Las aves marinas pasan buena parte del día buscando alimento en el océano. Cuando regresan a las islas para descansar o cuidar a sus crías, llevan consigo nutrientes que terminan en el suelo a través de sus excrementos.
Con la lluvia, parte de esos nutrientes llega al mar y puede beneficiar incluso a los arrecifes de coral.
Un equipo internacional de científicos revisó 365 estudios y encontró que las aves cumplen esta función en muchos lugares del planeta.
Gracias a su capacidad para volar, pueden transportar nutrientes entre bosques, islas, océanos y otros ambientes separados por grandes distancias.
Además, consumen aproximadamente un 30 % más alimento que mamíferos de tamaño similar.
Al desplazarse, distribuyen nitrógeno, fósforo, carbono y otros elementos mediante sus excrementos, plumas, huevos y restos corporales.
Cómo las colonias de aves marinas transforman el suelo y las aguas costeras
En algunas islas, miles de aves marinas se reúnen cada año para anidar. Durante semanas o meses permanecen allí, alimentan a sus crías y dejan grandes cantidades de excrementos.
Ese material, conocido como guano, aporta nutrientes al suelo y favorece el crecimiento de las plantas.
Pero no todo queda en la isla.
Cuando llueve, el agua arrastra parte de esos nutrientes hacia el mar, donde pueden ser aprovechados por algas y otros organismos.
En algunas islas del océano Índico, los investigadores encontraron que los corales cercanos a colonias de aves marinas crecían más rápido que los de zonas con menor aporte de nutrientes.
Otros estudios también relacionan la presencia de estas colonias con una mayor resistencia de ciertos arrecifes frente al estrés ambiental.
Cuando las aves desaparecen, la situación puede cambiar.
El suelo deja de recibir parte de esos nutrientes y las aguas cercanas también pueden verse afectadas.
En algunos lugares se han observado cambios en la vegetación y en los organismos marinos después de la disminución de las colonias.
Así, lo que ocurre en una isla puede terminar influyendo en la vida que existe bajo el agua.
Cómo influye la alimentación de las aves en los nutrientes que transportan
Lo que comen las aves influye en los nutrientes que dejan a su paso.
Su alimentación puede cambiar durante el año y, con ella, también cambia la composición de sus excrementos.
Un estudio independiente realizado con aves canoras en Nueva York encontró diferencias entre la primavera y el otoño.
En primavera, cuando consumían más insectos y otros invertebrados, sus desechos tenían una mayor proporción de nitrógeno.
En otoño, al comer más frutas y semillas, aumentaba la presencia de carbono.
Esto significa que las aves pueden aportar distintos nutrientes según lo que encuentren para alimentarse.
También importa dónde pasan el día y hasta dónde se desplazan.
Algunas recorren distancias cortas entre zonas de alimentación y descanso. Otras migran cientos o miles de millas y pueden llevar nutrientes entre lugares muy alejados.
Sin embargo, todavía se sabe poco sobre muchas especies terrestres.
La revisión que publica Cornell Chronicle encontró que cerca del 87 % de los estudios analizados se centraba en aves acuáticas.
La mayoría de las especies de aves viven en ambientes terrestres, pero su participación en estos procesos ha recibido mucha menos atención.
Por eso, los investigadores consideran importante estudiar mejor lo que ocurre en bosques y praderas.
Qué puede ocurrir cuando disminuyen las poblaciones de aves
En los lugares donde las aves aportan grandes cantidades de nutrientes, su desaparición puede provocar cambios que van más allá de la pérdida de animales.
En algunas islas, la disminución de colonias marinas se ha relacionado con una menor productividad de la vegetación, cambios en la cantidad de peces y una menor resistencia de ciertos arrecifes.
Los efectos dependen de cada lugar y de las especies que viven allí.
En los Cayos de Florida colocaron perchas para atraer aves a zonas donde estaban restaurando praderas marinas.
Las aves comenzaron a utilizarlas y sus excrementos aportaron fósforo al entorno. En las áreas que recibieron esos nutrientes, las plantas submarinas crecieron más que en las zonas de comparación.
El resultado mostró que atraer aves podía ayudar a recuperar la vegetación sin necesidad de añadir fertilizantes de forma directa
En los bosques, los nutrientes que transportan también pueden influir en el crecimiento de las plantas y en procesos relacionados con el almacenamiento de carbono.
Aunque todavía falta investigar cuánto aportan las especies terrestres, los científicos consideran que su papel podría ser importante.
Las aves migratorias también conectan ecosistemas durante sus viajes. Si sus poblaciones disminuyen o cambian de ruta, la cantidad de nutrientes que llega a determinados lugares puede variar.
La revisión deja claro que aún quedan muchas preguntas, sobre todo acerca de las especies que viven lejos de las costas.
Por ahora, los estudios muestran que una colonia de aves puede influir en la fertilidad de una isla y en los arrecifes cercanos. Y que algo tan habitual como buscar alimento y regresar al lugar de descanso ayuda a mantener ese intercambio de nutrientes.
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