El conflicto entre Harvard y Trump sigue escalando a la par de las protestas a lo largo del país en contra del gobierno. La gente empieza a expresarse contra el magnate, y su empeño en controlarlo todo lo llevó a recortar dramáticamente los fondos de la entidad educativa.
Trump contra la educación
Según el medio The Wall Street Journal, fuentes conocedoras del conflicto señalan el inicio en la carta que el Grupo de trabajo federal contra el antisemitismo, grupo creado por Trump mediante una orden ejecutiva envió a Harvard, con una serie de exigencias que fueron rechazadas por la institución académica.
Ante la negativa, la administración de la Casa Blanca congeló este lunes fondos destinados a la universidad por un valor de USD 2.200 millones y ha amenazó con eliminar la exención de impuestos de la que goza. El pasado viernes, el Departamento de Seguridad Nacional anunció la cancelación de una ayuda de unos 2.700 millones de dólares.
Todo indica que el gobierno quiere presionar aún más a Harvard, en represalia por hacer pública la lista de exigencias.
«Personas familiarizadas con la respuesta de Harvard afirman que no hubo acuerdo para mantener la carta en privado, y que su contenido, incluidos los requisitos para que Harvard permita la supervisión del gobierno federal sobre las admisiones, la contratación y la ideología de los estudiantes y el personal, era inviable» informó el Wall Street Journal.
Más recortes
Ahora, desde la Casa Blanca planea suspender US$ 1.000 millones adicionales en subvenciones y contratos federales para investigación sanitaria de la Universidad de Harvard, en medio de una creciente disputa entre el Gobierno y la universidad por la supervisión e independencia institucional.
Harvard es anti Trump
En las ultimas semanas, Harvard se fue tornando un bastión de la resistencia al gobierno de Donald Trump. Mientras rechazaban las exigencias de la carta del 11 de abril, El presidente Alan M. Garber declaró que «la Universidad no renunciará a su independencia ni a sus derechos constitucionales”.
Entre las exigencias publicadas se encontraban la prohibición del uso de mascarillas en las protestas en el campus, la reforma de la contratación y las admisiones con base en el mérito, así como la reducción del poder del profesorado y los administradores “más comprometidos con el activismo que con la investigación”.
Desde la presidencia de la universidad, afirmaron que las demandas van más allá de las competencias del gobierno federal y que la mayoría “representan una regulación gubernamental directa de las condiciones intelectuales en Harvard”, en lugar de combatir el antisemitismo.
“Primero atacó a los bufetes de abogados, luego a las empresas, y luego a los ciudadanos comunes. Ahora ataca a las universidades, utilizando todas las tácticas posibles para intentar cerrarlas y silenciarlas”, declaró la gobernadora de Massachusets y egresada de Harvard Maura Healey.
En una entrevista para el programa «Face the Nation» en CBS News, la gobernadora Healey calificó como indignante el intento intervencionista de Trump.
Y aseguró que la presión de Trump, amenazando con revocar las exenciones impositivas a Harvard, “Forma parte de la estrategia que Donald Trump ha estado utilizando para silenciar a sus críticos”.
“Primero atacó a los bufetes de abogados, luego a las empresas, y luego a los ciudadanos comunes. Ahora ataca a las universidades, utilizando todas las tácticas posibles para intentar cerrarlas y silenciarlas” declaró la gobernadora Maura Healey.
Las universidades son el foco de múltiples ataques por parte del gobierno de Trump. Estudiantes o trabajadores extranjeros perseguidos por ICE y congelamiento de fondos millonarios. Todo por mantener una postura opositora al gobierno y negarse a aceptar exigencias que rompían la autonomía universitaria, y atentaban contra la seguridad y el bienestar de los estudiantes.
