Mucha apariencia, pocos resultados. Así califican los medios internacionales la visita del presidente Donald Trump a China, donde llegó con intenciones claras que finalmente no logró concretar. Es que Xi Jinping no cedió terreno en ningún asunto clave, demostrando su dominancia en el tablero político. Y ahora, a tan solo un día de haber despedido a su par norteamericano, invitó a Vladímir Putin, con quien planea firmar una declaración conjunta al más alto nivel.
Una visita con gusto a poco
Había grandes expectativas respecto a la visita de Donald Trump a China, tanto por lo histórico como por lo político. Este viaje representaba la primera misión oficial de un presidente estadounidense al país asiático tras 9 años y reunía a los dos líderes más poderosos de todo el mundo. En este marco, la idea era discutir cuestiones claves del escenario geopolítico actual, como la situación de Irán y la venta de armas a Taiwán.
El republicano también viajó con intenciones de alcanzar acuerdos comerciales entre ambos países e inversiones por parte del gigante asiático, algo que sí logró. Recordemos que Xi Jinping accedió a comprar 200 aviones Boeing. No obstante, los analistas políticos califican este logro como algo superficial, ya que en las cuestiones claves no hubo avances favorecedores para Trump y la relación entre ambos no logró estabilizarse.
Otro aspecto que demuestra el mal resultado del paso del mandatario estadounidense por China fue la falta de anuncios respecto a lo tecnológico. Uno de los negocios esperados era una venta millonaria de chips Nvidia, algo que parece no haber avanzado durante las reuniones, pese a la incorporación de última hora de Jensen Huang a la comitiva presidencial que viajó a Asia junto a otros empresarios reconocidos.
Xi Jinping y Vladímir Putin refuerzan sus relaciones
Tras despedir a su par norteamericano, Xi Jinping invitó a Vladímir Putin, uno de sus principales socios, a visitar China. Dicha invitación podría considerarse como una declaración diplomática contra EE. UU. y todo Occidente, ya que reconfirmaría el vínculo con uno de sus principales rivales dentro del tenso tablero geopolítico: Rusia. El encuentro entre ambos mandatarios tendrá lugar el 19 y 20 de mayo en Beijing, según el cronograma anunciado por el Kremlin.
A través de su cuenta oficial de X, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia anunció la visita oficial de su líder al país asiático, la cual coincide con el 25.º aniversario de la firma del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación. Este documento resulta fundamental en las relaciones interestatales de las potencias orientales, que en estos últimos años crecieron de manera notable producto de la invasión rusa a Ucrania.
El refuerzo del vínculo diplomático entre Rusia y China se debe al aislamiento internacional que sufre el Kremlin por las duras sanciones comerciales, económicas y políticas, lo cual creó una fuerte dependencia de Pekín. En este marco, donde el gigante asiático es el único socio comercial, esta nueva reunión resulta fundamental para Moscú, que todavía atraviesa un difícil presente para mantener la guerra en Ucrania.
Temas en agenda
Entre los principales temas que abordarán los líderes políticos en esta reunión podemos encontrar la asociación integral y cooperación estratégica en medio de un tenso escenario geopolítico internacional. Además, habrá un intercambio de puntos de vista sobre cuestiones internacionales, como la situación actual de Irán y la guerra en Ucrania, y un análisis sobre puntos regionales claves.
Tras las conversaciones, se espera que ambas potencias firmen una declaración conjunta al más alto nivel, así como diversos documentos bilaterales intergubernamentales y de otra índole. A diferencia del encuentro con Donald Trump, la reunión entre Xi Jinping y Vladímir Putin tendría resultados concretos y tangibles.
