Pueblos Indígenas Temas-Especiales

Aportes a la conceptualización sobre la economía indígena: Reflexiones a partir del FIA- 2018

Con gran éxito se desarrolló entre el 15 y l6 de noviembre de 2018 el Foro de Economía Indígena  FIA- 2018 La selva se mueve, organizado por las organizaciones indígenas nacionales AIDESEP y CONAP implementadores del Mecanismo Dedicado Específico para Pueblos Indígenas (MDE SAWETO Perú) con el soporte de WWF Perú como Agencia Nacional Ejecutora.

El evento contó con la participación de líderes y lideresas de organizaciones indígenas, emprendedores indígenas, empresarios, funcionarios públicos y académicos quienes dialogaron ampliamente sobre lo que implica la economía indígena y sus retos. El presente artículo es una versión interpretada del autor sobre los alcances y retos de la economía indígena que se desprenden de las discusiones del FIA pero los comentarios que se viertan son de su entera responsabilidad. No tiene si no otro propósito que aportar a este proceso reflexivo y propositivo sobre la economía indígena cuya configuración y decisiones finales corresponde legítimamente a los propios pueblos indígenas.

Un primer aspecto que resalta es precisar sobre el carácter de la discusión si se está tratando de definir los alcances conceptuales de la economía indígena o lo que se está tratando es de ver en qué medida los pueblos indígenas están buscando, legítimamente, incrementar sus fuentes de ingresos económicos más allá de disquisiciones Intelectuales. Esta precisión es importante porque nos conduce a las siguientes aproximaciones:

·         Se buscan fórmulas para insertarse en la economía globalizada sin mayor cuestionamiento a los presupuestos fundamentales que sustentan la economía hegemónica (que podemos llamar capitalista, neoclásica o neoliberal).

·         Se buscan fórmulas para articularse a la economía globalizada tratando que se incorporen algunos principios que incorporen algunos principios propios de la cultura indígena (articulación con identidad).

·         Se buscan contenidos, principios, atributos propios de una economía indígena alternativa a los postulados esenciales de la economía capitalista.

De la discusión del FIA se podría inferir que las y los representantes de los pueblos indígenas se estarían ubicando en la segunda aproximación.

Ahora bien, lo que se ha podido apreciar es que las discusiones sobre la economía indígena no se pueden tratar de manera polarizada, binaria o dicotómica sino que representa un fenómeno complejo donde es posible apreciar tensiones, contradicciones, paradojas, ambigüedades, brumas e incertidumbres. Por tanto no es posible avanzar en esta discusión si es que no se asume un marco paradigmático desde el pensamiento complejo. Cualquier forma reductiva de abordar el tema no logra agotar el tema en cuestión.

Aunque es claro que las decisiones sobre la economía indígena corresponden estrictamente a los pueblos indígenas, como explícitamente se reconoce en este artículo, el tema es que si esta es una discusión en la que pueden y deben participar múltiples actores, sectores y procesos (como si fuera un sistema abierto) o es un tema cuya discusión sólo corresponde a los representantes directos de los pueblos indígenas (como si fuera un sistema cerrado). Los enfoques sistémicos nos dicen que no es posible quedarnos en la lógica de un sistema cerrado porque todos los sistemas son siempre abiertos. Un sistema siempre está dentro de otro sistema y existen interinfluencias entre el interno de un sistema y su entorno. Es interesante anotar que el diseño del FIA se ubicó a la lógica de sistemas abiertos donde no sólo participaron hombres y mujeres de organizaciones gremiales indígenas, gestores y gestoras de emprendimientos económicos indígenas, funcionarios públicos, representantes de Organizaciones No Gubernamentales, empresarios y académicos. Se resalta el hecho de la participación de la Cámara de Comercio Indígena que precisamente logra la confluencia entre el sector indígena y el sector empresarial.

