El día de hoy, lunes 2 de junio, las recientes redadas migratorias en obras de edificaciones en regiones como Florida y Luisiana amenazan a la industria constructora de Estados Unidos, en la que uno de cada cuatro trabajadores a nivel nacional es emigrante, una proporción que sube hasta el 75% en grandes ciudades como Miami, por lo cual la alarma crece tras la detención de más de 100 emigrantes de México, Colombia, Guatemala, El Salvador y Honduras.
Las recientes redadas migratorias en sitios de construcción a lo largo de Estados Unidos están generando un clima de temor que amenaza la vitalidad de la industria, la cual depende crucialmente de la mano de obra de inmigrantes. Se estima que a nivel nacional uno de cada cuatro trabajadores de la construcción es inmigrante y en grandes ciudades como Miami,
Los migrantes construyen EE. UU
La nueva meta del gobierno del presidente Donald Trump de sumar más de 3000 deportaciones diarias pone en riesgo, en particular, la construcción del sector, en el que el 25,7% de los trabajadores son emigrantes y un 14,1% del total son indocumentados a nivel nacional, según el comité de refugiados e inmigrantes American Immigration Council.
En grandes ciudades como Miami, hasta tres de cada cuatro trabajadores de construcción son inmigrantes, apuntó Ned Murray, el director asociado del centro metropolitano en la Universidad Internacional de Florida. Por esto, en todo el estado hay más de 4 millones en esta rama, dos tercios del total estatal, añadió Murray.
Por lo cual está bien documentado que la construcción es tal vez la industria que estaría más lastimada por las deportaciones o cualquier disrupción de este importante mercado laboral que depende de los inmigrantes, expuso en una entrevista a EFE el experto en economía y mercado de vivienda. Por ende, destacó la importancia de reconocer esta realidad y de considerar estrategias que permitan mitigar sus efectos adversos en el desarrollo del sector.
Una crisis de vivienda
Las expulsiones de migrantes albañiles agravarían la crisis de vivienda que experimenta el estado de Florida desde el 2018 y que se aceleró con la pandemia del COVID-19, cuando personas de otras regiones estadounidenses comenzaron a trasladarse al estado, que consideró Murray, por lo cual Estados Unidos tiene un déficit de 3,7 millones de viviendas, por lo que los alquileres y precios de venta están en su máximo.
Si el presidente Trump cumpliera su promesa de deportaciones, el país perdería hasta 1,8 millones de empleados constructores, mientras se estima que el sector necesita 4 millones de nuevos trabajadores en este 2025 para cumplir con la demanda de vivienda, señaló la investigación de Jorge Gonzales, hermoso, Cristina Plerhoples, Stacy y Hamutal Bernstein.
En este contexto, la coalición inmigrante de Florida (FLIC) ha anunciado estas redadas por generar un clima de persecución y miedo, al afirmar que los propios gigantes inmobiliarios y constructores reconocen la falta de la mano de obra. «Por ende, si espantamos a la gente que está dispuesta a hacer este trabajo bajo el sol en Florida y tiene la habilidad para trabajar en estos trabajos de construcción», expuso a EFE Thona Kennedy, consultor analista del FLIC.
¿Por qué es importante?
Los trabajadores inmigrantes desempeñan un papel crucial en la economía de los Estados Unidos, por lo cual representan una parte significativa de la fuerza laboral en sectores clave como la construcción, la agricultura, la salud y los servicios. En 2023, los inmigrantes constituyeron el 18,6% de la fuerza laboral estadounidense con una tasa de participación laboral superior a la de los trabajadores nativos. Además, su presencia ayuda a estabilizar el mercado laboral y controlar la inflación, ya que permiten a los empleadores cubrir puestos de trabajo sin necesidad de aumentar los salarios.
