El Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, dio información acerca de la actual situación de las negociaciones de paz, confirmando que se ha empezado una nueva fase de intercambios con reuniones trilaterales en Abu Dabi. Aunque el canciller asegura que «hay avances» y que la delegación rusa muestra un cambio cualitativo en su actitud, acaba advirtiendo con firmeza que «en este momento Rusia sigue siendo un obstáculo en el proceso de paz». Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acaba de declarar que «estamos viendo cosas muy positivas en Ucrania y Rusia», la realidad en la mesa de negociaciones es mucho más enrevesada.
El reto de las garantías de seguridad
La razón de mayor desacuerdo se encuentra en el tipo de protección futura que se proporciona a Kiev. Sybiha hizo hincapié en que la palabra que defina tal protección para Ucrania no debe ser la de «seguros» sino la de «garantías de seguridad» y que las mismas deben tener carácter jurídico de manera indefectible, ratificadas incluso por el Congreso norteamericano. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano aportó un dato significativo en relación a la presencia militar: «no habrá tropas estadounidenses», pero que algunos socios europeos están confirmando sus tropas lo cual solo podría suceder con un «respaldo estadounidense»..
Pero el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, tiró por tierra este acuerdo bilateral de seguridad, puesto que, a su modo de ver, «tales garantías de seguridad no van a garantizar una paz duradera». Lavrov expuso que, según esta medida, se está intentando preservar a un «régimen ucraniano que aplica una política rusófoba y neonazi» y que, si se intenta utilizar el territorio de Ucrania como una rampa de lanzamiento para amenazar a Rusia, no va a haber paz.
El obstáculo fronterizo y la «fórmula de Alaska»
Más allá de la seguridad, la disputa territorial, especialmente sobre la región de Donetsk, permanece como una brecha difícil de cerrar. El Kremlin insiste en que toda la región debe ser cedida a Rusia como parte de un acuerdo final, citando una supuesta «fórmula» alcanzada con Trump durante una cumbre en Alaska. Esto ocurre a pesar de que analistas occidentales estiman que Moscú carece de los recursos para conquistar Donetsk antes de mediados de 2027.
Para Kiev, es de vital importancia la secuencia: el presidente Volodímir Zelenski y sus altos funcionarios piensan que, previamente a cualquier concesión territorial que se les pueda exigir, necesitan que sus garantías de seguridad sean firmadas en un papel, pues les aterra un posible nuevo fallido convenio como el de Budapest (1994). Sybiha confirmó que los «temas más sensibles» como la discusión sobre los territorios y la planta de energía nuclear de Zaporiyia, siguen sin ser resueltos, al mismo tiempo manifestó que Zelenski «está listo para encontrarse con Putin» para finalmente solventar esta última discrepancia.
Negociaciones técnicas bajo el fuego
A pesar del estancamiento político, Sybiha considera que la delegación rusa en Abu Dabi ha cambiado: «Son personas distintas y ya no hacen conferencias pseudohistóricas», y eso ha permitido mantener debates de contenido en el canal apartado entre los representantes militares respecto de los parámetros de alto el fuego y de mecanismos de verificación.
La jefa de la política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, repitió una lectura más escéptica que decía que la falta de funcionarios de alto nivel en la delegación rusa (que es sólo de militares e inteligencia) demuestra la «falta de seriedad», ya que en el fondo, afirma Kallas, estos delegados «no tienen el mandato de acordar nada», y también acusó a Rusia de seguir bombardeando a los ucranianos para «congelarlos para que se rindan».