Como se ha señalado, el espíritu general de las propuestas indígenas alude a la necesidad de articularse a la economía globalizada tratando que se incorporen algunos principios que incorporen algunos principios propios de la cultura indígena. Así por ejemplo el representante de la Cámara de Comercio Indígena señala que la propuesta de economía indígena debe tomar en cuenta los valores ancestrales y enfoques como relaciones, redistribución, reciprocidad y responsabilidad. De otro lado desde la perspectiva de la economía neoclásica encontramos en el siguiente espectro de posibilidades:

·         La defensa a ultranza del modelo económico neoliberal como la solución perfecta para la creación de la riqueza.

·         Un proceso de enverdecimiento de la economía neoliberal tomando nota de las críticas sobre la débil consideración de aspectos ambientales y sociales o en todo caso subordinarlos a las dimensiones ambientales (economía ambiental, economía de recursos naturales, economía verde).

·         Un proceso de revisión transformador que busca modificar o cambiar los presupuestos básicos de la economía neoclásica (economía solidaria, economía azul, economía del bien común). Tenemos el caso por ejemplo de las empresas B.

La búsqueda de alternativas al modelo económico hegemónico salen tanto del propio corazón del sistema capitalista o de otras vertientes tales como la economía ecológica que justamente parte de una fuerte crítica al modelo convencional de desarrollo que no considera a la economía como un sistema entrópico.

En general las variantes de alternativas económicas se ubican entre propuestas de sustentabilidad débil o ecología superficial a propuestas de sustentabilidad fuerte o ecología profunda (Arce, 2018a). Aún dentro del propio sistema capitalista la valoración de éxito de las empresas empieza a superar un enfoque exclusivamente lucrocéntrico un enfoque que empieza a valorar las historias, las caras felices de la gente a las que se dirigen los esfuerzos, los valores de conservación, el apoyo a las comunidades emprendedoras, entre otros aspectos. También dentro del propio sistema capitalista empiezan a registrarse en las consumidores tendencias de compras responsables o valoración de las empresas que apoyan a los pueblos indígenas y la conservación de sus bosques. No obstante, todo este movimiento, que en el fondo son oportunidades para negocios de los pueblos indígenas, hay que dejar constancia que se trata de nichos de mercado que no pueden ser generalizables.

Se debe señalar, sin embargo, que pese a todas las críticas que recibe la economía capitalista por prestar exclusiva atención a los actores directos de la transacción, a lo apropiable, producible y vendible y los impactos sociales y ambientales que ocasionan por su excesiva ponderación de la dimensión económica, ésta se presenta como muy sólida y atractiva y un gran sector de comunidades piensan que es el camino que necesariamente hay que seguir si se quiere avanzar hacia un desarrollo. Plantean que conseguir dinero ahora es un asunto impostergable porque no es posible una vida digna si no se tiene acceso a este medio de cambio.

Ahora bien, la economía capitalista está orientada por el individualismo, el materialismo, el consumismo y tiene en la acumulación su razón de ser. Esto colisiona con algunas de las características de los pueblos indígenas que se han regido tradicionalmente por relaciones colaborativas de solidaridad y reciprocidad, la redistribución y la relación estrecha con la naturaleza. Estas diversas perspectivas entran en conflicto porque de un lado se apetece legítimamente tener mejores ingresos para mejorar la calidad de vida pero de otro lado significa revisar, modificar o incluso eliminar algunos rasgos propios de los pueblos indígenas válidos para una economía solidaria en las comunidades pero que presentan tensiones en el marco de una economía capitalista. Estas situaciones generan angustias y muchos lo resuelven simplemente tratando de dejar atrás los rasgos culturales propios y adoptar los valores de la economía capitalista. Por ello, se ha mencionado claramente la necesidad que las propuestas de desarrollo empresarial de comunidades indígenas tengan pertinencia cultural aunque estrictamente por ahora se desconozca cómo hacer eso.

