En las últimas horas, Israel anunció una nueva fase en su operación militar en la Franja de Gaza, que implica la ocupación de grandes zonas del enclave palestino. Esto se da en el marco de un conflicto bélico que cada vez crece más.
A través del ministro de Defensa, Israel Katz, notificó que las tropas israelíes continuarán expandiendo su presencia territorial, lo que incluirá la creación de nuevas “zonas de seguridad” estas acciones llevarán a cabo junto con evacuaciones masivas de civiles.
Asimismo, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, detalló que el Ejército ha ocupado el «corredor de Morag», una franja que cruza la ciudad de Rafah de este a oeste, replicando la estrategia utilizada en el corredor de Netzarim.
Netanyahu advirtió que la presión se incrementa para Israel
Con el objetivo de eliminar combatientes de Hamás y sus infraestructuras militares. Esta maniobra busca dividir la Franja de Gaza y aumentar la presión sobre Hamás para la liberación de los rehenes israelíes que aún permanecen en cautiverio.
Netanyahu advirtió que la presión continuará incrementándose hasta lograr su objetivo (Estados Unidos refuerza su presencia militar). Mientras tanto, Hamás reiteró que la liberación de los rehenes solo podrá lograrse mediante negociaciones y no por la vía militar.
Cabe mencionar que Basem Naim, en lo que sería un alto funcionario del grupo, aseguró que las acciones de Israel no los llevarán a ceder, sino que agravarán la situación humanitaria en Gaza.
La ocupación de estas áreas afecta en la zona de seguridad
Para ponernos en contexto, uno de los aspectos más relevantes de esta operación es la expansión de la llamada “zona de seguridad” israelí dentro de Gaza. Según la organización de derechos humanos Gisha, Israel ya tomó control de 62 kilómetros cuadrados del enclave, lo que equivale al 17% del territorio total.
Para poner en contexto, si bien hubo un alto al fuego de 90 días que ya no tiene vigencia, la ocupación de estas áreas afecta de manera directa la infraestructura de Gaza, incluyendo estaciones de bombeo de agua, pozos y tierras de cultivo, lo que hace más difícil la crisis humanitaria en el enclave.
El plan también contempla la «salida voluntaria» de los palestinos de Gaza. Según informes, Estados Unidos sugiere la posibilidad de transformar la Franja en un centro turístico controlado por inversores estadounidenses. Esta idea fue respaldada por algunos sectores políticos israelíes, quienes ven la reubicación de los palestinos como una solución a largo plazo para el conflicto.
Dentro de Israel, la ofensiva también genera postura
Dentro de lo que remarcan las autoridades, la expansión israelí sostuvo diversas reacciones en el ámbito mundial. Mientras algunos países respaldan la estrategia de seguridad de Israel, otros consideran que esta acción podría equivaler a una anexión territorial encubierta. Bajo este aspecto, la ONU denunció que las evacuaciones forzadas de civiles representan una violación del derecho internacional humanitario.
Sin embargo, el Foro de Familias de Rehenes criticaron al gobierno de Netanyahu, acusándolo de anteponer intereses territoriales a la liberación de los rehenes (Israel bombardeó refugio de desplazados en Gaza, los detalles). Según la organización, el ataque militar podría poner en mayor peligro a los secuestrados y alejar las posibilidades de una solución diplomática.
Por otro lado, los ataques israelíes han continuado con una intensificación en las últimas horas, provocando la muerte de varios civiles en Khan Younis y otras zonas del sur de Gaza. También, organizaciones humanitarias debieron dar alerta sobre la crisis en Rafah, donde miles de personas fueron desplazadas por la ofensiva. En este sentido, la situación sigue sufriendo modificaciones, y la incertidumbre hace que el desenlace de este conflicto continúe sin fecha de cierre en el horizonte.
