¿Cómo llegó un coyote a Alcatraz, la isla donde funcionó una de las prisiones más famosas del mundo?
Cuando lo vieron caminando por allí, todos pensaron que había nadado desde San Francisco. Era lo más lógico, porque la ciudad está bastante cerca.
Pero los científicos encontraron una pista que cambió la historia por completo.
El animal no venía de la ciudad, sino de otra isla mucho más alejada. Y para llegar hasta Alcatraz habría tenido que nadar unas dos millas por las frías aguas de la bahía.
Una travesía de dos millas por la bahía de San Francisco
Al principio, los investigadores creían que el coyote había cruzado desde San Francisco. Sin embargo, las pruebas de ADN mostraron que pertenecía a la población de Angel Island.
Eso significaba que había recorrido aproximadamente dos millas para llegar hasta Alcatraz.
No es poca cosa para un animal que estamos acostumbrados a ver corriendo por tierra.
La bahía de San Francisco tiene aguas frías y corrientes fuertes, así que el recorrido pudo haber sido bastante complicado.
Los científicos creen que este macho joven quizá estaba buscando un territorio propio. Es algo habitual entre los coyotes cuando comienzan a independizarse.
Ben Sacks, investigador de la Universidad de California, Davis, tiene otra sospecha: el animal pudo haber intentado llegar hasta la costa de Marin, pero las corrientes lo habrían desviado hacia Alcatraz.
Nadie lo vio nadar, así que no se sabe exactamente qué ocurrió durante el trayecto.
Lo sorprendente es que los investigadores consiguieron averiguar de dónde venía sin haberlo capturado.
El ADN resolvió el misterio de su procedencia
Para encontrar pistas, los biólogos recorrieron Alcatraz buscando rastros del coyote.
El animal no aparecía con frecuencia, pero había dejado algo que resultó muy útil: sus excrementos.
Los investigadores recogieron muestras y las analizaron en la Universidad de California, Davis, donde llevan años estudiando a los coyotes de la región.
Al comparar el ADN con sus registros, encontraron una coincidencia que no esperaban.
El coyote ya tenía una identificación: M24-8.
Los científicos contaban con muestras suyas desde 2024. Incluso conocían a sus ocho hermanos.
Y había un detalle más interesante: su madre era una hembra que había llegado nadando a Angel Island en 2017.
De alguna manera, aquel visitante de Alcatraz estaba siguiendo los pasos de su madre, aunque no se sabe si había salido al agua con el mismo destino.
Gracias a las muestras pudieron conocer su origen y parte de su historia familiar.
También comprobaron que estos animales son capaces de cruzar distancias considerables nadando, algo que no solemos imaginar cuando pensamos en un coyote.
Un visitante que desapareció antes de ser reubicado
La llegada del coyote fue una sorpresa, pero también causó preocupación entre quienes cuidan Alcatraz.
La isla es un refugio para numerosas aves marinas que llegan allí a poner sus huevos y criar a sus polluelos.
Y un coyote suelto podía convertirse en un problema para ellas.
Por eso, los responsables comenzaron a organizar su captura para trasladarlo a un lugar más adecuado.
Pero cuando estuvieron listos, el animal ya no aparecía por ninguna parte.
Los investigadores colocaron cámaras con sensores de movimiento y grabadoras de audio para intentar encontrarlo.
Pasaron los meses y no hubo nuevas señales. Tampoco encontraron restos que indicaran que hubiera muerto en la isla.
¿Habrá vuelto a meterse al agua?
Es posible.
Los coyotes pueden nadar y este ya había demostrado que era capaz de recorrer una buena distancia. Pero nadie sabe si regresó a Angel Island, llegó a otra costa o qué ocurrió después.
Lo curioso es que los científicos pudieron identificarlo a partir de unos excrementos, descubrir quién era su madre y hasta conocer a sus hermanos.
Sin embargo, nunca consiguieron averiguar adónde fue.
El primer coyote documentado en Alcatraz apareció de manera inesperada y desapareció antes de que pudieran reubicarlo.
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