El desarrollo de la economía capitalista se ha sustentado en gran medida por la simplificación de ecosistemas con la finalidad de manejarlo mejor y hacer economías de escala. Pero la realidad de muchos pueblos indígenas es que sus medios de vida descansan en una alta biodiversidad y condiciones de sociodiversidad. El éxito del sistema económico hegemónico se sustenta en monocultivos que cuenten con aceptación en los mercados mientras que los bosques tropicales presentan una altísima biodiversidad con presencia de productos de alta calidad nutracéutica pero que no tienen mercado conocido o expandido lo que disuade tanto a gobiernos como a los propios indígenas aportar por la vía la diversidad. Esto es lo contrario a lo que ha hecho una reconocida empresa brasilera que comercializa cosméticos a partir del aprovechamiento de la biodiversidad de los bosques y dando oportunidades reales a las comunidades. Es por eso que algunas de las iniciativas empresariales más exitosas de los pueblos indígenas se sustentan en productos como el café o el cacao y no tanto a partir de los bienes y servicios que proveen los bosques.

Quiere decir entonces que si se quiere seguir favoreciendo la articulación de los pueblos indígenas a la economía globalizada tendría que hacerse a partir de productos que ya tienen mercados. De esta manera se sigue legitimando la cosmovisión que el desarrollo está asociado a la simplificación de los ecosistemas. Es decir, transformar la biodiversidad por la agroexportación por lo que eso es lo que da dinero, no el bosque. Ahora bien, esta perspectiva, que es legítima, choca con el reconocimiento que la pérdida de bosques es un factor clave en el cambio climático. Por ello, el mundo empieza a preocuparse más seriamente en la necesaria conservación de bosques tropicales por el papel fundamental que desempeña en el sistema climático global. La pregunta aquí es que si la economía indígena debe desarrollarse con los bosques o a expensas de los bosques. La otra pregunta es: ¿Es posible desarrollar una economía indígena a partir de la gestión de los servicios ecosistémicos de los bosques? Cada vez aparecen más evidencias que es mejor trabajar a favor de la naturaleza y no en contra.

Un tema crucial en la economía indígena alude a los territorios. Como es de conocimiento generalizado los derechos territoriales están consagrados como derechos colectivos de los pueblos indígenas. Se menciona siempre que los territorios son constitutivos de la vida misma de los pueblos indígenas. No obstante, en el FIA se ha deslizado la idea que una condición para que los pueblos indígenas puedan articularse mejor a los mercados habría que “flexibilizar” el concepto de los territorios lo que estaría significando, se infiere, la posibilidad de otras figuras como reconocimiento de propiedad privada. Lo que se conoce en la práctica es que existen modalidades de alquiler de tierras comunales, de invitación a terceros para aprovechamiento o explotación de recursos. Esto es algo que merece ser profundizado y aclarado.

Otro tema crucial refiere al comportamiento asociativo en las comunidades y entre comunidades. Lo que se conoce es que al interior de las comunidades no todos se involucran en emprendimientos colectivos y por ello existen los grupos de interés que son los que asumen la conducción de los emprendimientos económicos. Se sabe también que la producción al interior de la comunidad corresponde a un comportamiento “privado” y las tareas colectivas de carácter social corresponden a un carácter comunitario. Ahora bien, las asociaciones entre comunidades o entre productores estarían funcionando tal como se desprende del exitoso emprendimiento Asháninka para la producción de chocolates y derivados (Kemito Ene es una asociación conformada por 376 productores de café y cacao, 83 de los cuales son mujeres) y la existencia misma de la Cámara de Comercio Indígena conformada por 26 asociaciones. La capacidad de organización es una condición crucial para lograr articularse a mercados altamente exigentes en calidad y volúmenes de producción. No obstante, habría que considerar que existen nichos de mercado para los que las escalas de producción ya no son relevantes y lo que interesa es la calidad de los productos asociados a conceptos (conservación de las selvas, apoyo a comunidades indígenas emprendedoras, oportunidades para mujeres, entre otros).

Temas que merecen especial atención refieren a la capacidad de establecimiento de alianzas y al financiamiento. El caso de Kemito Ene se hizo posible gracias al apoyo inicial de cooperación favorecido por el espíritu laborioso de los asociados y la calidad de liderazgo indígena. En la parte forestal no siempre las asociaciones con terceros han sido favorables y hay una pesada carga de multas que asumir producto de relaciones asimétricas (Arce, 2018b; Arce, 2018c). En el nivel gremial el hecho que AIDESEP y CONAP estén trabajando juntos a favor de opciones para la vida plena de los pueblos indígenas amazónicos es una excelente evidencia de fortaleza asociativa.

