Saltar al contenido
viernes, 9 de octubre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Tecnología

Científicos descubrieron una región «oscura» del ADN y haciendo experimentos con ratones, lograron que una hembra desarrollara partes masculinas

Por Skarlett Soto · 14 junio, 2026 · 3:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Científicos descubrieron una región «oscura» del ADN y haciendo experimentos con ratones, lograron que una hembra desarrollara partes masculinas
Fuente: Créditos Ecoportal, imagen editada por IA
No te pierdas nadaSíguenos en Google News→

Nuestro ADN también tiene una zona oscura… y un pequeño cambio podría sorprender a más de uno.

Durante décadas, gran parte de la atención de los genetistas estuvo puesta en los genes encargados de fabricar proteínas.

El resto del ADN era considerado una especie de territorio secundario, lleno de secuencias cuya función seguía siendo un misterio.

Sin embargo, un nuevo estudio acaba de demostrar que una pequeña modificación en una de esas regiones aparentemente silenciosas puede tener consecuencias enormes.

Tan enormes, de hecho, que bastó cambiar una sola “letra” química del ADN para alterar el desarrollo sexual de ratones.

¿Cómo es posible que una alteración tan pequeña en una zona oculta del código genético logre transformar el desarrollo físico de un ser vivo?

Una sola letra entre miles de millones fue suficiente para cambiarlo todo

Lo que más sorprendió a los investigadores no fue el tamaño del cambio, sino el lugar donde apareció.

Los investigadores encontraron que cambiar solo una “letra” química en el genoma, de más de 2800 millones de opciones, fue suficiente para desencadenar cambios extraordinarios en el desarrollo.

Lo más llamativo es que esa alteración no ocurrió dentro de un gen conocido.

Apareció en una región del ADN que no produce proteínas y que durante muchos años fue considerada mucho menos importante.

El hallazgo refuerza una idea que está transformando la genética moderna.

Los genes no trabajan solos.

Existen numerosas secuencias que funcionan como interruptores y reguladores invisibles capaces de controlar procesos fundamentales del organismo.

Y, en ocasiones, una modificación diminuta en esos mecanismos de control puede tener consecuencias mucho mayores de las que cabría imaginar.

Pero para entender por qué ocurrió esto, hay que mirar más de cerca uno de esos interruptores biológicos.

El interruptor que activó un programa masculino en ratones XX

En términos generales, los mamíferos con cromosomas XX desarrollan ovarios, mientras que los XY desarrollan testículos.

Uno de los protagonistas de este proceso es un gen llamado SOX9, fundamental para la formación de los testículos.

En los individuos XX, ese gen permanece inactivo.

Los investigadores de la Bar-Ilan University descubrieron que una región del ADN no codificante conocida como Enh13 desempeña un papel decisivo en ese equilibrio.

Actúa como un interruptor regulador que ayuda a controlar cuándo debe activarse o mantenerse apagado el gen SOX9.

Utilizando herramientas de edición genética, los científicos introdujeron una sola modificación en esa región.

El resultado fue sorprendente.

En los ratones XX, el mecanismo encargado de mantener inactivo SOX9 dejó de funcionar correctamente y el programa biológico asociado al desarrollo masculino terminó activándose.

Como consecuencia, las hembras desarrollaron testículos y características anatómicas masculinas.

El experimento reveló hasta qué punto regiones del ADN que no fabrican proteínas pueden controlar procesos biológicos enormes.

Y eso plantea una pregunta todavía más interesante.

Si una sola letra fuera de los genes puede provocar cambios tan importantes en ratones, ¿cuántos misterios sobre la salud humana podrían seguir ocultos en esas zonas del genoma que todavía conocemos poco?

Lo que este descubrimiento podría significar para la medicina humana

Los propios investigadores son prudentes.

Este estudio no significa que vaya a aplicarse en personas ni abre la puerta a modificaciones genéticas con fines reproductivos.

Su importancia es otra.

Actualmente, muchos Trastornos del Desarrollo Sexual (DSD) siguen sin tener una explicación genética clara.

En numerosos pacientes, las pruebas convencionales no encuentran alteraciones en los genes conocidos, lo que deja a médicos y familias sin respuestas definitivas.

Este trabajo sugiere que parte de esas respuestas podrían encontrarse en regiones reguladoras del ADN que hasta hace relativamente poco recibían mucha menos atención.

Comprender mejor estos interruptores moleculares podría permitir diagnósticos más precisos y ayudar a explicar casos que hoy siguen siendo un enigma.

Al mismo tiempo, el hallazgo vuelve a poner sobre la mesa cuestiones éticas importantes.

Modificar el genoma humano continúa siendo un asunto extremadamente delicado y cualquier posible aplicación futura requerirá años de investigación y un intenso debate científico y social.

Por ahora, el estudio deja una enseñanza mucho más profunda.

Durante mucho tiempo pensamos que los protagonistas del ADN eran únicamente los genes.

Pero cada vez está más claro que algunas de las instrucciones más importantes de la vida podrían estar escondidas en regiones que apenas empezamos a comprender.

¿Te ha servido este artículo?

Recibe cada semana lo que de verdad importa

Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.

Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

Más en Ecoportal