La Luna nos acompaña desde los inicios. Ha sido testigo no solo de nuestra evolución, sino también de los cambios de nuestro planeta.
Luego, cuando empezamos a ser conscientes de lo que nos rodeaba, la notamos y nunca dejamos de prestarle atención. Se hizo tan misteriosa para nosotros que en 1969 la visitamos, pero ni eso fue suficiente.
Ahora todo se trata de su lado oculto y lo que ocurre ahí. ¿Qué reveló la NASA?
Todo.
La NASA ha revelado algo que no sabíamos sobre la Luna
Desde las huellas del Apolo 11 hasta los planes del programa Artemis, la Luna siempre ha ocupado un lugar privilegiado en la escena científica.
No es de extrañar que haya sido el primer destino fuera de nuestro planeta al que visitamos.
Su superficie también ha servido como telón de fondo de destellos inexplicables que, durante siglos generaron más preguntas que respuestas.
Hablamos de los denominados Fenómenos Lunares Transitorios (TLP, por sus siglas en inglés), esos eventos tan breves como brillosos, con manchas de colores o fogonazos que aparecen y desaparecen en cuestión de segundos.
La lista de descubrimientos que rodea a la Luna es apasionante para quienes miramos con los pies en el suelo.
Sin embargo, todavía nos queda mucho por descubrir y eso es lo que nos acaba de demostrar la NASA.
No todos los lugares son aptos para observar la Luna o las estrellas
Cuando hay eventos astronómicos importantes, como una lluvia de estrellas o meteoritos, necesitamos «huir» un poco de la civilización.
De hecho, muchos no se conforman solo con irse al campo u otras ubicaciones con poca iluminación, sino que buscan el lugar perfecto como un espacio elevado.
Esta predilección ha hecho que se levanten imponentes observatorios en el desierto de Atacama en Chile, en el Roque de los Muchachos de La Palma o el Square Kilometre Array en Australia y Sudáfrica.
Desiertos, cumbres volcánicas e incluso llanuras remotas son las ubicaciones preferidas por los amantes de la astronomía. Ciencia en la que siempre resalta la Luna.
Pero la Tierra con sus rincones espectaculares que nos permiten estudiar el universo, ya no es suficiente para desentrañar los mayores misterios.
El astrónomo Jack Burns, cuya carrera inició a finales de los 70 en el Very Large Array de Nuevo México, propone otra ubicación que abre la puerta hacia nuevas posibilidades, hasta ahora cerradas.
El gran secreto de la Luna, al descubierto por la NASA
El lugar «perfecto» para observar más allá de lo hasta ahora posible e intentar comprender los inicios del mismo universo, sería la Luna.
Ese es su gran secreto.
Si bien la Tierra tiene espacios interesantes, la ionosfera del planeta bloquea gran parte del espectro de baja frecuencia.
Aún en esos espacios que parecen ideales para la observación, sigue existiendo contaminación electromagnética por parte de la humanidad. Por ejemplo, debido a infraestructuras eléctricas, de telecomunicaciones o hasta radares.
Lugar ideal para observar el universo
Bajo este marco, la cara oculta de la Luna es uno de los lugares más silenciosos del sistema solar interior. La masa del satélite sirve a modo de escudo natural para bloquear señales terrestres y solares.
Cuando la Luna se encuentra en su ciclo nocturno, que puede durar hasta 14 días terrestres, puede lograr un silencio electromagnético casi completo, sin que interfieran la radiación solar directa o las interferencias de la Tierra.
De esta manera, se abre la puerta a la posibilidad de que la Luna se transforme en una plataforma científica permanente para la humanidad.
Y el radiotelescopio LUSEE Night responde a la necesidad de sacar ventaja de ese silencio.
Trabaja en un rango que va de 0,1 a 50 MHz para trazar el primer mapa del cielo de baja frecuencia y después captar esas primeras señales de las edades oscuras.
Si LuSEE Night logra cumplir con las expectativas, se planea crear FarView, un interferómetro lunar a mayor escala que permitiría estudiar fenómenos más antiguos con una precisión mucho mayor que la disponible con la tecnología actual.
El proyecto empezaría a ensamblarse en la década de 2030, con una financiación inicial procedente de la NASA.
El lado oculto de la Luna sí tenía un secreto, que es el mejor lugar del sistema solar interior para observar el universo con radiotelescopios. Mientras esperamos la consecución de este proyecto y miramos la Luna y las estrellas desde nuestra terraza, ha salido a la luz el calendario astronómico de lo que «nos espera» durante los próximos meses.