Adicionalmente, se debe considerar que los gobiernos nunca (o casi nunca) se han preocupado de promover un modelo de desarrollo indígena que sea respetuoso con la cultura y los derechos de los pueblos indígenas. Prima más bien una lógica de integración o asimilación y la modernidad está asociada al hecho de convertirlos en ciudadanos, consumidores y productores desde la lógica de la adscripción al sistema económico hegemónico. No se ha propuesto un modelo de desarrollo que ponga en valor la rica biodiversidad de los bosques tropicales y desde los valores culturales de la sociodiversidad. Como sabemos esto ha sido fuente constante de conflictos. Aunque el MINAM está tratando de hacer que el rico potencial de productos de la biodiversidad amazónica forme parte de opciones productivas sostenibles para comunidades, a partir de la producción de superalimentos procedentes de la biodiversidad, la brecha aún es grande.

También es importante reconocer el grado de inserción de comunidades a los mercados. Así se encuentran comunidades pre mercado, comunidades en transición y comunidades articuladas al mercado (con alta, media y baja articulación). Hay condiciones que son fatales para los costos de producción salvo que se avance en productos con valor agregado. Por ello es importante reconocer que no todo es exportación y que hay la necesidad de reconocer grados de articulación a mercados regionales y locales. En esa perspectiva no siempre es necesario tener certificaciones internacionales sino que también existe la posibilidad de desarrollar certificaciones regionales o incluso locales. También es posible pensar en otras opciones como denominaciones de origen o marcas colectivas. Lo importante en todos los casos es lograr calidad.

Quiere decir entonces que las categorías antagónicas de economías capitalistas y no capitalistas se empiezan a diluir pues hay mutuas influencias. Reconocemos en este juego la dinámica del orden y el caos, categorías intercambiables según dónde se ubique el observador. Mientras se está pensando que si los bosques no dan dinero y es mejor convertirlos a otras opciones productivas se encuentra que el mundo gira hacia considerar que el futuro está en su bosque y su gente como aseveró José Álvarez del MINAM.

Finalmente señalar las oportunidades para los bosques según refiere José Álvarez: i) compromiso de las grandes multinacionales con la sostenibilidad, ii) frutos amazónicos contra la desnutrición y la pobreza, iii) especies abundantes de uso cosmético, y iv) bionegocios familiares culturalmente pertinentes y amigables con el bosque. A la gran biodiversidad de los bosques tropicales se suma la riqueza de su sociodiversidad (donde las mujeres cumplen un rol preponderante) con los conocimientos y saberes ancestrales.

Esto es apenas un comienzo y se avizoran otros espacios en los que se seguirá debatiendo sobre la economía indígena. Una referencia importante es la que ofrece el Instituto Interamericano de Derechos Humanos  (2007).

Por: Rodrigo Arce Rojas

Bibliografía citada:

Arce, Rodrigo. (2018a). Economías, economías alternativas y sustentabilidad. [SERVINDI] (En línea). Disponible en: https://www.servindi.org/actualidad-opinion/04/06/2018/economias-economias-alternativas-y-sustentabilidad

Arce, Rodrigo. (2018b). Aproximaciones a la justicia forestal. [SERVINDI] (En línea). Disponible en: https://www.servindi.org/actualidad-opinion/31/07/2018/aproximaciones-la-justicia-forestal

Arce, Rodrigo. (2018c). Alegalidad en el sector forestal. [SERVINDI] (En línea). Disponible en: https://www.servindi.org/actualidad-noticias/05/08/2018/alegalidad-en-el-sector-forestal

Instituto Interamericano de Derechos Humanos  (2007). Economía indígena y mercado / Instituto Interamericano de Derechos Humanos. -San José, C.R.: IIDH. Disponible en: https://www.iidh.ed.cr/IIDH/media/2090/economiaindigena-2008.pdf

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