El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este jueves una rueda de prensa conjunta con el primer ministro británico, Keir Starmer, en la residencia de campo de Chequers, a 60 kilómetros de Londres. Además, la visita de Estado, que se extendió por dos días, estuvo marcada por discusiones sobre la guerra en Ucrania, la relación bilateral y el futuro de Medio Oriente.
Trump sorprendió con una declaración inesperada en Chequers
Durante la comparecencia ante los medios, Trump destacó logros de su gestión internacional y señaló que, a lo largo de su mandato, ha conseguido avances en conflictos que consideraba irresolubles. “Me honra mucho decirles que hemos resuelto siete guerras, siete guerras irresolubles, guerras que no se podían negociar ni resolver”, expresó abriendo un discurso en el que vinculó su experiencia con las expectativas que tenía frente a Rusia.
El republicano señaló que, en su visión, el vínculo personal con Putin podría facilitar un acuerdo de paz en Ucrania (hubo una movilización por la llegada de Trump). Sin embargo, reconoció que la realidad fue distinta, pero el mandatario apuntó que la guerra no se ha resuelto y que el Kremlin ha intensificado su ofensiva con ataques de gran escala.
Fue en este punto cuando Trump reveló su decepción con el líder ruso. “La que pensé que sería más fácil fue por mi relación con el presidente Putin. Pero me ha decepcionado; realmente me ha decepcionado”, aseguró. Con ello marcó un cambio en su discurso habitual y dejó entrever la dificultad que representa la invasión de Ucrania para el equilibrio global.
Donald Trump admite su frustración con Vladimir Putin
El presidente estadounidense explicó que había considerado la guerra en Ucrania como uno de los conflictos más fáciles de abordar, aclaró que “nunca se sabe en la guerra” y que, en muchos casos, los hechos contradicen las previsiones iniciales.
Al ser consultado por la prensa sobre el motivo de su desencanto, Trump señaló que Putin “está matando a mucha gente” y que incluso las fuerzas rusas sufren mayores bajas que las ucranianas. “Francamente, los soldados rusos están siendo asesinados en mayor medida que los ucranianos”, señaló el estadounidense, que sus palabras reforzaron la idea de que el conflicto derivó en una tragedia prolongada y sin solución inmediata.
Asimismo, insistió en que si hubiera sido presidente en 2022, la invasión no habría ocurrido, pero no ofreció detalles sobre cómo habría evitado la guerra; mantuvo su narrativa de que la disuasión personal y política era clave. “Espero que podamos tener buenas noticias próximamente”, agregó, dejando abierta la posibilidad de negociaciones futuras.
La postura de Starmer y los puntos de desacuerdo
Por su parte, Keir Starmer reforzó la necesidad de mantener la presión sobre Rusia. “En los últimos días, Putin ha mostrado su verdadera cara al organizar el mayor ataque desde el inicio de la invasión, con aún más derramamiento de sangre, más inocentes muertos y violaciones sin precedentes del espacio aéreo de la OTAN”, señaló.
Starmer también aprovechó la ocasión para reafirmar la cooperación entre Londres y Washington en la búsqueda de una solución para Oriente Medio. Allí surgió uno de los pocos desacuerdos visibles con Trump: el reconocimiento del Estado palestino.
Mientras el Gobierno británico planea avanzar en esa dirección en la Asamblea General de la ONU, el presidente estadounidense manifestó que no comparte esa postura. “No estoy de acuerdo con el primer ministro al respecto. Es uno de nuestros pocos desacuerdos, de hecho”, puntualizó.
Aun con esas diferencias, ambos líderes remarcaron la solidez de la relación bilateral. “Estamos unidos para siempre, somos amigos para siempre”, resumió el mandatario norteamericano. Trump destacó la “relación especial” entre los dos países (esta visita dio qué hablar), mientras el funcionario británico afirmó que la alianza renovada traerá beneficios tangibles en términos de seguridad, empleo y crecimiento económico.
