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Biología: La Evolución de los Cetáceos

Las evidencias fósiles indican que los cetáceos se originaron hace más de 50 millones de años durante el Eoceno. Muchas de las especies más primitivas se extinguieron sin llegar a nuestros días. Ciertas características anatómicas de los cetáceos son excelentes muestras de la completa adaptación de estos animales a la vida acuática.

Por Mariano Sironi

Las evidencias fósiles indican que los cetáceos se originaron hace más de 50 millones de años durante el Eoceno. Muchas de las especies más primitivas se extinguieron sin llegar a nuestros días. Ciertas características anatómicas de los cetáceos son excelentes muestras de la completa adaptación de estos animales a la vida acuática.

El término "cetáceos" (del Griego ketos, ballena) se refiere al grupo de mamíferos marinos más diverso. En la actualidad se reconocen dos grandes grupos de cetáceos: los Misticetos o cetáceos con barbas (las verdaderas ballenas), y los Odontocetos o cetáceos con dientes (delfines, marsopas, el cachalote). Se conocen 11 especies de ballenas barbadas, mientras que los odontocetos son más numerosos, pues existen unas 76 especies.

Las evidencias fósiles indican que los cetáceos se originaron hace más de 50 millones de años durante el Eoceno. Muchas de las especies más primitivas se extinguieron sin llegar a nuestros días. Estas especies son los "Arqueocetos", que los paleontólogos nombraron con exóticos nombres como Pakicetus, Basilosaurus y Ambulocetus.

Cetáceos dentados y barbados divergieron de un ancestro común arqueoceto hace unos 35 millones de años. Los restos fosilizados de aquellas antiguas ballenas muestran que originalmente fueron animales terrestres, que evolucionaron gradualmente hacia una existencia acuática.

Los mamíferos terrestres evolutivamente más emparentados con las ballenas son los actuales ungulados, es decir, animales tan familiares para nosotros como los caballos, ciervos, cerdos e hipopótamos. El detalle de las relaciones evolutivas entre estos grupos animales, así como también dentro del mismo grupo de los cetáceos, es aún fuente de debate científico.

Ciertas características anatómicas de los cetáceos son excelentes muestras de la completa adaptación de estos animales a la vida acuática. Por ejemplo, su cuerpo recibe aislación térmica gracias a una gruesa capa de grasa debajo de la piel lisa y delicada que favorece la hidrodinamia, careciendo del pelaje típico de los mamíferos para protegerse del frío.

Las extremidades posteriores han desaparecido por completo de la anatomía exterior de las especies actuales, aunque hay vestigios de los huesos de la cintura pélvica embebidos en la musculatura corporal y sin conexión con la columna vertebral. Esta reducción de las patas traseras y la cintura fue un proceso evolutivo gradual.

Por ejemplo, Ambulocetus tenía patas traseras grandes, mientras que Basilosaurus tenía pequeñas extremidades posteriores que servían quizás para desplazarse en aguas poco profundas o también para facilitar la cópula.

El principal órgano de locomoción de los cetáceos es la aleta caudal, que carece de esqueleto, manteniendo su forma rígida gracias a los densos tejidos fibrosos que la componen. Al contrario de los peces, que mueven su cola lateralmente para avanzar en el agua, ballenas y delfines se desplazan mediante movimientos verticales de su aleta caudal. El control de la dirección del desplazamiento así como el mantenimiento de la estabilidad se logra gracias a la aleta dorsal (ausente en algunos cetáceos como las ballenas francas) y mediante movimientos de las aletas pectorales.

Las aletas pectorales sí tienen estructura ósea conectada a la columna vertebral, y muestran una característica evolutiva única entre los vertebrados. Los "dedos" (embebidos dentro de las aletas y no visibles) exhiben "hiperfalangea", es decir, un número mayor de falanges (los huesitos de los dedos) que el habitual, llegando a ser hasta 15 en el segundo dedo de la ballena piloto.

Estas y otras características anatómicas que evolucionaron paralelamente a atributos comportamentales y fisiológicos únicos de los cetáceos, hacen que ballenas y delfines sean el grupo de mamíferos mejor adaptado a la vida continua en el mar. Su conquista del océano como habitat permanente es un maravilloso ejemplo de la capacidad evolutiva que los seres vivos pueden revelar cuando el tiempo no es un factor limitante para sus potenciales cambios adaptativos.
Fuente consultada:
"Mamíferos marinos: biología evolutiva".
A. Berta y J. L. Sumich. Academic Press. 1999.

*Mariano Sironi
Investigador
Instituto de Conservacion de Ballenas
info@icb.org.ar
http://www.icb.org.ar

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