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domingo, 1 de noviembre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Tecnología

La Universidad del Sur de Florida aplica inteligencia artificial para anticipar brotes de dengue en zonas de alto riesgo urbano

Por Luz Vaquero · 1 noviembre, 2026 · 9:00 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
La Universidad del Sur de Florida aplica inteligencia artificial para anticipar brotes de dengue en zonas de alto riesgo urbano
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El condado de Hillsborough, en el estado de Florida, está sufriendo actualmente su peor epidemia de dengue de su historia, con más de 350 casos autóctonos en este año y alrededor del 84 % del total de los casos en todo el estado. Ante esta alarmante emergencia de salud pública, la Universidad del Sur de Florida (USF) está implementando una asistencia inusual que combina la inteligencia artificial geográfica, la investigación ambiental, el conocimiento en salud pública y la participación comunitaria. El principal objetivo de esta asociación institucional es colaborar con las autoridades gubernamentales en la identificación precisa de los presuntos hábitats de cría de los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, orientar los esfuerzos de mitigación y proporcionar a toda la población la información tangible.

El mapeo predictivo utilizando inteligencia artificial geográfica

Con el establecimiento del estado de emergencia por las autoridades sanitarias locales a inicios de octubre, fue necesario dar un paso adelante en la evolución del control de los mosquitos de una estrategia meramente reactiva a una estrategia de control auténticamente predictiva. Para ello, el profesor Benjamin Jacob ha coordinado un equipo multidisciplinar que aplica inteligencia artificial geográfica (Geo-AI) y que utiliza un enfoque agresivo, el denominado «Seek and Destroy». Este novedoso enfoque utiliza tecnologías avanzadas de teledetección y mapeo digital para reducir de forma continua las áreas de búsqueda, evitando que los equipos de salud pública deban caminar a ciegas decenas de millas de territorio urbano sin ninguna indicación geográfica.

Los estudiantes e investigadores analizan las imágenes desarrolladas por los satélites que se combinan con las variables del entorno local, añadiendo las variables de los modelos algorítmicos, por ejemplo, los patrones meteorológicos, la información relacionada con la precipitación media y las variaciones de temperatura. Al poder anticiparse a los lugares de riesgo máximo, las agencias de la salud pública pueden dirigir su tarea de fumigación, un programa de vigilancia y educación pública en el lugar preciso donde más se necesitan. 

Educación y práctica en el área de trabajo

En el laboratorio de Geo-AI de la USF, se reúnen estudiantes que provienen de diferentes disciplinas científicas y que tienen la oportunidad de poner a prueba su educación universitaria frente al desafío epidemiológico que tiene lugar en la propia comunidad en la que se encuentran. Investigadores como Namit Choudhari, el candidato doctoral en geociencias, investigan las rigurosas condiciones ambientales cambiantes (inundaciones repentinas y el propio estado de las vías fluviales) que afectan la adecuación del hábitat del mosquito y que se desarrollan con el paso del tiempo.

Alineados, los estudiantes de pregrado recogen datos de GPS en las crías y los superponen a las plataformas de imágenes satelitales para producir mapas que ilustran los patrones de vegetación y de uso de los terrenos. Mientras que la tecnología predice los puntos de peligro biológico, otros voluntarios y miembros de la universidad convierten toda esa información compleja en acción comunitaria directa.

Accesibilidad lingüística y educación cívica

Con el objetivo de que el mensaje preventivo diera realmente en el blanco, la profesora Janelle Applequist revisó con lupa las conversaciones locales en las redes sociales y las búsquedas en Google con el fin de saber qué información requerían realmente los ciudadanos. Este análisis específico y exhaustivo concluyó en una enorme preocupación vecinal por la fumigación aérea y en una necesidad imperiosa de instrucciones directas sobre cómo protegerse.

A partir de estas evidencias, el equipo de la profesora Claudia Parvanta desarrolló materiales educativos que simplificaban el denso lenguaje técnico de las agencias federales. Al ser conscientes del tremendo perfil demográfico del área metropolitana, resultó por completo fundamental eliminar todas las barreras lingüísticas. Estudiantes bilingües y voluntarios comunitarios hicieron una labor importante de traducción de las hojas informativas sobre el dengue a siete lenguas distintas.

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