A través de la Casa Blanca, según fuentes oficiales citadas por The Hill, el Ejecutivo enviará al Congreso una solicitud para retirar cerca de 9.300 millones de dólares previamente asignados a agencias federales que, a su juicio, no reflejan sus prioridades.
En el documento que se presentará formalmente tras el receso legislativo de Pascua, que culmina el 28 de abril, representando uno de los movimientos presupuestarios más grandes del actual mandato de Donald Trump.
El paquete de ajustes incluye propuestas concretas para eliminar partidas enteras de organizaciones de gran peso en el ámbito de la comunicación, el desarrollo y la diplomacia cultural, ya que el objetivo declarado es redirigir el gasto público hacia líneas de acción más alineadas con la visión del presidente.
Los fondos tienen un blanco específico para Trump
Estos fondos eliminados serían redireccionados para entidades como la Corporación para la Radiodifusión Pública (CBP), que supervisa tanto a PBS como a NPR; la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID); y el Instituto de la Paz de EE.UU.
Hasta el momento, estas organizaciones, en opinión del Ejecutivo se distanciaron de los intereses nacionales tal como los define el gobierno actual (los detalles de Estados Unidos que anuncia aranceles a tomates). De ahí que el recorte no se presente como una medida puramente contable, sino como una reorientación política.
Ante esto, la Casa Blanca planea cortar más de 9 mil millones de dólares a medios y agencias públicas por no coincidir con su línea ideológica. Sin embargo, el argumento principal es que no existe coherencia entre las misiones institucionales de estas entidades y la agenda del gobierno.
El documento que refleja los motivos de la solicitud al Congreso
En el documento que acompaña la solicitud al Congreso, la administración detalla casos concretos que respaldan su decisión, siendo la actual directora ejecutiva de NPR, Katherine Maher una de los más mencionados, en años anteriores calificó a Trump como “fascista” en publicaciones en redes sociales, mensajes que luego eliminó.
Otro ejemplo que se incluye es la emisión por parte de PBS de un programa centrado en una mujer transgénero que participa en una liga local de bolos. Para el Ejecutivo, este tipo de contenidos reflejan una inclinación editorial que excede el mandato de servicio público y evidencia una “agenda ideológica”.
Además se cuestionan ciertos proyectos de USAID, uno de ellos asignó 750 000 dólares a combatir la xenofobia en Venezuela, mientras que otro destinó medio millón para promover autobuses eléctricos en Ruanda, pero el equipo presidencial sostiene que esto se aleja de los intereses estratégicos en Estados Unidos.
Un punto clave para avanzar será el respaldo legislativo ante esta medida
Si bien el contenido del plan es polémico, su aprobación depende de un proceso legislativo que podría ser accesible para el oficialismo, porque si logran mayorías simples tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes los republicanos controlan ambas cámaras, aunque su ventaja en la Cámara Baja es estrecha.
De igual manera, esto quiere decir que si bien la propuesta puede avanzar con agilidad, cualquiera cambio interno en el bloque conservador podría dificultar su ratificación (entérate porqué Trump evalúa alivio para la industria automotriz de EE.UU). Pero algunos legisladores moderados podrían resistirse a desmontar por completo instituciones como USAID o la CBP.
En este aspecto, ya se anticipan reacciones desde sectores progresistas y organizaciones de derechos civiles, que consideran el recorte como un intento de censura indirecta. Aun así, la Casa Blanca parece decidida a avanzar, argumentando que se trata de un ajuste necesario en función de prioridades nacionales, ya que Trump tiene avances notables en el desmantelamiento progresivo de USAID.
