Septiembre encuentra al Atlántico con menos actividad de la que se proyectaba al comenzar la temporada. NOAA revisó su pronóstico y ahora calcula un 75 % de probabilidad de que la temporada de huracanes 2026 termine por debajo de lo normal. El dato cambia el panorama general, no el calendario: alrededor del 10 de septiembre se alcanza el pico climatológico y todavía queda por delante parte del periodo históricamente más activo.
¿Qué dice la actualización de NOAA de agosto sobre la temporada de huracanes 2026?
Compara primero los pronósticos de mayo y agosto. NOAA comenzó la temporada con un 55 % de probabilidad de actividad por debajo de lo normal. En la actualización del 6 de agosto, esa posibilidad subió al 75 %. El escenario cercano a lo normal quedó en 20 % y el de una temporada por encima de lo habitual, en 5 %.
El NOAA hurricane outlook 2026 contempla entre 7 y 13 tormentas con nombre, frente a las 8-14 previstas inicialmente. Entre 2 y 6 podrían convertirse en huracanes y hasta 2 llegar a ser huracanes mayores. No sumes a ese rango las dos tormentas que habían ocurrido cuando salió el informe: NOAA las incluyó en el total.
El Niño ocupa un lugar importante en esa revisión; allí la agencia esperaba que el fenómeno continuara y se fortaleciera durante el resto de la temporada, favoreciendo una mayor cizalladura vertical del viento. Ese cambio en la atmósfera puede dificultar que un ciclón se organice y mantenga su estructura. Al mismo tiempo, las temperaturas del océano seguían por encima de lo normal en buena parte del Atlántico tropical.
¿Qué significa realmente que una temporada sea below normal?
La expresión below normal puede llevarte a pensar en un Atlántico tranquilo, pero la clasificación tiene otro alcance. NOAA está evaluando la actividad de toda la cuenca durante la temporada. Para que tengas una referencia, el promedio de 1991-2020 es de unas 14 tormentas con nombre, 7 huracanes y 3 huracanes mayores.
Hay otro número dentro del informe: el ACE. El Accumulated Cyclone Energy permite medir algo que no ves simplemente contando tormentas, ya que incorpora cuánto duran y la intensidad que alcanzan. Para 2026, el pronóstico de huracanes de la NOAA sitúa ese índice entre 30 % y 90 % de la mediana. Cuando se publicó la revisión de agosto, el ACE acumulado rondaba apenas el 3 %.
Una temporada con menos ciclones tampoco necesita muchos impactos en tierra para dejar daños importantes. Basta con que uno de esos sistemas llegue a una zona poblada. Por eso NOAA separa el panorama de toda la cuenca del riesgo que puede enfrentar un lugar específico.
¿Por qué eso no permite predecir el riesgo de huracán en una ciudad concreta?
Si vives en Florida, el 75 % no te dice cuánto bajó el riesgo frente a tu casa. Tampoco puedes utilizarlo para calcular las posibilidades de que Miami, Tampa o Jacksonville reciban un huracán. NOAA aclara que su perspectiva estacional no pronostica cuántos ciclones tocarán tierra ni dónde ocurrirán esos impactos.
Para llegar a ese nivel de detalle, primero hay que seguir un sistema concreto. Su recorrido depende de patrones atmosféricos que cambian y terminan guiándolo por el océano. Esas condiciones no pueden conocerse con meses de anticipación. De ahí que el outlook de agosto pueda hablar de toda la temporada, pero no decirte qué trayectoria tendrá una tormenta que todavía ni siquiera se ha formado.
Con la temporada de huracanes en Florida 2026 ocurre lo mismo que con los huracanes del Caribe en septiembre. Una previsión menos activa para el Atlántico no se convierte automáticamente en una previsión favorable para cada cosa. Ten en cuenta que, cuando aparece una perturbación, revisa dónde está y cómo evoluciona antes de sacar conclusiones a partir del balance anual.
¿Por qué el 10 de septiembre fue el pico climatológico del Atlántico?
