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Tecnología

Instalaron una cámara térmica en Angel Island para detectar la presencia de ballenas y alertar a los barcos a tiempo

Por Skarlett Soto · 3 octubre, 2026 · 7:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Instalaron una cámara térmica en Angel Island para detectar la presencia de ballenas y alertar a los barcos a tiempo
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La bahía de San Francisco se ha convertido en una zona de riesgo para las ballenas grises.

Desde 2018, los investigadores comenzaron a observar con mayor frecuencia a estos animales entrando en la bahía durante su migración, aparentemente para descansar o buscar alimento.

El problema es que allí se encuentran con un intenso tráfico de cargueros, petroleros, ferris y otras embarcaciones.

Para estos enormes animales, nadar por la zona puede representar un riesgo.

Por eso, instalaron una cámara especial en Angel Island capaz de detectar el calor de sus cuerpos y sus soplos para advertir de su presencia.

Pero ¿cómo puede encontrar una ballena hasta a cuatro millas náuticas de distancia?

Cómo funciona la cámara térmica impulsada por inteligencia artificial 

Para reducir el riesgo de colisiones entre embarcaciones y ballenas, un equipo de científicos e instituciones locales decidió trabajar en una solución nueva.

Lo primero que hicieron fue colocar una cámara especial en una estación de comunicaciones de la Guardia Costera en Angel Island.

Desde esa altura, la cámara observa una zona de la bahía donde se cruzan el tráfico marítimo y las ballenas, en dirección a Treasure Island y el Puente de la Bahía.

Lo más interesante es que usa tecnología infrarroja.

Puede funcionar tanto de día como de noche y ofrece ventajas cuando la visibilidad es limitada.

Como las ballenas son animales de sangre caliente, sus cuerpos y el soplo que expulsan por el espiráculo pueden estar aproximadamente 2 °C más calientes que el agua que las rodea.

Aquí es donde la tecnología cobra protagonismo

Un sistema de inteligencia artificial analiza las imágenes y busca esas pequeñas diferencias de temperatura.

El sistema puede detectar posibles ballenas hasta a cuatro millas náuticas de distancia.

Pero para evitar falsas alarmas provocadas por una ola, un barco u otro objeto, existe un paso muy importante.

La inteligencia artificial no decide sola si realmente encontró una ballena.

Cada posible detección debe ser revisada por un especialista en mamíferos marinos.

Solo después de esa confirmación, la información puede compartirse con quienes navegan por la zona.

Cómo llega la alerta hasta los barcos que navegan por la bahía

Un buque de carga o un petrolero no puede detenerse ni cambiar de rumbo de un segundo a otro.

Por su enorme peso y tamaño, necesita espacio y tiempo para reducir la velocidad o modificar su trayectoria de forma segura.

Por eso, detectar una ballena con suficiente anticipación puede dar a los navegantes más tiempo para reaccionar.

Cuando un especialista confirma una detección, la información se incorpora a Whale Safe, una plataforma pública desarrollada por e Laboratorio de Ciencias Oceánicas Benioff de la UC Santa Barbara.

Los registros también se comparten con el Vessel Traffic Service de la Guardia Costera, que puede comunicarse con las embarcaciones cuando existe riesgo.

Pero esto es solo el comienzo.

El proyecto ya empezó a crecer y una segunda cámara comenzó a operar en un ferri de pasajeros de la ruta entre Vallejo y San Francisco.

También se estudian otros puntos para ampliar la red y reducir las zonas que todavía quedan fuera de la vigilancia de las cámaras.

La idea es sencilla: cuanto antes sepan los navegantes que hay una ballena en su camino, más tiempo tendrán para reducir la velocidad o modificar su trayectoria.

Pero hay una razón por la que esta tecnología comenzó a ser especialmente importante en San Francisco.

Por qué las ballenas comenzaron a entrar en una zona tan transitada

La población de ballenas grises ha sufrido una fuerte caída durante la última década.

Al mismo tiempo, desde 2018 estos animales comenzaron a aparecer con mayor frecuencia dentro de la bahía de San Francisco durante su migración.

Los investigadores creen que los cambios en sus zonas de alimentación del Ártico pueden estar relacionados con este comportamiento.

Algunas parecen utilizar la bahía para descansar o buscar alimento.

El problema es que allí coinciden con algunas de las rutas marítimas más transitadas de la región.

En 2025, 21 ballenas grises fueron encontradas muertas en la bahía y sus alrededores. Aproximadamente el 40 % presentaba evidencias asociadas a impactos con embarcaciones.

Por eso, saber dónde están antes de que un barco se acerque puede ser importante

Y la cámara comenzó a demostrar muy pronto que podía encontrarlas.

Durante sus primeras dos horas de funcionamiento, registró 180 soplos.

Eso no significa que hubiera 180 ballenas diferentes. Los investigadores creen que probablemente se trataba de un pequeño grupo que permaneció durante un tiempo frente al sistema.

La cámara térmica no puede eliminar por sí sola el riesgo de una colisión.

Pero ahora los navegantes cuentan con una herramienta más para saber cuándo hay una ballena en la zona y tener más tiempo para reaccionar antes de acercarse demasiado.

 

Puedes revisar la investigación completa en: Slaathaug, J. M., Lane, R. S., Keener, W., Pérez, A., Flannery, M., Webber, M. A., Grimes, A., Wilkin, A. M., O’Hern, J. E., Duignan, P. J., Calambokidis, J., & Crocker, D. E. (2026). Gray whales (Eschrichtius robustus) in San Francisco Bay experience high mortality and have limited affiliation to known foraging groups. Frontiers in Marine Science, 13, 1775666. https://doi.org/10.3389/fmars.2026.1775666

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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