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Energía

Frente a Rhode Island y Massachusetts, utilizaron un sistema de cortinas de burbujas que podría reducir hasta en un 66 % del ruido submarino peligroso para las ballenas durante la construcción de parques eólicos marinos y solo tendría un costo adicional de US$7 millones

Por Skarlett Soto · 8 septiembre, 2026 · 5:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Frente a Rhode Island y Massachusetts, utilizaron un sistema de cortinas de burbujas que podría reducir hasta en un 66 % del ruido submarino peligroso para las ballenas durante la construcción de parques eólicos marinos y solo tendría un costo adicional de US$7 millones
Imagen generada con inteligencia artificial
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Clavar 70 pilares enormes en el fondo del mar sin dañar los oídos de las ballenas parece una tarea imposible. Pero tal vez la solución no esté en máquinas complicadas, sino en algo tan simple como burbujas de aire.

Un equipo de científicos simuló qué ocurriría si se utilizara una doble barrera de aire comprimido durante la instalación de 70 bases eólicas frente a Rhode Island y Massachusetts. El resultado fue una reducción del 66 % en la cantidad estimada de ballenas expuestas a los niveles de ruido con mayor riesgo de daño.

Y conseguirlo tendría un costo adicional de unos US$7 millones.

Pero ¿cómo puede una pared de burbujas conseguir semejante diferencia?

El reto de construir en el mar sin dañar la fauna marina

La construcción de parques eólicos en el océano es una buena noticia para reducir la contaminación, pero instalar estas grandes torres tiene un lado negativo bajo el agua.

Para fijar las bases metálicas al fondo del mar, se usan martillos hidráulicos muy fuertes.

El ruido que hacen puede alcanzar niveles capaces de provocar daños auditivos y alterar el comportamiento de los animales marinos.

La mayor preocupación es por la ballena franca del Atlántico norte, un animal enorme que está cerca de la extinción.

Además, el cambio climático está alterando las cosas: las ballenas no siguen los mismos caminos que antes.

Ahora aparecen en Rhode Island y Massachusetts en momentos del año en los que antes no era tan habitual encontrarlas. Esto hace que los calendarios fijos de construcción sean cada vez más difíciles de ajustar a la presencia real de las ballenas.

Cortinas de burbujas: una barrera contra el ruido

Para buscar una solución, un grupo de científicos simuló por computadora cómo sería instalar 70 de estas enormes bases en el mar, combinando mapas de la distribución de las ballenas con distintas formas de reducir el ruido.

La tecnología que probaron fue la doble cortina de burbujas, que consiste en colocar tubos con agujeros en el fondo marino que liberan aire a presión para crear una auténtica pared de burbujas capaz de amortiguar el sonido.

Los resultados mostraron que esta idea podría ayudar a reducir el riesgo sin disparar los costos de los proyectos.

Si las obras mantienen las restricciones estacionales actuales, el modelo estimó que la pared de aire podría reducir un 66 % la cantidad de ballenas expuestas a los niveles de ruido con mayor riesgo de daño.

En ese escenario, sumar este sistema tendría un costo adicional de unos US$7 millones, alrededor del 7 % del costo estimado.

Pero los científicos probaron otra posibilidad.

Si además se ajustara el calendario para construir entre junio y diciembre, la reducción estimada llegaría hasta el 74 %. En ese caso, el costo adicional subiría hasta unos US$13,44 millones.

Un modelo para reducir el impacto de la energía eólica

Hay un punto importante que aclarar.

La investigación se basó en modelos matemáticos y simulaciones computacionales.

No se realizaron las 70 obras ni se observaron ballenas heridas durante esas construcciones.

Además, la simulación se centró en el impacto del ruido generado al instalar las bases.

No se consideraron otros riesgos, como la alteración del hábitat o las colisiones con embarcaciones.

A pesar de estas limitaciones, los resultados muestran que combinar información actualizada sobre las ballenas con medidas para reducir el ruido podría disminuir considerablemente uno de los riesgos de construir parques eólicos marinos.

Y los números dejan una decisión interesante sobre la mesa.

Mantener las restricciones actuales y sumar la doble cortina costaría unos US$7 millones adicionales y reduciría la exposición modelada un 66 %.

Modificar también las fechas de construcción podría llevar esa reducción hasta el 74 %, aunque con un costo mayor.

La pregunta, entonces, ya no es solamente cómo construir más energía eólica en el mar, sino cuánto estamos dispuestos a hacer para reducir su impacto sobre los animales que viven allí.

 

Puedes revisar el estudio completo en: Ganley, L. C., Redfern, J. V., O’Brien, O., Pendleton, D. E., Ryder, M., Spooner, I., Campbell, C., & Rice, A. N. (2026). Balancing marine species conservation with cost-effective renewable energy development. Nature Climate Change, 16, 931–940. https://doi.org/10.1038/s41558-026-02696-9

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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