La actual administración estadounidense ha realizado un paso fundamental en su ambiciosa estrategia de perseguir y extender el dominio tecnológico de la nación. Desde la ciudad de Washington D. C., el presidente Donald J. Trump ha anunciado oficialmente la designación de los primeros miembros que integrarán su renovado Consejo Asesor para la Ciencia y la Tecnología del Presidente, una entidad pública de enorme importancia estratégica que es conocida en los círculos políticos e industriales con la sigla estadounidense PCAST.
Un consejo asesor repleto de gigantes de la inteligencia artificial y la energía
Para poder llevar a cabo esta colosal tarea, la Casa Blanca ha optado por crear un equipo de asesores que integre a nada menos que la élite de Silicon Valley y de los sectores energéticos y tecnológicos más avanzados del mundo. Este selecto consejo, por otra parte, será copresidido por dos perfiles de indudable peso en el sector de las inversiones y en el de las políticas públicas: David Sacks y Michael Kratsios, quienes asumirán la responsabilidad ejecutiva de coordinar a este grupo de cerebros.
La lista de personas que han sido designadas hasta el momento es un auténtico catálogo de líderes industriales, directores y fundadores con cierto dominio de la actual economía digital. Entre el conjunto de las designaciones más llamativas del ámbito tecnológico más tradicional se hallan nombres de la importancia de Mark Zuckerberg, creador de Meta; Sergey Brin, cofundador de Google; Larry Ellison, fundador de Oracle; y el icónico empresario Michael Dell. El claro interés de la administración por el control absoluto de la inteligencia artificial y la soberanía energética, nuevamente, queda bien claro con la inclusión de perfiles altamente específicos.
Hacia el dominio tecnológico en la plantilla laboral
La agenda laboral que el presidente Trump ha delineado para el renovado Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología (PCAST) no se restringe solamente a la promoción del avance de un hardware de calidad o de un software predictivo utilizado por las empresas, sino que presenta una marcada dimensión socioeconómica. Así, bajo la dirección del actual gobierno, el PCAST se orientará especialmente a examinar y debatir los temas que van ligados a las grandes oportunidades y las elevadas dificultades que todos los días las tecnologías emergentes traen consigo.
La disrupción sin precedentes que hace la automatización alimentada por la inteligencia artificial y la rápida transición hacia nuevos y potentes modelos energéticos exigen de una planificación pública muy cuidadosa para tratar de prevenir un desplazamiento masivo de aquellos trabajadores tradicionales.
En este sentido, el objetivo primordial de las políticas públicas que surgirán de estas deliberaciones de alto nivel será garantizar que absolutamente todos los ciudadanos estadounidenses puedan prosperar y beneficiarse de manera directa en lo que el propio gobierno ha bautizado con gran optimismo como la «Edad de Oro de la Innovación».
Una tradición histórica que se proyecta hacia los retos tecnológicos del futuro
La creación de este específico grupo de expertos no es el resultado de una idea suelta que surgiera de la noche a la mañana, sino todo lo contrario, responde directamente a una de las más respetadas tradiciones de la presidencia de los Estados Unidos. La tradición se remonta directamente a la época de la Gran Depresión y la presidencia del presidente Franklin D. Roosevelt, quien en el ya lejano año de 1933 tomó la inusitada decisión de crear su propia Junta Asesora de Ciencias para intentar guiar a Estados Unidos.
Desde aquel fundacional momento histórico, cada uno de los presidentes que se han sucedido en el Despacho Oval han creado invariablemente su propia comisión asesora del PCAST, reuniendo a los mejores científicos, ingenieros, y líderes de la industria de su tiempo para intentar abordar los retos contemporáneos con el mayor soporte técnico posible.
