El funcionario del Departamento de Estado lanzó contundentes declaraciones en contra de las pretensiones de la Unión Europea de regular el desarrollo de la IA. Fiel a sus principios liberales, Jacob Helberg aseguró que la única forma de respaldar a Occidente en la carrera tecnológica con China es desregulando la producción energética y dando vía libre a la experimentación con inteligencia artificial.
Europa toma precauciones frente a la meteórica evolución de la IA
En pleno estallido de las IAs, la Unión Europea se puso en guardia ante el inminente surgimiento de problemáticas digitales que podrían atentar contra los datos y la imagen de millones de usuarios, cuya información podría someterse a uso indebido a favor de las corporaciones tecnológicas.
Conocido como el «libro de reglas digitales», el organismo cuenta hoy con un conjunto de leyes pioneras, orientadas a limitar el poder de emporios como Google, Meta u OpenAI, originarios de Estados Unidos, y cuyas intenciones de extenderse alrededor del mundo también podrían poner en riesgo la seguridad del viejo continente.
De esta manera, las potencias europeas aún confían en el poder de la legislación para arbitrar el desarrollo de los grandes mercados y poner un alto a su voracidad. Como ejemplo, basta citar las recientes declaraciones del gobierno de Pedro Sánchez (España), que solicitó al Ministerio Fiscal investigar a X, Meta y TikTok por la creación de contenido pornográfico infantil con herramientas de inteligencia artificial.
Con enfoque humanista, la Ley de IA, la DMA, la DSA y la Ley de Datos son las iniciativas con las que Europa definió su postura ante las nuevas tecnologías y transparentó los riesgos que las nuevas bondades del mundo digital acarrean.
Pero lejos de respaldar el agenciamiento del potencial tecnológico de las naciones, Estados Unidos llamó hoy a reconsiderar los beneficios de flexibilizar los permisos para los proyectos de IA, eliminando las barreras burocráticas.
«Europa cuenta con el talento, el capital y las empresas necesarias para ser un socio clave en esta carrera. Sin embargo, la UE se está volviendo irrelevante debido a su excesiva regulación», afirmó el subsecretario de Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente, Jacob Helberg.
Pax Silica y la estrategia geopolítica de EE. UU.
A partir de convicciones opuestas, el joven dirigente, considerado una figura influyente dentro de Silicon Valley y el Pentágono, criticó el paquete de leyes europeo, arguyendo que «no son marcos de seguridad, sino obstáculos para la innovación».
Pues, para la administración republicana, el mundo se enfrenta a una fase de reorganización y redistribución del poder, en la que el bando triunfador basará su liderazgo en la capacidad de explotación máxima del rendimiento de las IA.
En este sentido, recomendó a la UE la desregulación de los experimentos en la materia y la provisión de energía e infraestructura como las mejores alternativas para acompañar a Estados Unidos en la lucha por desbancar a China y a sus aliados.
En esta línea, Helberg citó su tesis Pax Silica, que actualmente rige la visión de la potencia americana en el área tecnológica. «Si el siglo XX se basó en el petróleo y el acero, el siglo XXI se basa en la computación y los minerales que la alimentan», reza una de las líneas más contundentes de la declaración histórica.
Desde su perspectiva, la filosofía plantea que la libertad y la paz dependerán, de ahora en más, de las capacidades tecnológicas de las alianzas transnacionales, por lo que las principales democracias del globo deberán comprometerse en la labor de dominar la carrera tecnológica.
Guerra declarada a China
Pese a reconocer que Estados Unidos encabeza la competencia, el subsecretario también advirtió sobre la velocidad del bloque chino, que pisa los talones a los proyectos más ambiciosos de la era Trump. Por ello, instó a los países occidentales a corregir su posicionamiento, decisivo para el futuro de la geopolítica.
«No se puede ganar una carrera contra China asfixiando al propio equipo», espetó, además de asegurar que Norteamérica está dispuesta a cooperar con sus aliados europeos, siempre que Bruselas lo permita.
