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El aumento del nivel del mar amenaza con reducir playas, marismas y lodazales donde las aves descansan y se alimentan durante sus viajes migratorios

Por Skarlett Soto · 17 octubre, 2026 · 1:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El aumento del nivel del mar amenaza con reducir playas, marismas y lodazales donde las aves descansan y se alimentan durante sus viajes migratorios
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Imagina viajar miles de millas sin encontrar una sola estación de servicio abierta para cargar combustible o descansar.

Algo parecido les puede pasar a las aves migratorias.

Cada año, muchas recorren enormes distancias y necesitan lugares donde detenerse para recuperar fuerzas y alimentarse.

Esos lugares suelen ser playas, marismas y zonas de barro que quedan al descubierto cuando baja la marea.

Pero a medida que sube el nivel del mar, algunos de estos espacios se reducen o permanecen inundados durante más tiempo.

Y un estudio que revisó 37 investigaciones sobre 29 especies encontró que la mayoría registraba efectos negativos.

Pero ¿qué está pasando exactamente?

El dilema del «sándwich» en la línea de la playa

Cuando sube el nivel del mar, las marismas y otros humedales costeros pueden desplazarse poco a poco hacia tierra firme.

Así, aunque pierdan terreno cerca del agua, tienen la posibilidad de establecerse en zonas más altas.

El problema aparece cuando encuentran algo en el camino.

En las últimas décadas hemos construido edificios, carreteras y diques cerca de las costas para proteger viviendas y otras instalaciones.

Y aunque estas estructuras cumplen una función importante para las personas, pueden convertirse en una barrera para los humedales.

El resultado se parece bastante a un «sándwich».

De un lado está el mar que avanza. Del otro, las construcciones que impiden que estos espacios se desplacen.

En el medio quedan atrapadas las marismas y las zonas de barro donde muchas aves buscan alimento.

Los científicos llaman a este fenómeno compresión costera.

Y cuando esos lugares pierden superficie, las aves pueden encontrar menos sitios donde descansar y comer durante sus viajes.

La revisión científica encontró que el 78 % de los estudios que analizaron cambios en el hábitat registraron efectos predominantemente negativos.

Mucho más que perder un pedazo de tierra

Lo que preocupa a los investigadores es que el problema no termina cuando desaparece una parte de la costa.

También cambia lo que ocurre en los espacios que todavía quedan.

Por ejemplo, muchas aves aprovechan la marea baja para caminar sobre el barro y buscar pequeños animales de los que se alimentan.

Pero si el nivel del mar aumenta, esas zonas pueden permanecer cubiertas de agua durante más tiempo.

Y eso significa menos horas disponibles para comer antes de continuar el viaje.

Además, los cambios en la salinidad, la profundidad del agua y los sedimentos pueden modificar la cantidad de alimento que encuentran.

Hay aves que construyen sus nidos directamente sobre playas y marismas

Para ellas, una inundación puede significar la pérdida de huevos o crías.

Pero hay un dato del estudio que llama especialmente la atención.

En ocho de las nueve investigaciones que analizaron tanto los cambios en el hábitat como sus consecuencias para las poblaciones, los efectos proyectados sobre las aves fueron peores de lo que podía explicarse solamente por la pérdida de terreno.

Es decir, no se trata únicamente de quedarse con menos espacio.

También importan las condiciones de los lugares que siguen disponibles.

De hecho, el 89 % de los estudios que evaluaron efectos sobre poblaciones o individuos encontraron resultados pesimistas.

Repensar las costas para convivir mejor

Los investigadores también señalan que hay maneras de reducir algunos de estos riesgos.

Una de ellas consiste en dejar espacio para que los humedales puedan desplazarse hacia el interior a medida que sube el nivel del mar.

En ciertos lugares, eso puede requerir una medida conocida como «retroceso planificado».

¿Y qué significa?

Que algunas construcciones o infraestructuras se reubiquen lejos de la costa, cuando sea posible, para permitir que los humedales ocupen nuevos terrenos.

También existen otras opciones.

En determinadas zonas se pueden aportar sedimentos para elevar la superficie de las marismas y ayudar a que no queden sumergidas durante tanto tiempo.

Claro que ninguna de estas medidas funciona de la misma manera en todas las costas.

Y todavía quedan preguntas por responder

La revisión reunió 37 estudios, pero gran parte de las investigaciones se concentró en las rutas migratorias atlánticas y en la época reproductiva.

Todavía falta conocer mejor lo que ocurre en otras regiones y durante los propios viajes migratorios.

Mientras tanto, proteger estos espacios no beneficia solamente a las aves.

Los humedales también ayudan a amortiguar el impacto de las tormentas y las inundaciones sobre las comunidades costeras.

Al final, para muchas aves migratorias, encontrar un lugar donde detenerse y alimentarse puede ser tan importante como llegar a su destino.

Y conservar esos lugares depende, en parte, de cuánto espacio les dejemos a las costas para adaptarse al mar que sigue subiendo.

 

Puedes revisar la investigación completa en: Magel, J. M. T., Wilson, S., & Martin, T. G. (2026). Impacts of sea level rise on the world’s shorebirds. Biodiversity and Conservation, 35(10), Article 236. https://doi.org/10.1007/s10531-026-03431-8

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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