Pasada la primer semana de los incrementos en los aranceles a los bienes que ingresan a Estados Unidos, el presidente Donald Trump sigue firme en su postura, sobre todo contra China.
Más allá del congelamiento de tarifas con la Unión Europea, el lider de la Casa Blanca publicó en su red Truth Social que «NADIE ‘se libra’ debido a los injustos equilibrios comerciales… ¡Y mucho menos China que, de lejos, es la que peor nos trata!«.
El mundo no se quedó quieto
Durante las últimas semanas, fuimos testigos del inicio de una guerra comercial como pocas veces se ha visto en la historia del capitalismo moderno. Quizá lo más similar sean las sanciones económicas que cayeron sobre la Federación Rusa al invadir el territorio de Ucrania.
Sin embargo, a diferencia del caso ruso, esta vez hubo una respuesta proporcional del otro lado. Luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el último 2 de abril la imposición de nuevos aranceles a los productos que ingresan de mas de 180 países, China movió ficha.
La potencia asiática fue una de las más perjudicadas por el anuncio de la Casa Blanca, recibiendo un arancel inicial del 64% a los bienes que son importados a Estados Unidos. En respuesta, la administración de Pekín impuso un arancel recíproco del 34% a los productos estadounidenses.
Los días siguientes la escalada aceleró vertiginosamente. Al cierre de esta edición, las importaciones de bienes chinos a Estados Unidos tienen encima un 145% de aranceles, mientras que en el caso contrarios las nuevas tarifas sobre productos estadounidenses que entran a China son del 125%.
La Casa Blanca da mensajes ambiguos
Mientras Trump celebra en sus redes sociales la firmeza de sus declaraciones, las acciones de su administración parecen contradecirlo a cada paso que da. Primero con el congelamiento de los aranceles recíprocos del 25%, que fueron instalados por la Unión Europea en respuesta a la tarifa que intentó imponer Donald Trump al acero y aluminio europeos.
Por otra parte, parece que la única persona feliz con los aumentos tarifarios en el comercio exterior, es el propio Donald Trump. Ya que, el viernes pasado, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, en inglés) informó que teléfonos, ordenadores, pantallas y diversos componentes, entre ellos semiconductores provenientes de China, quedan exentos de los llamados «aranceles recíprocos».
No obstante, el jefe de estado norteamericano no se quedó callado y publicó a través de sus redes sociales: «El viernes no se anunció ninguna «excepción» arancelaria… Estos productos están sujetos a los aranceles vigentes del 20 % para el fentanilo, y simplemente se están trasladando a otra categoría arancelaria».
«Los medios de noticias falsas lo saben, pero se niegan a informarlo. Estamos analizando los semiconductores y toda la cadena de suministro de productos electrónicos en las próximas investigaciones arancelarias de seguridad nacional», escribió el mandatario en la misma publicación de su red social, Truth.
Entre la incertidumbre y el fantasma de la inflación
La guerra comercial de Trump no está teniendo la popularidad que, según las publicaciones del propio Trump sus redes sociales, esperaban. La respuesta de los principales actores (y los más perjudicados) fue crear aranceles recíprocos, que en algunos casos logró que la Casa Blanca diera marcha atrás.
El congelamiento total de los aranceles con Europa y la «no» excepción de productos de última tecnología de China, son por lo menos un freno de la escalada global de tarifas en el comercio exterior. Probablemente, empezaron a percibir la posibilidad de que aparezca el gran cuco de la economía mundial: la inflación.
Una encuesta realizada por Yougov a ciudadanos estadounidenses para la cadena CBS, entre el 8 y el 11 de abril, muestra que el 75% de consultados cree que habrá inflación a corto plazo debido a los aranceles y que el 65% cree que la economía estadounidense sufrirá por estas medidas en los próximos meses.
Es evidente que la respuesta (sobre todo por parte de China y la Unión Europea) fue mucho mayor de la esperada. Desde Bruselas dieron a entender que no están dispuestos a seguir cualquier capricho proveniente desde la administración Trump.
Mientras que desde Pekín la respuesta fue clara y contundente. China parece estar preparada, como sus portavoces dijeron en diferentes oportunidades, a luchar hasta el final y en cualquier campo de batalla.
No obstante, retirar productos chinos de la lista de bienes que reciben ese 145% de aranceles extras, demuestra la dependencia de Estados Unidos de la producción y materia prima que reciben desde China.
Finalmente los recursos son limitados y la única forma de satisfacer las necesidades de los pueblos, es con un sistema de comercio internacional justo y equilibrado, que contemple con igual valor las necesidades de los capitales de inversión y los pueblos.
