Cuando hay un incendio forestal y el humo llega hasta nuestras casas, podemos cerrar las ventanas o quedarnos dentro para evitar respirar aire contaminado.
Pero los animales que viven en las montañas y los bosques no tienen esa posibilidad. Aunque algunos pueden alejarse del fuego, no siempre consiguen escapar del humo que se extiende por la zona.
Hasta ahora, los investigadores tenían dificultades para saber cuánto humo encuentran los animales mientras se desplazan por su hábitat.
Para resolver ese problema, científicos de la Universidad Estatal de Colorado y del Servicio Forestal de Estados Unidos desarrollaron un pequeño sensor que puede colocarse en los collares GPS utilizados para estudiar la fauna silvestre.
El dispositivo cuesta aproximadamente US$100 en materiales y permite medir la contaminación del aire cerca de los animales.
Un pequeño sensor de US$100 que viaja en los collares de los animales
El dispositivo está diseñado para incorporarse a los collares GPS que ya utilizan los equipos de investigación para seguir los movimientos de distintas especies.
Funciona con energía solar, pesa entre 3,5 y 4,8 onzas y registra una medición cada 30 minutos.
Su función es detectar las partículas finas conocidas como PM2.5, que pueden proceder del humo de los incendios, del tráfico y de otras fuentes de contaminación.
Son partículas tan pequeñas que pueden penetrar profundamente en los pulmones y representar un riesgo para la salud.
Para medirlas, el sensor utiliza un pequeño haz de luz láser que permite detectar las partículas suspendidas en el aire.
De esta manera, los investigadores pueden conocer la concentración de contaminación que hay cerca de un animal mientras se mueve por diferentes lugares.
Eso no significa que el dispositivo mida exactamente cuánto humo entra en sus pulmones, pero sí ofrece información sobre las condiciones del aire al que está expuesto.
Como muchos animales viven en zonas donde no hay señal de teléfono ni conexión a internet, el aparato no necesita transmitir los datos en tiempo real.
Las mediciones quedan almacenadas y los investigadores pueden recuperarlas cuando retiran el collar al finalizar el seguimiento.
Los venados revelaron diferencias que las estaciones fijas no detectaban
Para comprobar si el dispositivo funcionaba fuera del laboratorio, los científicos de la Universidad Estatal de Colorado realizaron pruebas con cinco venados en Colorado y otros tres en Utah.
Durante el estudio, los animales no estuvieron expuestos a concentraciones peligrosas de humo de incendios.
Por eso, los investigadores todavía no pueden determinar cómo afecta esa contaminación a su salud o comportamiento.
Sin embargo, las mediciones dejaron un resultado interesante.
La concentración de partículas registrada cerca de los venados no siempre coincidía con la que indicaban las estaciones fijas de monitoreo de calidad del aire.
En algunos casos, las diferencias alcanzaron un orden de magnitud, es decir, aproximadamente diez veces.
Esto ocurre porque las estaciones suelen estar instaladas en puntos determinados, mientras que los animales se desplazan por montañas, valles y zonas donde las condiciones del aire pueden cambiar bastante.
El humo y otras partículas no se distribuyen de manera uniforme
El viento, el relieve y la cercanía a distintas fuentes de contaminación pueden hacer que dos lugares relativamente próximos tengan concentraciones muy diferentes.
Durante las pruebas, los sensores también registraron pequeños aumentos de partículas cuando algunos venados se acercaron a zonas pobladas y carreteras.
Esto permitió comprobar que el dispositivo podía detectar cambios en la calidad del aire durante los desplazamientos de los animales.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Methods in Ecology and Evolution.
Aunque todavía no permiten sacar conclusiones sobre daños a la salud, muestran por qué una estación fija no siempre refleja las condiciones que encuentra un animal a lo largo del día.
Cómo podría ayudar a proteger a la fauna durante los incendios
Conocer cuánto humo encuentran los animales en sus recorridos podría ayudar a los científicos a estudiar mejor las consecuencias de los incendios forestales.
Hasta ahora, buena parte de la información disponible sobre contaminación del aire procede de estaciones instaladas cerca de ciudades y comunidades humanas.
Pero un venado, un alce o un puma puede pasar gran parte de su vida lejos de esos puntos de medición.
Con sensores incorporados a sus collares, los investigadores podrían comparar los movimientos de los animales con los cambios en la concentración de partículas.
También podrían estudiar si determinadas especies evitan las zonas con humo, modifican sus recorridos o permanecen en lugares donde la contaminación es más elevada.
Otra posible aplicación: las quemas prescritas
Aquellas que realizan los equipos forestales para reducir la vegetación acumulada y el riesgo de incendios más intensos.
Contar con mediciones más precisas podría ayudar a investigar cómo se expone la fauna al humo de esas actividades y aportar información para planificarlas.
Así, otros equipos podrán construir sensores similares con materiales que cuestan aproximadamente US$100, aunque el montaje y otros componentes pueden representar gastos adicionales.
Por ahora, las pruebas con venados demostraron que es posible medir la calidad del aire mientras los animales se desplazan por su hábitat.
El siguiente paso será utilizar estos datos durante episodios de humo más intensos y relacionarlos con la salud y el comportamiento de distintas especies.
De esa manera, los científicos podrán empezar a responder una pregunta que hasta ahora era difícil de estudiar: cuánto humo encuentran realmente los animales cuando un incendio afecta el lugar donde viven.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



