La crisis hídrica se convirtió en estos últimos años en una de las principales preocupaciones dentro de la agenda climática internacional. De acuerdo con un reciente informe de UNICEF, el avance del calentamiento global pone en jaque los sistemas de agua dulce y la infraestructura de saneamiento e higiene, lo que amenaza la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.
Graves condiciones de los sistemas de agua dulce
Un reciente informe del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) informó sobre las lamentables condiciones de los sistemas de agua dulce, que atraviesan uno de sus peores momentos. Frente a ello, el organismo reitera la necesidad de un objetivo global dedicado específicamente al agua, ya que la degradación hídrica amenaza no solo al medio ambiente y los ecosistemas locales, sino también al bienestar de las personas.
Es que esta crisis también tiene un impacto directo en la seguridad alimentaria de las personas, su salud e incluso la economía. Asimismo, califica de imprescindible adoptar una visión que priorice la salud de estos sistemas en las decisiones sobre agricultura, infraestructura, energía y finanzas. Para ello, será necesario fortalecer las políticas de la agenda ambiental de cada país.
A través de una reciente publicación, la ONU planteó una estrategia para iniciar en el camino de la recuperación de los sistemas de agua dulce: poner el foco en la conexión entre este recurso con la salud, el clima, los derechos humanos, la alimentación y el desarrollo sostenible. De esta forma, los países verán la importancia de liberar el financiamiento y concretar los proyectos de saneamiento para cuidar este recurso tan preciado para el planeta.
Datos alarmantes
UNICEF abordó esta problemática y la calificó como una amenaza para el desarrollo de los niños en todo el mundo, especialmente en países en vías de desarrollo. «Los peligros climáticos están poniendo en riesgo a los niños y a los servicios de los que dependen», escribieron las autoridades antes de presentar el Informe de Riesgo Climático Infantil 2026. En dicho documento, proporcionaron evidencias sobre la peligrosidad de esta crisis y la necesidad de tomar acciones urgentes.
Según explican en este informe, la exposición de los niños a los riesgos climáticos, sumados a sus vulnerabilidades físicas inherentes y las deficiencias en los servicios sociales de los que dependen, socava sus derechos y aumenta el riesgo de sufrir daños. En este marco, la infraestructura de agua, saneamiento e higiene es una de las cuestiones que más preocupa a las autoridades internacionales.
Es que de este recurso depende el desarrollo de las comunidades, su seguridad alimentaria y, por ende, su salud. La falta de agua potable o escasez para el riego de los cultivos en comunidades agrícolas pone en jaque el bienestar de los niños, que son los que más necesitan del buen funcionamiento de una infraestructura que proteja sus necesidades esenciales.
Peligros combinados
Tal como indicamos anteriormente, los niños y niñas del mundo están expuestos más que nunca a una serie de peligros, entre los que resaltan la crisis hídrica, la inseguridad alimentaria y los eventos climáticos, que son cada vez más recurrentes en el planeta. Los datos del Informe de Riesgo Climático Infantil 2026 de UNICEF confirman que 1100 millones de menores de edad están expuestos a múltiples riesgos climáticos.
Entre ellos figuran los servicios de agua, saneamiento e higiene como una de las principales problemáticas, ya que un total de 634 millones de niños carecían de agua potable, mientras que 1000 millones carecían de sistemas de saneamiento seguros. Gran parte de este problema está vinculado a las inundaciones que contaminan las fuentes de agua y a las sequías, que sumadas a la falta de políticas y la desigualdad, crean un escenario alarmante.
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