La muerte del Papa Francisco, el Vaticano se prepara para un nuevo cónclave, este proceso triste que definirá al próximo líder de la Iglesia católica. Entre los purpurados convocados figura el cardenal Angelo Becciu, quien fue apartado de sus funciones y condenado penalmente por delitos financieros.
Hasta el momento, su posible participación desató un intenso debate dentro y fuera de la Santa Sede, Becciu había sido una figura clave en la Curia romana, llegando a ser prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.
En septiembre de 2020, tras abrirse una investigación en su contra, fue despojado de todos sus cargos y de sus “derechos ligados al cardenal”, lo que incluía la inhabilitación para participar en un cónclave. El escándalo financiero implicó movimientos de millones de euros, algunos de ellos ligados a entidades gestionadas por su propio hermano.
¿Puede un condenado elegir al nuevo Papa?
Pese a estos antecedentes, Becciu declaró públicamente su intención de asistir al cónclave. Según argumenta, el papa Francisco nunca solicitó formalmente su renuncia ni revocó sus prerrogativas como cardenal. Becciu fue condenado en diciembre de 2023 por un tribunal del Vaticano a cinco años y medio de prisión.
La investigación reveló que entre 2013 y 2014 se destinaron más de 200 millones de dólares en operaciones especulativas que comprometieron un tercio de los activos de la Secretaría de Estado. El cardinal autorizó la compra de acciones en el fondo Athena Capital Commodities, siendo de alto riesgo, sin contar con los mecanismos adecuados de control financiero.
Esta decisión se tomó en colaboración con empresarios como Raffaele Mincione, quien también fue condenado, y con empleados clave de la administración vaticana que espera a estos lideres en el funeral del Papa Francisco. El fallo dejó claro que los implicados actuaron en violación directa de las normativas sobre el manejo del patrimonio eclesiástico.
Las irregularidades se documentaron y la sorpresa del voto de Becciu
El fallo dejó claro que los implicados actuaron en violación directa de las normativas sobre el manejo del patrimonio eclesiástico. Además, se documentaron otras irregularidades, como una transferencia de 125.000 euros a una ONG dirigida por un hermano de Becciu.
Pese a las alarmas generadas en el Vaticano, Becciu, aunque sancionado y apartado, nunca fue formalmente destituido como cardenal. Sin embargo, conserva el título, y por ende, su derecho canónico a asistir al cónclave podría estar técnicamente intacto.
Fue el propio cardenal quien lo declaró ante el medio italiano Unione Sarda, en donde afirmó que al no haber una carta de renuncia firmada ni una exclusión explícita del Papa Francisco, sus prerrogativas siguen vigentes, alegando que el pontífice lo habría “indultado” de manera tácita.
Becciu puede participar de la previa del cónclave y queda la elección bajo tensión interna
De igual manera, fue invitado a participar en las Congregaciones Generales previas al cónclave, donde se definen los temas centrales antes de la votación (el legado del Papa Francisco que queda para la eternidad). La decisión final sobre su participación será tomada por el resto del colegio cardenalicio.
Cabe mencionar que entre los nombres que suenan como posibles sucesores de Francisco, el más mencionado es Pietro Parolin, actual secretario de Estado del Vaticano, la elección se debe a su perfil conciliador con capacidad de diálogo tanto con sectores progresistas como conservadores, lo posiciona como un fuerte candidato.
De todas formas, el escándalo con Becciu dejó en evidencia las divisiones internas del Vaticano y expuso la dificultad que enfrenta la Santa Sede para garantizar procesos íntegros en medio de crisis institucionales. La imagen de un cardenal sentenciado por corrupción sentado entre los electores del nuevo papa genera desconcierto dentro y fuera de la Iglesia.
