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Salvando a los lémures cantores de Madagascar

Los lémures Indri son criaturas herbívoras y atractivas que se abren paso a través del dosel de los bosques en su hogar en Madagascar en pequeños grupos familiares. Son los únicos lémures que emiten sonidos fuertes y agudos cuando se llaman unos a otros, lo que les ha valido el título de “los lémures cantores”.

Las secuencias melódicas de los mamíferos arbóreos pueden durar hasta tres minutos y “resuenan con rasgos de ritmo, dúos y coros armonizados, una habilidad que solo otro primate ha dominado: los humanos”, explica Amigos de la Tierra Internacional , un grupo conservacionista con sede en Ámsterdam en los Países Bajos.

Sin embargo, al igual que todas las demás especies de lémures de la isla, los lémures indri están en peligro crítico: están perdiendo su hábitat por la pérdida de su hábitat y otras tensiones ambientales en su hogar en la selva tropical Dragon Tree de Maromizaha, un área protegida. 

Unos 200 indris, llamados “Babakoto” por los lugareños, residen en este bosque primario y otros 1000 viven en los bosques circundantes, según los conservacionistas.

“En el corazón de los bosques de Madagascar vive el indri, uno de los lémures vivos más grandes, famoso por sus cantos y rugidos que utiliza para comunicarse. 

Desafortunadamente, este fascinante animal es uno de los lémures más amenazados del mundo y enfrenta el riesgo de extinción debido a la continua destrucción de su hábitat”, dice Amigos de la Tierra.

“[L]a mayor amenaza que empuja a los indri hacia la extinción es la desaparición de su hábitat natural a causa de la deforestación. La degradación del bosque de Maromizaha ha sido causada principalmente por la práctica de la agricultura de tala y quema para convertir el bosque en tierras agrícolas, la tala selectiva y la minería”, dice el grupo conservacionista.

Cómo salvar a los lémures

Otra amenaza para los animales proviene de los malgaches locales que ya no cumplen con un tabú tradicional que prohíbe matar a los lémures. 

Amigos de la Tierra, en colaboración con equipos de científicos extranjeros y locales, busca salvar a los animales de un daño mayor manteniendo una docena de grupos de indris bajo observación constante.

“Cuatro guías locales se encargan de estudiar su comportamiento y movimientos. El monitoreo se lleva a cabo tanto mediante observaciones focales como mediante el uso de grabadoras acústicas especiales ubicadas en lugares estratégicos, que se mueven cada tres semanas”, explica la organización sin fines de lucro.

También está en marcha un proyecto de restauración del hábitat por medio de varios viveros de bambú y otras plantas nativas con el objetivo de asegurar que los indris continúen teniendo amplios terrenos deambulantes en sus bosques nativos. 

Al mismo tiempo, los proyectos educativos para la población local buscan involucrarlos en proyectos de conservación, mientras que los proyectos comunitarios tienen como objetivo elevar sus estándares de vida.

Gracias a estas iniciativas, existe la esperanza de que los famosos lémures cantores de Madagascar puedan seguir cantando en los bosques locales durante las próximas generaciones.

Por Sustainability Times. Artículo en inglés

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Sustainability Times

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