La NASA quiere frenar la erupción de supervolcanes son una gran amenaza para la Tierra

Científicos de la NASA aseguran que la erupción de los supervolcanes representa una amenaza mucho mayor para la civilización que un choque de un asteroide contra la Tierra.

Los volcanes son uno de los fenómenos naturales más poderosos, brutales e incontrolables de la naturaleza. Muchos casos a lo largo de la historia de la humanidad lo demuestran: Pompeya;  el volcán Paricutín (México) en 1943 o  el Tambora (Indonesia) en 1815.

Se conocen actualmente alrededor de 20 supervolcanes y se sabe que la frecuencia aproximada de erupciones ocurre cada 100.000 años trayendo como consecuencia alteraciones severas en el clima.

Estos son algunos de ellos:

La caldera volcánica La Pacana se sitúa en la cordillera occidental de la región de Antofagasta en Chile. Con una estructura de colapso de 6.000 kilómetros cuadrados, es considerada considera una de las más grandes del mundo.


La caldera de Maroa se formó en Nueva Zelanda hace aproximadamente 230.000 años. Su tamaño es de 16 x 25 kilómetros.


Se cree que la extensión real del área devastada por la erupción de la Caldera de La Garita, situada en Colorado, EE.UU., cubrió un porcentaje significativo de ese estado. El depósito resultante tiene un volumen aproximado de 5000 km3 y es suficiente para llenar el lago Míchigan.


La erupción del Toba se produjo hace entre 69.500 y 77.500 años en el lugar donde hoy se encuentra el lago Toba, en el centro de la zona septentrional de la isla indonesia de Sumatra. Se estima que la cantidad total de material erupcionado alcanzó unos 2.800 km3.


La zona volcánica de Taupo se ubica en la isla Norte de Nueva Zelanda. Debe su nombre al lago Taupo, que ocupa la caldera del volcán del mismo nombre, creada tras una erupción de un supervolcán hace unos 26.500 años.


El Cerro Guacha, una caldera del Mioceno en la provincia de Sur Lípez, Bolivia, forma parte del sistema volcánico de los Andes. La erupción tuvo un volumen mínimo de 1.300 kilómetros cúbicos y cubrió una superficie de al menos 5.800 kilómetros cuadrados.


Los científicos están en búsqueda de un plan para controlarlos. Este es el más peligroso:

La caldera de Yellowstone se ubica en EE.UU. bajo el Parque Nacional del mismo nombre. Científicos de la Universidad de Utah, EE.UU., descubrieron en la corteza inferior del supervolcán una enorme reserva de magma que, según sus cálculos, podría llenar 11 veces el Gran Cañón, ubicado en el estado de Arizona, o la mayor parte del mar Caspio.

En particular, este supervolcán entra en erupción cada 600.000 años aproximadamente,  y justo es el tiempo que lleva sin hacerlo… La erupción podría producirse en cualquier momento.

Se suma a la preocupación de los científicos, no sólo la destrucción de un parque entero, sino los graves daños sobre el clima mundial.

En 1815, la erupción del Tambora sumió al mundo en un invierno permanente que duró todo el año siguiente (también conocido como año sin verano, de pobreza, el verano que nunca fue, el año que no tuvo verano, y Mil ochocientos hielo y muerte) 

No sabemos a ciencia cierta las consecuencias de aquel año sin verano, pero no está de más recordar que, según la ONU, ante un cataclismo mundial las reservas actuales de comida durarían sólo 74 días.

Domar al volcán

En la actualidad, Yellowstone filtra hacia la atmósfera aproximadamente el 60-70% del calor que produce a través del agua que se cuela por las grietas de la cámara del magma.

El resto se acumula dentro de la lava, lo que actúa como combustible para disolver más y más gases volátiles y rocas circundantes.

Cuando este calor alcanza un determinado umbral, una erupción es inevitable.

Pero si se pudiera extraer más calor, entonces el supervolcán nunca entraría en erupción.

Por eso, en la NASA está pensando sacar calor del volcán, enfriándolo de arriba hacia abajo, instañando un gigantesco sistema de refrigeración justo al lado de Yellowstone. Perforarán un agujero cerca del volcán y bombearán agua en su interior.

El líquido en circulación volvería a la superficie en forma de vapor, a una temperatura de alrededor de 350 °C. Así, lentamente, día por día, se extraería calor del volcán.

Ese agua serviría además para generar energía geotérmica la que financiaría el mantenimiento del sistema. "Yellowstone actualmente gotea alrededor de 6 gigavatios en calor. Con la perforación, esto podría ser utilizado para crear una planta geotérmica, que geneRAría energía eléctrica a precios muy competitivos de alrededor de US$0,10/kWh

La NASA estima que si lograra reducir en un 35% el calor que se genera dentro de la cámara de magma, Yellowstone ya no representaría una amenaza.

Pero hay riesgos

La perforación de un supervolcán no vendría sin ciertos riesgos. De hecho, podría desencadenar la erupción que desea prevenir.

Para evitarlo hay que ser cuidadosos y no hacer daño a la estructura de la cámara de magma. La intervención debe hacerse por los laterales que se encuentran incluso fuera de los límites de Yellowstone.

La cuenta regresiva ha comenzado.

Ecoportal.net

Con información de: 

http://www.bbc.com/

https://actualidad.rt.com

https://www.xataka.com/

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