Desarrollo Sustentable

Tras la pista del ecocidio global

Sin duda, que el destino del planeta Tierra siempre ha lidiado con el arbitraje sideral del Universo. Entre meteoritos prehistóricos, eras glaciares, fuegos volcánicos y lluvias torrenciales, se fue esculpiendo poco a poco el rostro de una Madre Tierra, que nos dejaba entrever sus genuinos recursos naturales, para sentir el aroma de su gran biodiversidad y tocar por primera vez el mito de la Vida.

Por Carlos Fermín

Cada fortuita huella que se escondía en el cielo, obligaba a recorrer todo lo verde del pasto, en busca de comprender las señales de humo que trajo consigo el origen de la supervivencia humana. El misticismo de existir, hizo que el Hombre emprendiera una incansable lucha para resolver el acertijo sobre su propio nacimiento. Sin pruebas contundentes que lo salvaran del juicio divino, prefirió nunca saber la verdad oculta en la onda expansiva del “Big Bang”. Así, el deseo de poblar el Mundo, se materializó en un huerto lleno de sangre, balas perdidas y tropas de combate, que por siglos delinearon la punta de un iceberg en tiempos de civilización.

El advenir del holocausto, se encargó de profanar la magia de la Naturaleza, en una piedra llena de odio, ira y sed de venganza. El instinto caníbal del Hombre, se moldeó a imagen y semejanza de la impunidad ambiental. Tras el paso de la guerra, los delitos ecológicos se convirtieron en el pan de las generaciones futuras, que disfrutaban de la ilegalidad en el quehacer de los pueblos. Ahora, el gran ataque de la Sociedad Moderna, no sólo sigue honrando a la muerte, sino que se aprovecha de la nobleza que habita en la Pachamama, para vender sus tierras, mares y florestas a las manos ecocidas del siglo XXI.

Precisamente, el Ecocidio es un neologismo que se aplica al daño ambiental producido por la interacción negativa del Hombre con los recursos naturales, los ecosistemas y la biodiversidad. Cuando los Seres Humanos destruyen el equilibrio ecológico, por culpa de la industrialización, la sobrepoblación o la ignorancia en contra de la Madre Tierra, se genera una alteración temporal o irreparable de los hábitats, que provoca el inevitable ecocidio. La falta de una cultura conservacionista en las personas, junto a la complicidad de los gobiernos y entes judiciales en NO castigar los delitos oportunamente, terminan siendo los factores principales que conspiran a diario en la problemática medioambiental.

Los Ecocidios suelen perpetrarse en el anonimato, debido a la negación o desconocimiento de su existencia. Lo paradójico, es que siempre han estado en los cimientos de la Humanidad; representando a la triste historia jamás contada por los libros a escala global. Desde que el Hombre tuvo que recurrir a los recursos verdes del planeta, para subsistir y colonizar nuevos territorios, se dedicó a rentabilizarlos por doquier. Aunque hoy en día, es simplemente irracional el abuso que se hace del Medio Ambiente, es lamentable que el ecocidio sea visto como una moda, una exageración o una “rareza” contemporánea. Lo más importante, es entender que la contaminación ambiental que provoca la minería, la tala indiscriminada de árboles, los derrames petroleros y la incineración de basura a cielo abierto, son ecocidios que debemos denunciar ante las autoridades públicas.

Toda esa destrucción furtiva a expensas de la Naturaleza, nos hace invocar a la Prospección Antártica Británica, que presentó en el mes de junio del 2013, un mapa virtual del paisaje continental visto sin la capa de hielo que lo cubre, para determinar las condiciones topográficas que atesora el área explorada. Pese a lo inquietante de ver a la Antártida totalmente descongelada, producto de un sorprendente estudio científico, fue más impactante pensar en lo cerca que estamos de un descomunal ecocidio a causa de la insensatez humana. Recordemos que en julio del 2012, hubo un deshielo extremo en Groenlandia, que perdió en 4 días el 97% de su masa helada, debido a un atípico proceso de fusión que dejó a la isla cubierta de agua líquida, afectando a la gran corriente submarina que recorre los océanos y regula las variables climáticas del Mundo. Si asociamos el preludio que engloban ambos eventos, tenemos una interrogante ambiental por responder y que explicaremos al ritmo del popular trío del crimen ecológico.

El Cambio Climático, es la variación acelerada del clima de la Tierra a escala regional y global. Tales cambios se producen en lapsos de tiempo distintos y dependen de las variables me


teorológicas, (nubosidad, precipitaciones, temperatura). El Calentamiento Global es el fenómeno causado por el aumento de la temperatura promedio en la atmósfera terrestre y en los océanos. El Efecto Invernadero, es la consecuencia de la retención de gases tóxicos en la atmósfera, ocasionado por las empresas tras quemar combustibles fósiles y producir químicos, que se acumulan en forma de gases invernaderos (CO2, CH4, NF3). Sin embargo, las tres sagradas aristas del problema, no parecen ser pruebas suficientes para esclarecer el porqué de la continua devastación ambiental del siglo XXI.

