casos, como una maniobra improductiva e innecesaria.
El pueblo palestino pide una verdadera solución
Por el otro lado, desde la perspectiva palestina, la solución para la estabilidad en Oriente Medio es el fin de la ocupación israelí de los territorios reclamados. La violencia de los colonos, la expansión de los asentamientos que fragmentan el territorio palestino en enclaves aislados y el statu quo de Jerusalén son presentados como obstáculos insalvables para cualquier Estado palestino viable.
