En recientes declaraciones ante la Junta de Gobernadores, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, analizó el panorama global de la energía nuclear y subrayó la urgencia de discutir medidas para garantizar la seguridad en medio de un panorama geopolítico agitado por guerras.
La OIEA media en un escenario internacional atravesado por tensiones
Si bien la energía nuclear cobró protagonismo como el suministro que puede destrabar la saturación de las redes eléctricas ante el incipiente aumento del consumo, y una de las fuentes principales para la consolidación de la transición energética, sus potenciales usos armamentísticos están bajo la lupa de la OIEA.
El organismo, responsable de promover el empleo y el aprovechamiento del flujo nuclear en condiciones seguras para prevenir accidentes nuclearees e incidentes radiológicos, profundizó en el riesgo de que la energía nuclear se convierta en un arma en los frentes bélicos abiertos, como la guerra en Irán y el conflicto entre Rusia y Ucrania.
Rafael Grossi se refirió a la situación actual del programa nuclear iraní que Donald Trump intentó desactivar en reiteradas ocasiones, ratificando su preocupación por la falta de cooperación de Teherán para esclarecer el objetivo del aumento de sus reservas de uranio enriquecido al 20 %, dado que no existiría uso civil o comercial que justifique la maniobra.
Asimismo, el funcionario señaló la presencia de trazas de uranio «en sitios no declarados» y la decisión del gobierno de revocar los permisos a inspectores de la OIEA, cercando las posibilidades de que la entidad arribe a respuestas concretas. «Hago un llamamiento a Irán para que colabore con el organismo a fin de posibilitar la aplicación plena y efectiva de las salvaguardias de la OIEA en el territorio», afirmó.
En cuanto a la situación en Ucrania, Grossi alertó sobre los ataques registrados contra la Central Nuclear de Zaporiyia, que derivaron en la interrupción del suministro eléctrico para el curso óptimo de los procesos de enfriamiento, además de obligar a utilizar generadores diésel de emergencia, lo que aumentaría el riesgo de un accidente nuclear.
«Tan solo desde junio, la central ha sufrido 10 cortes de energía fuera de sus instalaciones, lo que eleva el total a 26 desde el inicio del conflicto», puntualizó Grossi. Por este motivo, ratificó la necesidad de mantener las operaciones de supervisión y mediación de la OIEA en terreno, para lo que pidió respaldo financiero a sus estados miembros para cubrir gastos por 17 millones de euros.
La seguridad nuclear será el eje de los próximos debates hacia el interior del organismo
Mientras la entidad se prepara para organizar el 70.º período de sesiones de la Conferencia General, que tendrá lugar entre el 14 y el 18 de septiembre, Grossi adelantó que el eje de los debates será la seguridad nuclear y el compromiso de sus 178 Estados miembro a adherirse a las normativas regulatorias para garantizar la protección de la comunidad internacional del uso del material para fines hostiles.
En el marco de este acontecimiento tendrá lugar el Treaty Event, donde los líderes mundiales tendrán la oportunidad de renovar su deber con las cláusulas de la Convención sobre Seguridad Nuclear y la Convención sobre la Protección Física de los Materiales Nucleares. «Animo a los miembros a participar y espero reconocer su compromiso con nuestros objetivos comunes», afirmó.
El Foro Científico pondrá de relieve los usos positivos de la energía nuclear
Por su parte, entre el 15 y 16 de este mes tendrá lugar el Foro Científico, evento organizado por la institución para promover los avances en el uso de la radiación para el tratamiento de las enfermedades oncológicas y facilitar la conformación de alianzas con el sector industrial para ampliar el acceso a estos recursos en los países en desarrollo, como una medida para hacer frente a la crisis global del cáncer.
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