Nos preguntamos ¿Existirá una relación de causa y efecto o todo es fruto de la casualidad? La duda, nos obliga a trazar un eje de coordenadas, para determinar la afiliación sociocultural del Hombre y su entorno. Cuando el plutonio se transforma en la gran amenaza de la Humanidad. Mientras el futuro se ciñe en reactores nucleares y en la producción de armas atómicas. Desde que la curiosidad robótica aterrizó por capricho en Marte. Tras lanzar satélites, misiles y cohetes para comunicar el mensaje de la guerra. Entre tanto belicismo, podemos presagiar que el laberinto de plomo creado por el Hombre Post-moderno, refleja la hostilidad de sus antepasados. Al no haber conciliación entre los presuntos implicados, finalmente hemos encontrado a quien culpar por el desolador panorama ambiental.

La gran mira telescópica del Tío Sam, siempre ha sido la culpable de atentar en contra de la Naturaleza, por todo el centro de un ecocidio que se esconde en el sombrero del veneno norteño. No obstante, es absurdo creer que el Diablo, sea el único responsable de la crisis espiritual que padece la Sociedad Moderna. Por desgracia, la mente yanqui ha extrapolado su rango de ataque, hasta el punto de echar a perder el discernimiento de la gente en toda la bolita del Mundo. Por el canal izquierdo, los antivalores de la TV, la prostitución de la Internet, el tiroteo de las películas y los videojuegos violentos, se encargan de aniquilar la razón de los cibernautas, televidentes y gamers. En el canal derecho, nos topamos con el “bullyng” o acoso escolar, el abuso laboral y la violencia intrafamiliar, que son el resultado de todo un círculo vicioso retribuido en los colegios, las oficinas y los hogares.

El problema se intensifica cuando los niños y adolescentes, son las principales víctimas de la podrida tecnología hecha en países como EEUU, Japón y Canadá. En el anterior párrafo, se comentaba la destrucción psicosocial de los videojuegos, que irrespetan el derecho a la vida de los animales y te motivan a matar cualquier ave, mamífero o reptil que se cruce en la pantalla de alta definición, para recibir como recompensa más rifles, granadas y ametralladoras. Siempre que abordamos los temas ambientales, pensamos en la interacción de los jóvenes con la Naturaleza, pues de ellos dependerá seguir en la guerra a mansalva o iluminar senderos de paz. Por eso, es una pena que la infancia viva presa de toda la aberración virtual, gracias a la indiferencia de los padres, la necesidad de ser aceptados por los demás y a la falta de contenidos ecológicos en las escuelas.

De igual manera, en documentales, series y programas que transmiten en la TV por suscripción, nos hacen creer que los tiburones blancos, los cocodrilos del Nilo, los leones africanos o cualquier otra especie de fauna silvestre, son ejemplares agresivos dispuestos a matarnos sin piedad. Vemos como crean un “ranking” de los supuestos animales asesinos, graban el testimonio de los sobrevivientes a la embestida e incluso nos muestran el momento en que los sacrifican. Es triste apreciar como hacen de la Madre Tierra y su biodiversidad, un lucrativo negocio que venderle a la gente. Los animales son seres instintivos que si se sienten amenazados, pues reaccionarán naturalmente ante el eventual peligro, pero eso NO quiere decir que sean “máquinas” programadas para matar a los humanos.

De hecho, la sobrepoblación que se manifiesta al construir casas, edificios y centros comerciales en áreas verdes protegidas, genera una forzada migración que los pone en peligro de extinción. Recordemos que la caza de animales en territorio norteamericano, es uno de los pasatiempos más rentables y sanguinarios que revelan el grado de miseria humana en el Mundo. Es escalofriante apreciar como muchos padres de familia, obligan a que sus hijos pertenezcan a clubes en los que se mata por diversión a los ciervos, para fortalecer el vínculo afectivo paternal que los “ayudará” en un futuro cercano. Dentro de la cruel carrera armamentista, en EEUU existe un libertinaje en la compra y tenencia de armas de fuego, con el fin de obtener una licencia de mercenario que ya fue estrenada en las masacres de Connecticut, Denver y Pensilvania.

A su vez, es horrible que en Iberoamérica se transmitan las Corridas de Toros en señal abierta de TV, destruyendo en vivo y directo la salud mental de la audiencia, que disfruta de una extrema crueldad, al margen de un clima de represalia colectiva por fructificar. Aunque no lo creas, detrás del hampa común, el crimen organizado y las mafias que roban, secuestran y fulminan de un balazo a las personas, se esconden todos los grandes antivalores que hemos comentado; debido a la pérdida de una conciencia social que distorsiona la sana interacción de los individuos con el Medio Ambiente y los obliga a ser esclavos de una opresiva realidad. Por eso, el Hombre es el único animal quien con premeditación y alevosía se ha dedicado a glorificar la muerte.

Si realmente te importa el destino del oso polar y no quieres que la Humanidad presione el gatillo del ecocidio global, pues debemos reflexionar sobre nuestro rol protagónico en el resguardo de la Naturaleza. De allí, que es vital ahorrar el agua potable, promover labores de reciclaje, mantener limpios los espacios de recreación, evitar el abuso del consumo eléctrico, auspiciar una cultura conservacionista en las comunidades y denunciar cualquier daño ambiental. Por toda la ayuda que le brindes a la Madre Tierra, serás declarado inocente de NO atentar contra sus recursos naturales y sólo te culparán de amarla y respetarla cada día un poco más…

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