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Cuando el mundo se confinó por la pandemia, los incendios disminuyeron 12 %, pero aumentaron donde hubo menos vigilancia y manejo humano

Por Skarlett Soto · 15 octubre, 2026 · 10:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Cuando el mundo se confinó por la pandemia, los incendios disminuyeron 12 %, pero aumentaron donde hubo menos vigilancia y manejo humano
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En 2020, los caminos que llevaban a muchos bosques quedaron casi vacíos. Se cancelaron excursiones, se suspendieron trabajos y millones de personas pasaron semanas encerradas en sus casas.

Con menos gente en el campo, también había menos posibilidades de que una fogata mal apagada o una chispa de alguna máquina provocaran un incendio.

Años después, un grupo de investigadores decidió comprobar si aquella situación había dejado alguna huella en los registros de incendios.

Encontraron que sí. Durante la primera mitad de 2020, los confinamientos estuvieron relacionados con una reducción mundial del 12,3 % en la incidencia de incendios.

Lo inesperado apareció al comparar los países: mientras algunos registraron caídas importantes, otros tuvieron muchos más incendios.

Un freno a los incendios provocados por el ser humano

Investigadores de la Academia China de Ciencias compararon las detecciones de incendios por satélite durante los primeros seis meses de 2020 con los registros de 2013 a 2019.

También revisaron las condiciones meteorológicas y los cambios en la movilidad, ya que una temporada más lluviosa o más seca puede influir en la cantidad de incendios.

Después de considerar esos factores, calcularon una reducción mundial promedio del 12,3 % asociada con las restricciones.

En los bosques, la caída estimada fue del 27,7 %. En los pastizales, del 8,4 %.

La explicación más probable tiene que ver con la disminución de ciertas actividades humanas. Durante aquellos meses hubo menos personas visitando zonas naturales, trabajando con maquinaria o realizando actividades que implicaban encender fuego.

Eso pudo reducir los descuidos que, en otras circunstancias, terminan provocando incendios.

El estudio no identificó qué inició cada fuego, pero encontró una relación entre las restricciones y la caída de su incidencia.

En Australia, por ejemplo, los incendios disminuyeron cerca de un 79 %. En Estados Unidos, la reducción rondó el 23 %.

Sin embargo, en otros países ocurrió algo muy diferente.

La falta de vigilancia también puede aumentar los incendios

En Colombia, la incidencia de incendios aumentó alrededor de un 31 %. En Honduras, el incremento llegó al 70 %.

Los investigadores creen que una posible explicación está en los trabajos de prevención que también se vieron afectados durante la pandemia.

En muchas zonas naturales hay personas que recorren los terrenos, vigilan las áreas de riesgo y detectan focos de fuego antes de que se extiendan.

También se realizan tareas de mantenimiento para controlar la vegetación seca, que puede facilitar la propagación de un incendio.

Durante los confinamientos, algunas de esas actividades pudieron reducirse.

Y en lugares donde ya había poca vigilancia, eso podía complicar todavía más la situación.

Un incendio pequeño puede avanzar durante horas si nadie lo descubre. Cuando finalmente llega una brigada, el fuego puede haberse extendido mucho más.

Los científicos plantean que esa menor vigilancia pudo contribuir a los aumentos observados, aunque no demostraron que fuera la única causa en Colombia o Honduras.

Por qué las quemas controladas no explican toda la caída

Había otro aspecto que los investigadores necesitaban revisar: las quemas controladas.

En países como Estados Unidos y Canadá se utilizan para reducir la vegetación seca que podría alimentar incendios de mayor tamaño.

Son fuegos planificados que se realizan bajo condiciones específicas y con personal preparado.

Durante la pandemia, muchas de estas tareas también disminuyeron.

Los investigadores analizaron los registros de 12 países y encontraron que la superficie tratada mediante quemas prescritas se había reducido aproximadamente a la mitad.

Esto podía influir en las cifras, porque los satélites también detectan esos fuegos, aunque hayan sido encendidos de forma controlada.

Para comprobarlo, repitieron el análisis sin incluir las zonas donde habitualmente se realizaban esas quemas.

La caída seguía siendo importante. En esos 12 países, la incidencia estimada de incendios continuaba siendo un 27,8 % menor.

Por lo tanto, la reducción de las quemas controladas explicaba parte del descenso, pero no todo.

Qué nos enseñó el confinamiento sobre los incendios

Lo ocurrido durante la pandemia dejó una diferencia importante entre regiones.

En lugares donde muchas actividades humanas pueden iniciar incendios, reducir esas fuentes de riesgo ayuda a que haya menos fuegos.

Pero también existen zonas donde la vigilancia y el mantenimiento del terreno son fundamentales para detectar y controlar los incendios.

Si esas tareas se interrumpen, las consecuencias pueden ser distintas.

Por eso, los investigadores consideran que la prevención debe adaptarse a las condiciones de cada lugar.

En un bosque muy visitado, puede ser necesario prestar atención a las fogatas y a otras actividades que generan chispas. En una región extensa y poco vigilada, en cambio, resulta importante mantener equipos capaces de detectar un incendio a tiempo.

Durante el confinamiento, esas dos situaciones se dieron al mismo tiempo.

Mientras Australia y Estados Unidos registraron fuertes descensos, Colombia y Honduras tuvieron aumentos considerables.

La diferencia no dependía solamente de cuánta gente había dejado de salir, sino también de qué trabajos habían quedado pendientes en cada territorio.

 

Puedes revisar el estudio completo en: Wang, J., Zhang, Z., Guo, Y., Cheng, Z., & Ge, Y. (2026). Unraveling the dual roles of human activity in shaping global fire regimes. Cell Reports Sustainability, 3, 100860. https://doi.org/10.1016/j.crsus.2026.100860

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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