La guerra nunca cambia. Ya pasaron más de tres años desde que un 24 de febrero, el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, diera luz verde a la operación militar especial que consistió en una invasión a gran escala del territorio de Ucrania.
En los últimos días el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, hizo declaraciones que levantaron sospechas sobre la participación de otra gran potencia en el conflicto del lado ruso. Según el mandatario ucraniano, las tropas de Kiev han capturado mercenarios chinos combatiendo para el lado, y Pekín estaría al tanto de ellos.
Una guerra que se profundiza
Ya pasaron mas de 1140 días desde el inicio de la ofensiva rusa sobre el territorio ucraniano, abriendo un nuevo capítulo en la histórica disputa entre Rusia y la OTAN, bajo el liderato de Estados Unidos, que data desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Tras la caída del Muro de Berlín y la fragmentación de la Unión Soviética, la OTAN ha incorporado veinte países a sus filas, entre ellos varias naciones que fueron parte de la URSS o firmaron el Pacto de Varsovia. Esta expansión hacia el este fue vista como una amenaza a la integridad territorial y los intereses rusos.
Si bien es posible rastrear la escalada de acontecimientos, que desembocó finalmente en la invasión total por parte de Rusia al 20 de febrero de 2014, día en el que tropas rusas invadieron y ocuparon Crimea, la intención abierta del actual presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, de ingresar en la OTAN fue visto como una provocación en el Kremlin.
Señalamientos preocupantes
En los últimos días del conflicto, el presidente Zelenski, asegura que fueron capturado dos mercenarios de ciudadanía china en la región de Donetsk, uno de los puntos más calientes del conflicto, combatiendo lado a lado con soldados rusos.
Zelenski afirmó el miércoles que «la participación abierta de ciudadanos chinos en operaciones de combate (…) es un paso deliberado hacia la expansión de la guerra»
A esto se suman las declaraciones provenientes de la administración de Kiev, que aseguran que mas de 150 chinos están participando activamente de la invasión rusa, algo que (según el propio Zelenski) la administración de Pekín habría autorizado, o por lo menos está al tanto de la participación de sus ciudadanos en el conflicto.
Pekín niega categóricamente
Desde las oficinas de Ji Jinping salieron a desmentir las declaraciones de Kiev. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores chino advirtieron a las «partes relevantes» que «dejen de hacer comentarios irresponsables«, sobre el papel de China en el conflicto.
«China no es un creador o parte de la crisis ucraniana. Somos partidarios incondicionales y promotores activos de una resolución pacífica«, expresó el portavoz diplomático Lin Jian.
Según Lin, la postura del gigante asiático es la de la resolución diplomática y han requerido a sus ciudadanos abstenerse de participar en conflictos armados de cualquier forma.
La guerra no cambia. Podrá volverse más moderna, las armas que se utilizan serán diferentes, pero sus consecuencias directas y a largo plazo siguen siendo las mismas. En lo que va de conflicto, se estima que han fallecido mas de 10.000 civiles y alrededor de 240.000 soldados entre ambas partes beligerantes.
Más allá de las razones de uno u otro para levantar las armas, al final del día los que sufren en carne propia la guerra son los soldados que ven morir a sus compañeros, los civiles que pierden todo en los bombardeos o deben relocalizarse y abandonar sus hogares, las familias que despiden a un miembro sabiendo que es muy probable que no lo vuelvan a ver.
No es la primera vez que las declaraciones de Zelenski parecen apuntar más a intensificar el conflicto, antes que a terminarlo. Señalar que China está abiertamente apoyando a Rusia en la guerra, ya sea cierto o no, puede desencadenar en una intensificación del conflicto que podría llevar, en el peor de los casos, a una guerra de escala mundial.
