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Energía

Los paneles austriacos siguen al Sol durante el día, generan 40 % más energía y cuando llega una tormenta se pliegan para esconder su parte más frágil

Por Skarlett Soto · 23 julio, 2026 · 11:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Los paneles austriacos siguen al Sol durante el día, generan 40 % más energía y cuando llega una tormenta se pliegan para esconder su parte más frágil
Fuente: Créditos Ecoportal, imagen editada por IA
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Producir más energía solar suele implicar un desafío: para captar más luz durante el día, muchos paneles deben seguir el recorrido del Sol, pero esa mayor exposición también puede hacerlos más vulnerables al viento, el granizo o la nieve.

Los sistemas de seguimiento permiten orientar continuamente los paneles hacia el Sol, aumentando la captación de energía, especialmente durante las primeras horas de la mañana y al final de la tarde, cuando los paneles fijos reciben la luz con un ángulo menos favorable.

El problema es que esas estructuras móviles también quedan más expuestas cuando cambia el tiempo.

Durante años parecía que producir más electricidad y proteger los paneles frente al mal tiempo eran objetivos difíciles de compatibilizar. Sin embargo, un nuevo sistema desarrollado en Austria intenta resolver ambos problemas al mismo tiempo.

Por qué buscar más energía expone a los paneles a mayores riesgos 

La mayoría de los paneles solares que se instalan hoy permanecen en una posición fija durante toda su vida útil.

Eso hace que aprovechen muy bien la radiación cuando el Sol está alto, pero no tanto al comienzo ni al final del día.

Para solucionar esa limitación surgieron los seguidores solares, estructuras capaces de mover los paneles poco a poco para mantenerlos orientados hacia el Sol desde el amanecer hasta el atardecer.

La idea permite aprovechar durante más horas la radiación solar y aumentar la producción de electricidad.

Sin embargo, esa movilidad también tiene un inconveniente.

Al elevarse e inclinarse para buscar la mejor posición, los paneles quedan más expuestos al viento, al granizo y a la nieve.

Con el tiempo, los impactos del granizo pueden provocar microfisuras que reducen el rendimiento de las celdas solares.

Las ráfagas intensas también aumentan el esfuerzo que soportan la estructura y los actuadores encargados del movimiento.

El mismo mecanismo que sigue al Sol también sirve para proteger los paneles

Para resolver ese problema, un equipo de investigadores de la Graz University of Technology desarrolló un sistema llamado FLAPTrack.

paneles solares
Cientos de miles de módulos solares sufren daños por el impacto de granizo en todo el mundo, causando pérdidas ecónomicas y de producción energética

El corazón de esta tecnología es un actuador patentado que cumple una doble función: orienta los paneles en dos ejes para seguir el recorrido del Sol y, al mismo tiempo, los pliega automáticamente cuando las condiciones meteorológicas lo requieren.

El sistema recibe información procedente de estaciones meteorológicas y servicios de predicción. Si detecta la llegada de granizo, fuertes vientos o nevadas, inicia automáticamente la maniobra de protección antes de que las condiciones sean peligrosas.

Los paneles se pliegan, quedan enfrentados cara contra cara y muy cerca del suelo, reduciendo al mínimo la superficie expuesta al viento y protegiendo las celdas fotovoltaicas.

De esta forma, el mismo mecanismo que aumenta la producción durante los días normales también protege la instalación cuando el tiempo empeora.

Ahora queda por comprobar si esta solución puede mantener ese rendimiento durante años en instalaciones mucho más grandes.

Un resultado prometedor que todavía debe crecer miles de veces

Las primeras pruebas corresponden a un prototipo de 1,8 kWp instalado por los investigadores.

En ese sistema, la producción aumentó cerca de un 40 % de media respecto a una instalación fija y, en determinadas jornadas, llegó a alcanzar incrementos de hasta un 56 %.

El plegado automático también ayuda a reducir la acumulación de nieve y disminuye el riesgo de daños provocados por el granizo o el viento cuando las condiciones meteorológicas empeoran.

Aun así, estos resultados corresponden a una instalación experimental de pequeño tamaño.

El siguiente paso será comprobar si esta tecnología puede mantener esas prestaciones fuera del laboratorio. Para ello deberá demostrar que ofrece costos competitivos, requiere poco mantenimiento y conserva su fiabilidad después de años de funcionamiento.

Solo si supera esas pruebas podrá plantearse su aplicación en parques solares de varios megavatios, donde tendrá que demostrar que puede ofrecer las mismas ventajas a una escala miles de veces mayor.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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