Este miércoles, miles de manifestantes se agruparon en Jerusalén para expresar su rechazo al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. En esta marcha, una de las más importantes en los últimos meses, se organizó por grupos opositores al mandatario, quienes acusaron a Netanyahu de estar conduciendo al país hacia una deriva antidemocrática.
En este contexto, la guerra contra Hamás comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando el grupo palestino secuestró a 251 personas en Israel. En ese sentido, de esos secuestrados todavía quedan 58 en manos de Hamás, aunque se considera que 34 de ellos están muertos, según el ejército israelí. Los opositores sostienen que Netanyahu no hizo más que poner en peligro la vida de los rehenes.
También sostienen que, tras la destitución de Ronen Bar, jefe del Shin Bet, el servicio de inteligencia israelí, encontraron también familiares de los rehenes, quienes exigían un alto al fuego y el regreso seguro de sus seres queridos, incluso cautivos en Gaza. Además, en Jerusalén la lucha pasa más por una cuestión de descontento en cuanto al manejo de los rehenes, pero piden un cambio en la dirección de las políticas del gobierno.
La causa de la protesta de los israelíes en Jerusalén
En esta oportunidad, las consignas que llevan los manifestantes son en referencia a tener “las manos llenas de sangre” y carteles que decían que son rehenes. Estas miles de personas mostraron su descontento con las decisiones del primer ministro; varios de ellos remarcan que, al autorizar el reinicio de los bombardeos en Gaza, Netanyahu sacrificó a los rehenes vivos.
Esta medida fue ampliamente criticada, ya que el servicio de inteligencia es crucial para la seguridad nacional de Israel (los detalles del bombardeo israelí en Gaza). Además, el primer ministro se ha enfrentado a la oposición de la fiscal general de Israel, Gali Baharav-Miara, quien expresó dudas sobre sus políticas y sobre el manejo del conflicto. Los opositores al primer ministro creen que las decisiones que toma sobre el conflicto son más un intento de mantener el poder que una respuesta efectiva a los desafíos del país.
Muchos manifestantes creen que la reanudación de los ataques aéreos sobre Gaza es una estrategia para debilitar a Hamás, pero al mismo tiempo, exponen a los rehenes a un alto riesgo de muerte. También los críticos del primer ministro remarcan que, al ponerse en un lugar importante la guerra, el gobierno desatendió las vidas de los cautivos y la necesidad urgente de negociaciones para su liberación.
El manejo de la crisis de Netanyahu y la desconfianza que genera
En esta marca de protesta, los manifestantes junto a algunos grupos opositores como el movimiento Banderas Negras consideran que Netanyahu está utilizando la guerra para su propio beneficio, en lugar de buscar una resolución pacífica que priorice la vida de los rehenes y la estabilidad política del país. El partido de Netanyahu, el Likud, fue acusado de erosionar las instituciones democráticas israelíes en beneficio de sus propios intereses políticos.
Mientras tanto, la situación en Gaza empeora tras la reanudación de los bombardeos israelíes sobre la Franja,que sumaron más sufrimiento de los civiles palestinos y despertaron una condena internacional. A pesar de los intentos de una tregua, tanto Israel como Hamás se acusan mutuamente de violar acuerdos previos, y la violencia continúa afectando a miles de personas en la región.
El reinicio de los bombardeos en Gaza fue muy criticado por los países árabes, Europa y las Naciones Unidas (el ultimátum al grupo terrorista Hamas por parte de Estados Unidos). Mientras el gobierno de Netanyahu insiste en la necesidad de continuar la lucha contra Hamás, los manifestantes israelíes piden una solución equilibrada entre la liberación de los rehenes y el fin de la violencia.
