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Un análisis de más de 450 ensayos reveló que fertilizantes obtenidos a partir de desechos humanos pueden rendir tanto como los convencionales

Por Skarlett Soto · 28 octubre, 2026 · 10:55 p. m. · 6 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Un análisis de más de 450 ensayos reveló que fertilizantes obtenidos a partir de desechos humanos pueden rendir tanto como los convencionales
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Lo que eliminamos por el inodoro podría terminar ayudando a producir los alimentos que comemos.

Aunque suene extraño, la orina y las heces humanas contienen nutrientes que las plantas necesitan para crecer. El problema siempre ha sido cómo recuperarlos y utilizarlos sin poner en riesgo la salud.

Ahora, un estudio internacional encontró que los fertilizantes elaborados a partir de estos residuos, después de recibir el tratamiento adecuado, pueden ofrecer resultados similares a los abonos convencionales.

Los investigadores reunieron 455 conjuntos de datos de 201 fuentes procedentes de 32 países. Para estudiar el rendimiento de los cultivos, analizaron 134 conjuntos de datos que incluían 31 especies.

La conclusión fue que estos fertilizantes no presentaron una desventaja sistemática frente a los convencionales.

Pero hay una diferencia importante entre comprobar que las plantas crecen bien y garantizar que el producto utilizado sea seguro.

Cómo convierten los desechos humanos en fertilizantes para los cultivos

La idea consiste en recuperar los nutrientes que normalmente terminan en los sistemas de saneamiento.

Algunos inodoros especiales permiten separar la orina y las heces desde el principio. Así, los residuos no se mezclan con tanta agua y resulta más sencillo tratarlos después.

Estos materiales contienen nitrógeno, fósforo y potasio, tres nutrientes que también están presentes en muchos fertilizantes comerciales.

Para recuperarlos se utilizan distintos métodos, dependiendo del tipo de residuo y del producto que se quiera obtener.

Por ejemplo, la orina puede pasar por tratamientos que permiten aprovechar su contenido de nitrógeno. También es posible recuperar estruvita, un mineral que contiene fósforo y que puede utilizarse como fertilizante.

Con otros procesos se obtiene compost, biocarbón o productos derivados de lodos fecales tratados.

No todos tienen la misma composición ni sirven exactamente para lo mismo. Algunos aportan materia orgánica al suelo y otros permiten suministrar nutrientes más concentrados.

Lo que querían saber los científicos era si estos productos podían competir con los fertilizantes que los agricultores utilizan habitualmente.

Y los resultados mostraron que, en muchos casos, sí.

Los cultivos tratados con fertilizantes recuperados de excretas humanas consiguieron rendimientos comparables a los obtenidos con abonos convencionales.

Eso no significa que todos funcionen igual de bien. El resultado depende del cultivo, del suelo y del tratamiento que recibió cada producto.

Qué riesgos deben controlar antes de utilizarlos en la agricultura

Que un fertilizante ayude a crecer a las plantas no significa que sea seguro utilizarlo sin más.

Los desechos humanos pueden contener microorganismos que provocan enfermedades, además de restos de medicamentos y otras sustancias químicas.

Por eso, los investigadores dejan claro que estos materiales necesitan tratamientos adecuados antes de llegar a los campos.

fertilizantes
La escasez global de fertilizantes es una crisis interconectada que amenaza la seguridad alimentaria mundial. Su origen principal radica en el alto costo del gas natural, insumo clave para producir

El estudio también revisó la presencia de contaminantes en los productos analizados.

En el caso de los metales pesados, encontraron concentraciones generalmente bajas, comparables a las de otros fertilizantes que ya se utilizan.

Sin embargo, todavía falta información sobre algunas sustancias.

Entre ellas están los PFAS, conocidos porque pueden permanecer durante mucho tiempo en el ambiente, y ciertos residuos de medicamentos.

Además, no todos los productos presentan los mismos riesgos.

No es lo mismo utilizar nutrientes recuperados de orina procesada que aplicar compost o lodos fecales tratados. Cada uno tiene características distintas y necesita controles acordes con su composición.

Por eso, los científicos consideran importante evaluar cómo se procesa cada material y qué condiciones debe cumplir antes de utilizarse en la agricultura.

La preocupación no es solamente conseguir una buena cosecha. También hay que asegurarse de que el fertilizante no represente un riesgo para los trabajadores, el suelo o las personas que consumen los alimentos.

Por qué estos fertilizantes podrían reducir la dependencia de los abonos convencionales

Los fertilizantes que se utilizan actualmente permiten producir alimentos a gran escala, pero fabricarlos requiere energía y materias primas.

Los nitrogenados suelen producirse mediante procesos industriales que consumen grandes cantidades de energía, generalmente obtenida del gas natural.

Los fosfatados, por su parte, dependen de minerales extraídos de yacimientos que son limitados.

Mientras tanto, una parte de los nutrientes que podrían aprovecharse termina todos los días en las aguas residuales.

Recuperarlos permitiría darles un nuevo uso y reducir parte de la dependencia de esas materias primas.

También podría ofrecer a los agricultores otras opciones para fertilizar sus cultivos.

Pero todavía hay dificultades que resolver antes de utilizar estos productos de forma más amplia.

Recoger los residuos, tratarlos y transportarlos tiene un costo. Además, es necesario comprobar que los fertilizantes mantengan una calidad adecuada y cumplan las normas sanitarias.

Las reglas no son iguales en todos los países, lo que puede dificultar su producción y comercialización

Los investigadores creen que cada producto debería evaluarse por su composición, su eficacia y su seguridad, en lugar de descartarlo únicamente por el origen de los materiales.

Esto permitiría distinguir cuáles pueden utilizarse en los campos y cuáles necesitan tratamientos adicionales.

El estudio no plantea que los fertilizantes hechos con desechos humanos vayan a reemplazar por completo a los convencionales.

Lo que muestra es que podemos recuperar nutrientes de materiales que normalmente descartamos y volver a utilizarlos para cultivar alimentos.

Los resultados agrícolas son prometedores, pero todavía queda trabajo por hacer para garantizar que esos productos sean seguros y puedan producirse a un costo razonable.

Si se consigue resolver esa parte, algo que hoy termina en el sistema de saneamiento podría convertirse en otra fuente de nutrientes para los agricultores.

 

Puedes revisar el estudio completo en: Schröder, C., Häfner, F., Krause, A., Hallama, M., & Winker, M. (2026). Recycling fertilizers from resource-oriented sanitation systems: Product-level characterization and meta-analysis of agronomic performance. Frontiers in Environmental Science, 14, 1843173. https://doi.org/10.3389/fenvs.2026.1843173

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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