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jueves, 3 de septiembre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
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Muchos animales han perdido la batalla contra la extinción y han desaparecido para siempre de la faz de la Tierra, por eso EE. UU. creará un Arca de Noé moderna, una «Biobóveda» que guardará células y material genómico de especies amenazadas

Por Skarlett Soto · 3 septiembre, 2026 · 5:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Muchos animales han perdido la batalla contra la extinción y han desaparecido para siempre de la faz de la Tierra, por eso EE. UU. creará un Arca de Noé moderna, una «Biobóveda» que guardará células y material genómico de especies amenazadas
Imagen generada con inteligencia artificial
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Miles de especies están en riesgo de desaparecer y los esfuerzos actuales no siempre son suficientes para detener el problema.

Ante la falta de recursos en las instituciones públicas, el gobierno de Estados Unidos se alió con el sector privado para crear una especie de Arca de Noé moderna.

La propuesta es conservar células, tejidos reproductivos y material genómico de más de 2300 especies de animales y plantas amenazadas o en peligro, formando un archivo seguro a temperaturas muy bajas.

Los datos genómicos generados por el proyecto estarán disponibles gratuitamente para científicos de todo el mundo.

¿Podrá esta tecnología ayudar a proteger la biodiversidad antes de que sea demasiado tarde?

Cómo funcionará este refugio para resguardar la vida animal

Durante años, distintas instituciones han guardado muestras de especies amenazadas por su cuenta.

Cada zoológico, institución académica o dependencia oficial hacía lo que podía, almacenando sus recursos en lugares separados y con sus propias técnicas.

Para ordenar mejor este trabajo y proteger las muestras, el nuevo proyecto busca reunir esfuerzos y mantener respaldos del material en distintos lugares.

En estos espacios de resguardo, los investigadores guardarán células, tejidos y material reproductivo.

Usarán nitrógeno líquido para conservarlos a temperaturas extremadamente bajas.

Tener respaldos en distintos lugares busca evitar que toda la colección pueda perderse ante un problema como un corte de luz prolongado, un desastre natural o una crisis local.

Sin embargo, la idea va más allá de guardar tubos en congeladores.

Además de las muestras físicas, los expertos estudiarán y crearán información genética digital de las distintas especies.

Estos datos estarán disponibles gratuitamente en internet.

De esta manera, investigadores, veterinarios y especialistas en conservación de cualquier parte del mundo podrán estudiar esta valiosa información.

Qué impacto tendrá frente a la falta de recursos para la conservación

La iniciativa nace en un momento complicado para la gestión ambiental en Estados Unidos.

Desde 1985, los animales y plantas incluidos en la lista de protección crecieron cerca de un 300 %. Ahora hay más de 1600 especies locales y 600 especies de otros países.

Sin embargo, los fondos públicos no crecieron al mismo ritmo. Cada vez hay menos dinero disponible por especie protegida.

En este contexto, la empresa Colossal propone una herramienta tecnológica que puede complementar el trabajo que ya se hace sobre el terreno.

Con el material de la Biobóveda, los científicos podrán apoyar programas de reproducción asistida y manejar mejor la diversidad genética de poblaciones pequeñas.

Además, ese material podría servir algún día como base para intentar recuperar especies que llegaran a extinguirse.

Una visión de futuro inspirada en el almacenamiento global

Los creadores de esta iniciativa comparan la Biobóveda con la Bóveda Global de Semillas de Svalbard.

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard es un gran depósito construido en las heladas montañas del Ártico noruego. Su objetivo es poner a salvo semillas de cultivos agrícolas del planeta ante posibles desastres.

La gran diferencia es que el nuevo proyecto lleva esa idea de crear una copia de seguridad un paso más allá: aplicarla también a la fauna y flora silvestres que están en peligro de desaparecer.

La verdadera clave es actuar ahora y no esperar a que sea demasiado tarde y las poblaciones colapsen.

Guardar la información genética que la naturaleza tardó millones de años en desarrollar tiene un objetivo claro:

Y es evitar que las próximas generaciones solo puedan conocer algunas especies a través de fotos o videos.

Con este banco, los científicos del futuro tendrán herramientas biológicas reales para estudiar y proteger especies y, quizá algún día, intentar recuperar algunas que hayan desaparecido.

Sabemos que ninguna tecnología puede sustituir el valor de un ecosistema sano y que la prioridad sigue siendo proteger los bosques, las selvas y los océanos donde estos animales viven hoy.

Pero contar con esta «copia de seguridad» ofrece una posibilidad más: conservar parte de ese material biológico antes de que sea demasiado tarde.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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