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El PNUMA remarca que el suelo, además de producir alimentos, enfría activamente el planeta al absorber emisiones contaminantes

Por Luz Vaquero · 17 septiembre, 2026 · 11:09 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El PNUMA remarca que el suelo, además de producir alimentos, enfría activamente el planeta al absorber emisiones contaminantes
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El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) recordó con firme énfasis el hecho de que el suelo que habitamos no solo nos provee de alimento, sino también de enfriamiento activo de nuestro planeta al absorber las emisiones contaminantes que son perjudiciales. En la reciente apertura de la 175ª reunión del Comité de Representantes Permanentes, las autoridades de esta agencia enfatizaron que las actividades humanas alteran radicalmente el delicado equilibrio natural, lo que requiere una intervención inmediata por parte de las empresas y de los gobiernos.

La protección de la capa del ozono y la reducción de las temperaturas

El encuentro de diplomacia coincidió con el Día Internacional del Ozono, una situación ideal para recordar que el Protocolo de Montreal continúa siendo uno de los grandes éxitos de lo que se denomina el movimiento ambiental moderno. Este acuerdo internacional histórico logró canalizar el camino hacia la recuperación de la capa del ozono, protegiendo de este modo millones de vidas y grandes ecosistemas silvestres de la mortal radiación ultravioleta.

Pero además hay que tener en cuenta que tal éxito se debe a la filtración de los rayos solares, dado que los gases destructores del ozono también eran gases que calentaban el clima. Por ello, nuestros días son sin duda más frescos de lo que habrían llegado a ser sin esta regulación.

Ahora que la trayectoria térmica de los últimos años amenaza ya con sobrepasar el umbral crítico fijado en 2,7 °F por los acuerdos de lucha contra el cambio climático, los científicos buscan soluciones paralelas para enfriar el planeta de forma más rápida.

Restauración de tierras y reducción del gas metano

La capacidad del suelo para actuar como sumidero natural fue uno de los puntos centrales en la reciente cumbre de la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación celebrada en Mongolia, donde, bajo el lema restaurar la tierra para restaurar la esperanza, la comunidad internacional se sentó a discutir las vías urgentes para frenar la degradación de tierras y las sequías que afectan a miles de acres de tierras cultivables, sobre todo en el continente africano. Aun sin contar el avance significativo alcanzado en la gestión de tormentas de arena y protección de los pastizales, el conjunto de representantes reconoció que la salud de la misma está relacionada con la prevención de las migraciones masivas y la paz global.

En paralelo a la protección física de las tierras cultivables, alertan de la insuficiencia de los controles a corto plazo, priorizando el sector agrícola, combustibles fósiles y desechos. Un despliegue proactivo de las soluciones disponibles para la reducción del gas metano podría evitar directamente hasta 0,36 °F de calentamiento para el 2050.

Financiamiento estratégico y diplomacia cooperativa

Para hacer realidad estas enormes transiciones de gestión operativa, las futuras cumbres de Turquía y Armenia van a resultar, sin lugar a dudas, decisivas. En la cumbre sobre diversidad biológica se espera por parte de las delegaciones la finalización de marcos de seguimiento y el compromiso de un mecanismo de financiación consolidado que ayude a los países menos desarrollados. La situación actual es que el mundo no va por el camino de conseguir los propósitos que se detallan en el Marco Mundial de Biodiversidad y se hace imprescindible la movilización de mayores recursos para poder proteger unos ecosistemas que abarcan una extensísima serie de millones de millas cuadradas de bosques y sabanas.

Por último, los líderes del PNUMA también insistieron en que el éxito de toda la agenda internacional depende de poseer una institución fuertemente financiada y guiada rígidamente por datos científicos verificables. Un Fondo para el Medio Ambiente fuerte no se trata de un gasto administrativo, sino de invertir en soluciones para el crecimiento económico sostenido, el buen funcionamiento de los mercados laborales y la seguridad energética.

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