El consumo de cannabis entre adultos mayores ha experimentado un notable aumento en los últimos años, según una nueva encuesta realizada por la Universidad de Michigan. Este estudio destaca que una quinta parte de las personas mayores de 50 años han utilizado productos que contienen tetrahidrocannabinol (THC) en el último año, lo que refleja un cambio en las actitudes y el acceso al cannabis tras su legalización en varios estados de Estados Unidos.
A pesar de que el cannabis ha sido asociado tradicionalmente con generaciones más jóvenes, el uso recreativo y medicinal entre personas mayores está ganando terreno, planteando tanto oportunidades como desafíos en términos de salud pública. Este artículo explora los principales hallazgos de la encuesta, centrándose en los patrones de uso, creencias, conductas de riesgo y la necesidad de un diálogo más abierto entre pacientes y profesionales de la salud.
Patrones de uso de cannabis en adultos mayores
La Encuesta Nacional sobre Envejecimiento Saludable reveló que el 21% de los adultos mayores de 50 años ha consumido productos de cannabis en el último año, y de estos, el 12% lo hace de forma regular, al menos una vez al mes. El estudio se centró en productos que contienen THC, el compuesto psicoactivo del cannabis, dejando fuera aquellos que solo contienen cannabidiol (CBD), un compuesto no psicoactivo con usos médicos populares.
El consumo de cannabis es más prevalente entre personas de 50 a 64 años, especialmente entre aquellos con problemas de salud física o con ingresos más bajos. Esto sugiere que el cannabis no solo se está utilizando con fines recreativos, sino también como un medio para manejar el dolor, mejorar el sueño o tratar problemas de salud mental.
Entre las principales razones que citan los adultos mayores para consumir cannabis se incluyen:
- Mejora del sueño (68%)
- Alivio del dolor (63%)
- Manejo de la salud mental (53%)
- Relajación o bienestar general (81%)
El cannabis, en este grupo demográfico, se usa en diversas formas, como fumar, consumir en comestibles, bebidas o aplicarlo en la piel, reflejando una amplia gama de productos disponibles en los mercados legales.
Conductas de riesgo: conducción y adicción
Aunque el cannabis ofrece beneficios potenciales para muchos adultos mayores, también existen preocupaciones sobre conductas de riesgo asociadas con su uso. Un dato alarmante es que el 20% de los encuestados que consumen cannabis al menos una vez al año admitió haber conducido un vehículo dentro de las dos horas posteriores al consumo. Este comportamiento fue aún más frecuente (27%) entre aquellos que consumen cannabis al menos una vez al mes.
La conducción bajo los efectos del cannabis representa un riesgo considerable, ya que este compuesto puede afectar el tiempo de reacción y la toma de decisiones. Los expertos recomiendan esperar al menos seis horas antes de conducir después de consumir cannabis, especialmente si se ha consumido en grandes cantidades o productos de alta concentración de THC.
Además de la conducción arriesgada, el estudio encontró que un porcentaje significativo de usuarios muestra signos de posible adicción al cannabis. Entre los adultos mayores que consumen cannabis al menos una vez al mes, más del 20% informó haber experimentado al menos un signo de dependencia, como la necesidad de consumir más cannabis para obtener el mismo efecto, o fuertes deseos de consumirlo.

Desconexión con el proveedor de salud
A pesar del uso generalizado de cannabis, la encuesta revela una brecha importante en la comunicación entre los pacientes y sus médicos. Casi la mitad de los encuestados que consumen cannabis de manera regular no han hablado de su uso con su proveedor de atención médica. Esta falta de diálogo es preocupante, dado que el cannabis puede interactuar con otros medicamentos y tener efectos imprevistos, especialmente en adultos mayores que suelen tomar múltiples medicamentos.
El Dr. Jeffrey Kullgren, director de la encuesta y médico de atención primaria en el Sistema de Salud de VA Ann Arbor, subraya la importancia de que los pacientes informen a sus médicos sobre el uso de cannabis, ya sea con fines recreativos o terapéuticos. Al hacerlo, los profesionales de la salud pueden ayudar a prevenir interacciones medicamentosas peligrosas y evaluar si los pacientes muestran signos de dependencia o problemas relacionados con el uso.
La potencia del cannabis: una realidad desconocida
Otro hallazgo importante de la encuesta es que muchos adultos mayores no son plenamente conscientes de la mayor potencia del cannabis moderno en comparación con el que estaba disponible hace 20 o 30 años. El 79% de los encuestados cree que el cannabis actual es más potente, pero esto deja al 21% de los adultos mayores sin conocimiento sobre el aumento en los niveles de THC que contienen los productos disponibles en el mercado actual.
Esta falta de información puede llevar a un mal uso involuntario de productos de alta potencia, lo que podría aumentar el riesgo de dependencia o efectos secundarios no deseados, como la ansiedad o la paranoia.
La necesidad de una mayor conciencia pública
La encuesta también señala que, si bien la mayoría de los adultos mayores reconoce que el cannabis puede ser adictivo (72%), un porcentaje significativo aún no está al tanto de la evidencia científica que respalda esta afirmación. Investigaciones recientes han demostrado que el cannabis puede causar adicción en algunas personas, de manera similar a otras sustancias como el alcohol o los opiáceos.
La psicóloga de adicciones Erin E. Bonar, quien colaboró en la encuesta, subraya la necesidad de más campañas de concienciación pública dirigidas a adultos mayores, no solo sobre los beneficios del cannabis, sino también sobre los riesgos asociados con su uso. Bonar también hace hincapié en la importancia de identificar a las personas que puedan estar en riesgo de desarrollar una adicción y fomentar políticas de salud pública que desaconsejen comportamientos de riesgo, como la conducción bajo los efectos del cannabis.
Conclusión
El uso de cannabis entre adultos mayores está en aumento, impulsado tanto por razones recreativas como médicas. Sin embargo, este cambio plantea nuevos desafíos en términos de salud y seguridad pública. Es crucial que los adultos mayores, sus proveedores de atención médica y las comunidades en general estén mejor informados sobre los riesgos asociados con el uso de cannabis, incluyendo la conducción bajo sus efectos y la posibilidad de desarrollar dependencia.
A medida que el cannabis se legaliza en más estados y se avanza en la reclasificación federal, será esencial implementar políticas y campañas educativas que ayuden a minimizar los riesgos y maximizar los beneficios para los adultos mayores que deciden usar productos que contienen THC.
Ecoportal.net
Con información de: https://www.eurekalert.org/
