Estados Unidos y el mundo viven un antes y un después tras los atentados del 11 de septiembre, que hasta el día de hoy continúan generando efectos. La tecnología y los avances de la ciencia han permitido que luego de 25 años se sigan analizando las consecuencias en contaminación y los efectos sobre la salud en la población de Nueva York.
Un día que marcó a los estadounidenses y al mundo, sigue generando consecuencias
El 11 de septiembre de 2001 es recordado como un día impactante para el mundo. Luego de 25 años, se honra la memoria de las víctimas, sobrevivientes y socorristas que inspiraron a toda una generación. Sin embargo, la profunda huella que dejó el 11-S radica en consecuencias por la contaminación, que incluso luego de 25 años siguen presentes.
Un estudio del Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York y el programa de Salud del World Trade Center reveló que, tras 25 años, la ciencia ha podido realizar un seguimiento de la contaminación y los efectos en la salud de las personas directamente expuestas a las consecuencias del 11-S.
El registro monitorea la salud de 71 000 personas inscritas, identificando afecciones crónicas y emergentes que ayudan a quienes sufrieron las consecuencias de los ataques terroristas a acceder a atención médica especializada. La contaminación por polvo, escombros, humo y traumas psicológicos ha causado efectos en miles de personas.
La contaminación del 11 de septiembre y sus implicaciones en la salud
Los efectos en la salud derivados de los desastres son a largo plazo, complejos y en constante evolución. Entre los efectos principales se debe a la contaminación de la zona por toxinas que provocaron problemas de salud entre sobrevivientes y rescatistas, tras los atentados. La exposición a sustancias tóxicas ha generado enfermedades a lo largo de estos 25 años.
Entre las sustancias se encontraron partículas de asbesto, materiales de los edificios en cenizas y metales pesados que crearon una nube tóxica a sus alrededores. De acuerdo con estudios a lo largo de estos años, las personas expuestas a contaminación por sustancias tóxicas como las encontradas en los escombros del 11-S tienen mayor probabilidad de padecer enfermedades como cáncer en el largo plazo.
La contaminación del aire es un factor influyente en la salud, y el 11 de septiembre es un recuerdo de cómo la contaminación puede generarse de un segundo a otro. Las enfermedades respiratorias y otros padecimientos relacionados se han incrementado en los últimos 25 años a causa de la contaminación y exposición a sustancias tóxicas por los atentados del 11-S.
Luego del derrumbe de las torres, Nueva York estuvo expuesta a meses de contaminación en el aire con polvo residual que generó consecuencias en la salud de los neoyorquinos, que hasta la actualidad se siguen evidenciando a través de los avances de la ciencia y tecnología para detectar enfermedades.
Nueva York abre los archivos del 11 de septiembre sobre la contaminación del aire
Por su parte, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció recientemente la publicación de más de 170 000 documentos sobre demandas y datos de la contaminación real que se desató tras los atentados del 11 de septiembre. Nueva York promueve la calidad del aire y medidas de protección ambiental, por lo que comprobar la exposición tóxica puede ser un paso para tomar medidas de cambio.
Tras el 11 de septiembre de 2001, la vida de los habitantes de Nueva York y Estados Unidos cambió para siempre. Conocer las consecuencias en la salud e impacto ambiental de los atentados es una forma de honrar la memoria y tomar medidas preventivas o de recuperación para los sobrevivientes de la tragedia. La tecnología y la ciencia siguen avanzando para relatar los hechos y evolucionar en consecuencia de los mismos.
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