El Congreso de la Ciudad de México, por medio de la Comisión de Hacienda, aprobó el documento que propone la aplicación de Impuestos Verdes, con el objeto de actualizar los instrumentos legales que permitan por la vía fiscal mitigar los efectos del cambio climático y favorecer el desarrollo sustentable en la región. De esta forma, los diputados pretenden contribuir de forma contundente con estos objetivos, por lo que han trazado una hoja de ruta para la construcción de una ciudad sostenible, justa y con capacidad de resiliencia.
Iniciativa de Diputados de CDMX parte de un estudio comparado
La Comisión de Hacienda del Congreso de CDMX señaló que la admisión del documento obedece a que este fue elaborado bajo los principios de promoción de la economía circular, ya que los impuestos verdes pueden contribuir a generar soluciones ambientales ante la elevada contaminación del aire y la producción de desechos sólidos, que al tener una mala gestión son causantes de emisiones de CO2 y otras partículas PM 2.5.
De este modo, los impuestos verdes logran establecer una dinámica según la cual los costos ambientales serian cubiertos por los principales productores de la contaminación, sean estos los sectores industriales, comerciales o domésticos, tal como lo señalan las experiencias de otros países donde esta estrategia ha dado resultados en cuanto a la transformación de la ciudad.
Así, los legisladores han tomado en consideración las investigaciones realizadas sobre las legislaciones suecas, inglesas y chilenas respecto a la aplicación de impuestos verdes, donde, según el análisis comparado de los marcos normativos, la colocación de este tipo de tasas ha logrado corregir las externalidades negativas de la contaminación como la protección de la salud pública, mediante el fomento de la economía circular.
La propuesta legislativa establece 4 líneas de acción
Al respecto, el documento propone 4 estrategias básicas para la acción, entre las que destacan el establecimiento de los impuestos ambientales que se aplicarían de manera progresiva con el objetivo de disuadir a los empresarios a la minimización de las prácticas contaminantes, la creación de un fondo verde, la implementación de incentivos fiscales y la puesta en práctica de compensaciones directas.
De este modo, el eje central es la promoción de la economía circular y la disminución de emisiones de CO2 y otras partículas que afectan la calidad del aire, mediante la generación de impuestos que más allá de significar un incremento de los costes de producción en los sectores industriales y comerciales, conllevan a la optimización de los procesos y la mejora de las condiciones ambientales del entorno.
Así mismo, mediante la imposición de las compensaciones directas y la creación del fondo verde, se pretende incorporar un elemento social con el que se favorezcan a los sectores más vulnerables, para ello es necesario que la administración de estos y de los montos recaudados a través de los impuestos sean manejados con transparencia y priorizando las consecuencias que sufren estas poblaciones.
Los impuestos se aplicarían a empresas que generen más de 1 tonelada de CO2 al mes
La Ciudad de México es una de las más afectadas por la contaminación, aproximadamente 290 días de cada año el aire se encuentra por encima de los límites de contaminación y se deben declarar los niveles de alerta correspondientes, adicionalmente, cada día se generan al menos de 13 millones de kilos de residuos, de los cuales solo se recicla un 4% y el resto termina en vertederos al aire libre bajo la administración gubernamental.
De esta manera, la legislación se orienta a que quienes contaminen sean los que paguen, sea a través de los impuestos, las compensaciones o las aportaciones al fondo verde. Para ello se ha establecido que el pago sea realizado por aquellas empresas cuya contribución sea superior a 1 tonelada de CO2 al mes o su equivalente en el resto de las partículas contaminantes.
