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Desde 2012 empezaron a aparecer bagres cubiertos de manchas negras en un lago entre Vermont y Quebec, al examinar sus tejidos los investigadores descubrieron que se trataba de tumores y que estos saltaban de un pez a otro como un parásito

Por Skarlett Soto · 17 septiembre, 2026 · 3:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Desde 2012 empezaron a aparecer bagres cubiertos de manchas negras en un lago entre Vermont y Quebec, al examinar sus tejidos los investigadores descubrieron que se trataba de tumores y que estos saltaban de un pez a otro como un parásito
Imagen generada con inteligencia artificial
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Desde 2012, algo extraño empezó a aparecer en los bagres de un lago entre Vermont y Quebec.

Algunos tenían manchas y bultos oscuros sobre la piel.

Al principio, una de las sospechas fue que podía tratarse de algún problema relacionado con la contaminación o una enfermedad.

Pero cuando los científicos comenzaron a estudiar aquellos peces, descubrieron que las manchas eran tumores.

Y había algo todavía más extraño.

¿Por qué aparecían en tantos bagres del mismo lago?

Todo empezó con unas extrañas manchas negras

Investigadores de la Universidad de Vermont comenzaron a estudiar a los bagres del lago Memphremagog para entender qué estaba pasando.

Los análisis terminaron mostrando que aquellas lesiones oscuras eran melanomas.

Pero lo que más llamó la atención fue la cantidad de peces afectados.

En algunos muestreos, entre el 23 % y el 37 % de los ejemplares examinados presentaban estos tumores.

Era una proporción demasiado llamativa como para no investigar qué estaba ocurriendo.

Los científicos comenzaron a buscar posibles explicaciones.

Una posibilidad era que algún virus, bacteria u otro agente estuviera provocando los tumores en diferentes peces.

También había preguntas sobre las condiciones ambientales del lago.

Pero ninguna de esas explicaciones terminaba de resolver lo que estaban viendo.

Así que decidieron mirar mucho más de cerca.

Y para hacerlo tuvieron que comparar el ADN de los tumores con el tejido sano de los propios peces.

Todavía quedaba una pregunta mucho más difícil

Había otro detalle que intrigaba a los investigadores.

Hasta ahora, los tumores parecían aparecer principalmente en peces más grandes que ya estaban en edad reproductiva.

Eso abrió una posibilidad.

Durante el desove, estos bagres se reúnen en aguas poco profundas y tienen bastante contacto físico. Tal vez ese contacto ayudaba de alguna manera a transmitir la enfermedad.

Pero es solo una hipótesis.

También existe otra posibilidad relacionada con la forma de vida de estos peces.

Los bagres pasan mucho tiempo cerca del fondo y no tienen escamas.

Los investigadores se preguntan si algunas células podrían sobrevivir durante un tiempo en el agua o el sedimento y encontrar después una vía de entrada a otro pez.

Tampoco está demostrado.

Incluso apareció otra pista.

Los científicos encontraron niveles elevados de arsénico en las células cancerosas y observaron una relación entre la presencia de estos casos y zonas con concentraciones naturales elevadas de este elemento.

Pero eso tampoco demuestra que el arsénico sea el responsable.

En realidad, todavía no saben exactamente cómo se transmite la enfermedad.

Para entender qué estaba ocurriendo, tuvieron que dejar de mirar las manchas y entrar directamente en el ADN.

El ADN terminó mostrando qué estaba pasando

Cuando compararon los resultados, encontraron algo que un cáncer común no debería mostrar.

Normalmente, las células de un tumor están genéticamente relacionadas con el animal en el que aparecieron.

Aquí sucedía algo diferente.

Los tumores encontrados en distintos bagres estaban más emparentados entre sí que con el tejido sano de los propios peces donde estaban creciendo.

Eso cambió por completo la explicación.

No eran simplemente muchos bagres desarrollando el mismo tipo de cáncer por separado.

Las propias células cancerosas pertenecían a un mismo linaje que había conseguido pasar de un pez a otro y seguir creciendo dentro de un nuevo cuerpo.

En otras palabras, el cáncer estaba comportándose casi como un parásito.

Los investigadores también buscaron otra explicación: que un virus o una bacteria estuviera provocando tumores similares.

Pero no encontraron ninguno asociado específicamente con los tumores que pudiera explicar ese patrón.

El hallazgo se convirtió así en el primer cáncer transmisible conocido en un pez y también en un animal de agua dulce

Hasta ahora tampoco existe evidencia de que pueda transmitirse a humanos o a otras especies.

Lo que todavía nadie sabe es cómo esas células consiguen pasar de un bagre a otro.

El desove, el contacto físico o incluso el ambiente del fondo del lago son algunas posibilidades.

Pero por ahora siguen siendo eso: posibilidades.

Y descubrir cuál de ellas es la correcta será la siguiente parte de una historia que comenzó hace más de una década con unas simples manchas negras.

 

Puedes revisar la investigación en: Curd, E. E., Hart, S. F. M., Lubkowitz, J., Tracy, K. M., Milazzo, L., Bodnar, M., Jones, T., Henderson, M. J., Emerson, P., & Dragon, J. A. (2026). Brown bullhead catfish melanoma represents a novel transmissible cancer. Nature, 657, 245–251. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10828-6

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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