¿Puede el calor de un nido decidir si un aligátor nace macho o hembra?
En estos reptiles, el sexo depende de la temperatura a la que se desarrollan los huevos. Esto se sabe desde hace años, pero un nuevo estudio descubrió que las variaciones de calor durante el día pueden cambiar las estimaciones anteriores.
La diferencia parece pequeña, pero podría ser importante para entender qué pasará con los aligátores si las temperaturas siguen aumentando.
Cómo influye la temperatura en el sexo de los aligátores
En estos reptiles, unos pocos grados pueden marcar la diferencia.
Cuando los huevos se mantienen entre 86 y 88 °F, suelen nacer principalmente hembras. En cambio, entre 90 y 92 °F predominan los machos.
Pero los nidos no funcionan como una incubadora. Durante el día, el suelo se calienta con el sol y, por la noche, vuelve a enfriarse.
Para conocer el efecto de estos cambios, investigadores de la Universidad de Georgia recolectaron 146 huevos de siete nidos de Carolina del Sur.
Los distribuyeron en cinco condiciones de incubación, con temperaturas medias de entre 86 y 93 °F y variaciones diarias de alrededor de 5 °F.
Descubrieron que esas fluctuaciones también influyen en el sexo de las crías, algo que los estudios anteriores, realizados principalmente con temperaturas constantes, no reflejaban del todo.
El calor puede favorecer el nacimiento de más hembras
Uno de los hallazgos más interesantes fue la temperatura a la que vuelven a predominar las hembras.
Los modelos anteriores situaban ese cambio cerca de los 97 °F. Sin embargo, al tener en cuenta las variaciones diarias, el nuevo modelo encontró que podría comenzar alrededor de los 93 °F.
Son solo 4 °F de diferencia, pero pueden cambiar las estimaciones sobre cuántos machos y hembras nacen.
Los investigadores de la Universidad de Georgia también observaron que los embriones soportaban aumentos breves de hasta 96 °F sin sufrir daños por esas exposiciones. Estos picos de calor, además, podían favorecer el desarrollo de hembras.
Eso no significa que los huevos resistan cualquier temperatura. Si el calor es demasiado intenso o dura mucho tiempo, puede afectar su desarrollo.
Por eso, no solo importa la temperatura promedio del nido, sino también cuánto sube durante el día y cuánto tiempo se mantiene elevada.
Qué puede pasar si siguen aumentando las temperaturas
Si los nidos se calientan demasiado durante varias temporadas, podrían nacer muchas más hembras que machos, algo que con el tiempo podría afectar la reproducción de algunas poblaciones.
Sin embargo, el estudio no demuestra que esto ya esté ocurriendo en la naturaleza.
Los aligátores también cumplen una función importante en los humedales. Al excavar y remover el suelo, crean espacios con agua que sirven de refugio para otros animales.
Por eso, conocer cómo puede cambiar su reproducción también ayuda a comprender los riesgos que enfrentan estos ecosistemas.
El hallazgo podría servir para estudiar a otros cocodrilianos y tortugas, aunque no todas las especies responden igual a la temperatura.
Todavía hacen falta más investigaciones en nidos naturales para comprobar si los resultados del laboratorio se mantienen.
Lo que el estudio muestra es que incluso las variaciones de calor a lo largo del día pueden influir en el sexo de las crías. Un detalle que podría ser cada vez más importante a medida que aumentan las temperaturas.
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