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Los bisontes salvajes habían desaparecido del Reino Unido hace miles de años hasta que en 2022 introdujeron cuatro ejemplares en un bosque inglés con serios problemas ecológicos y cuando comenzaron a volverlo su nuevo hogar, la vida regresó al lugar

Por Skarlett Soto · 22 agosto, 2026 · 9:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Los bisontes salvajes habían desaparecido del Reino Unido hace miles de años hasta que en 2022 introdujeron cuatro ejemplares en un bosque inglés con serios problemas ecológicos y cuando comenzaron a volverlo su nuevo hogar, la vida regresó al lugar
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La naturaleza ha recuperado a algunos de sus mejores arquitectos.

Después de miles de años sin bisontes desplazándose libremente por el Reino Unido, cuatro bisontes europeos llegaron en 2022 a un bosque que había sufrido mucho por la acción humana.

En lugar de depender únicamente de maquinaria para controlar la vegetación, los responsables de la conservación dejaron que estos grandes animales hicieran parte del trabajo a su propio ritmo.

Cuatro años más tarde, el paisaje empieza a cambiar y los científicos ya están estudiando qué está ocurriendo con la vegetación y los animales que viven allí.

¿Puede el comportamiento natural de estos animales ayudar a recuperar un bosque? ¿Es esta una forma diferente de pensar la conservación del medio ambiente?

El regreso de una especie tras miles de años de ausencia

A mediados de 2022, el proyecto dio su paso más importante al liberar tres hembras de bisonte europeo en los bosques de West Blean.

Para sorpresa de los guardabosques, una de ellas estaba embarazada y dio a luz poco después de llegar a suelo inglés. A finales de ese mismo año se sumó un macho para completar el grupo.

Desde entonces, la manada ha crecido de forma natural dentro de la reserva, con nuevos nacimientos que han dado paso a otra generación.

El objetivo de esta iniciativa no es solo proteger a los bisontes, sino utilizarlos como «ingenieros del paisaje».

Durante años, buena parte del manejo del bosque dependió de la intervención humana, con talas, maquinaria y otras tareas de mantenimiento.

Al introducir a estos enormes herbívoros, los conservacionistas buscan devolverle a la naturaleza parte de la capacidad de transformar y renovar el bosque por sí misma.

Cómo los bisontes logran transformar y darle vida al bosque

Para regenerar un bosque demasiado denso, a veces es necesario abrir espacios.

 

Los bisontes lo hacen de forma natural.

Al frotar sus cuerpos contra los troncos, alimentarse y moverse entre la vegetación, dañan algunos árboles y pueden llegar a derribarlos sin necesidad de ayuda humana.

Estos troncos caídos o en proceso de descomposición generan madera muerta, un material muy importante para hongos, escarabajos, aves y pequeños mamíferos.

Al mismo tiempo, el paso de estos animales puede abrir huecos en la copa del bosque.

Proyectos como Kent Wildlife Trust / Wilder Blean Project demuestra que, cuando algunos árboles caen, la luz del sol llega al suelo, lo que ayuda a que semillas que estaban dormidas bajo la tierra tengan nuevas oportunidades para germinar.

Además, cuando los bisontes se revuelcan en el barro para limpiar su piel, dejan pequeños hoyos en el terreno que pueden recoger agua de lluvia.

Esos pequeños charcos crean nuevos espacios que pueden aprovechar ranas e insectos, mientras que los caminos que dejan sirven como rutas para otros animales.

Los primeros cambios se ven bien, pero la ciencia pide paciencia

Aunque el cambio en el paisaje es evidente, los científicos que siguen el proyecto piden no apresurarse con las conclusiones.

Los primeros resultados son prometedores. Entre 2021 y 2024, los monitoreos encontraron cambios en la vegetación y señales de que las plántulas están aumentando en algunas de las zonas con grandes herbívoros.

Sin embargo, los estudios también han encontrado resultados que necesitan más tiempo para entenderse.

En las áreas sin bisontes, por ejemplo, se registraron más invertebrados, aunque los investigadores advierten que las diferencias entre los propios hábitats también pueden influir en ese resultado.

Por eso, los expertos siguen estudiando cada zona para entender exactamente qué papel tienen los bisontes en el ecosistema.

A pesar de que todavía quedan preguntas por responder, la experiencia en Kent ya ofrece una forma diferente de pensar la recuperación de los bosques sin depender tanto de las máquinas.

Lo que ocurre en este bosque muestra que devolver a los animales parte de su antiguo papel puede transformar el paisaje de maneras difíciles de conseguir únicamente con intervención humana.

Los primeros cambios son prometedores, pero serán los próximos años de seguimiento los que permitan saber hasta dónde puede llegar realmente el efecto de los bisontes.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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