La temporada oficial ocupa seis meses, del 1 de junio al 30 de noviembre, pero la actividad se concentra en una parte mucho más corta del calendario. La climatología del National Hurricane Center muestra una subida durante agosto que alcanza su punto máximo alrededor del 10 de septiembre. De ahí sale el pico de temporada de huracanes.
No tomes el September 10 hurricane peak como fecha después de la cual el peligro cae de golpe. La franja de mayor actividad histórica se extiende aproximadamente desde mediados de agosto hasta mediados de octubre. El 10 de septiembre queda en el centro de ese recorrido, no al final.
También puedes verlo en las fechas climatológicas del NHC. En una temporada promedio, la octava tormenta con nombre suele aparecer alrededor del 9 de septiembre; la novena, cerca del día 16. El cuarto huracán se alcanza, en promedio, alrededor de esa misma fecha. Son referencias históricas. No indican cuándo se formará el próximo ciclón de 2026.
¿Qué parte de la actividad de 2026 todavía se espera entre agosto y octubre?
Hasta la actualización del 6 de agosto se habían registrado dos tormentas con nombre y muy poco ACE. Además, esa fotografía explica parte del ajuste de NOAA, aunque el momento en que fue tomada importa. Todavía no había transcurrido septiembre, el mes situado en el centro de la climatología atlántica.
De hecho, NOAA esperaba que la mayor parte de la actividad de 2026 se produjera durante agosto, septiembre y octubre. En el informe encontrarás ese periodo identificado como ASO. Sin embargo, la previsión de una temporada menos activa ya tenía en cuenta que esos tres meses seguían por delante.
NOAA asigna un 70 % de probabilidad a las 7-13 tormentas, 2-6 huracanes y hasta 2 huracanes mayores previstos. Si consultas cifras sobre Atlantic hurricanes en 2026, mira siempre cuándo se publicaron; durante septiembre, un balance de varias semanas atrás puede haber quedado desactualizado.
¿Cómo leer el Tropical Weather Outlook del NHC en español?
El Tropical Weather Outlook no intenta decirte cómo terminará noviembre, sino qué zonas del Atlántico presentan posibilidades de desarrollo tropical durante los próximos días. Allí puedes encontrar perturbaciones que el NHC está vigilando, aunque todavía no sean depresiones o tormentas tropicales.
Revisa primero dónde está el área señalada y su posibilidad de formación. Después vuelve al producto cuando se actualice. Una perturbación puede ganar organización o perderla sin llegar a recibir un nombre. Si finalmente se convierte en ciclón tropical, tendrás que pasar a los avisos específicos de ese sistema para seguir su evolución.
Si llegas a sus productos mediante una búsqueda de NHC español o Atlantic hurricane season Spanish, comprueba la hora de emisión antes de utilizar un boletín. Con un sistema activo, esa referencia importa: un mapa que consultaste antes puede no representar lo que está ocurriendo varias horas después.
¿Qué datos debes mirar durante septiembre en lugar de confiar solo en el pronóstico estacional?
Revisa el Atlántico antes de quedarte con el 75 %. Si no existen áreas bajo vigilancia, el Tropical Weather Outlook te permite comprobarlo. Cuando aparece una perturbación, mira dónde está y qué posibilidades tiene de desarrollarse, pero si ya hay un ciclón formado, pasa a los avisos que corresponden a ese sistema.
También separa las fechas porque el Outlook de agosto seguirá apareciendo cuando busques el pronóstico de la temporada, pero durante septiembre convivirá con boletines mucho más recientes. Uno sirve para conocer la actividad esperada durante varios meses; los otros siguen lo que está ocurriendo en el océano en ese momento.
Por eso una temporada menos activa no vuelve irrelevante a septiembre. El pico de temporada de huracanes sigue situado alrededor del día 10 y la franja históricamente más activa continúa hasta aproximadamente mediados de octubre. El balance de 2026 puede terminar por debajo de lo normal. Mientras atraviesas estas semanas, lo que necesitas mirar está mucho más cerca: los sistemas que existen, su evolución y la información más reciente de NHC.
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