Saltar al contenido
viernes, 30 de octubre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Tecnología

Científicos convirtieron un vehículo en laboratorio móvil y recorrieron casi 700 millas recogiendo ADN del aire para analizar la biodiversidad de Australia Occidental

Por Skarlett Soto · 30 octubre, 2026 · 10:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Científicos convirtieron un vehículo en laboratorio móvil y recorrieron casi 700 millas recogiendo ADN del aire para analizar la biodiversidad de Australia Occidental
Búsqueda de GoogleAñadir como fuente preferida→

Un grupo de científicos de la Universidad Curtin, en Australia, decidió probar una forma diferente de estudiar la naturaleza. En lugar de recorrer bosques y campos buscando animales y plantas, instaló unos colectores de aire en un automóvil y salió a la carretera.

El viaje fue de más de 700 millas por Australia Occidental. Durante el trayecto recogieron muestras de aire y, al analizarlas, encontraron ADN de 633 grupos de plantas y animales.

Los resultados mostraron que un vehículo puede aportar información sobre la biodiversidad de los lugares que atraviesa, incluso sin observar directamente a los organismos.

Cómo encontraron ADN de 633 tipos de plantas y animales

Los investigadores viajaron desde Cottesloe hasta Cocklebiddy, un recorrido de unas 718 millas que atravesó llanuras costeras, bosques, terrenos agrícolas y regiones del interior, cerca de Nullarbor.

Cada 16 millas, aproximadamente, tomaron muestras con los colectores instalados en el automóvil.

En el aire quedan suspendidos pequeños restos de material biológico, como partículas de piel, pelo, plumas o polen. Aunque no se vean, pueden contener ADN que permite identificar distintos organismos.

Al analizar las muestras, el equipo encontró rastros genéticos de 633 taxones, es decir, grupos de plantas y animales.

También observó que el material recogido cambiaba según el paisaje.

Las muestras de las zonas boscosas eran diferentes de las obtenidas en terrenos agrícolas o regiones más secas. Y esas diferencias tenían más relación con el tipo de hábitat y las condiciones ambientales que con la distancia recorrida.

Esto les permitió comparar distintos entornos a partir del ADN que habían recogido durante el viaje.

Qué revelaron las muestras sobre las plagas agrícolas

Entre los resultados aparecieron señales genéticas de 12 especies consideradas plagas reguladas.

También encontraron rastros de otros organismos importantes para la agricultura, como el gusano nativo de las yemas, la mosca de los establos y la moscarda australiana de las ovejas.

Según la Universidad de Curtin, este método podría ayudar a detectar posibles amenazas para los cultivos sin tener que colocar trampas o enviar equipos a revisar cada zona desde el principio.

Sin embargo, encontrar ADN de una especie no significa que esté viviendo justo donde se tomó la muestra.

El viento puede arrastrar material genético desde otros lugares. Incluso puede llegar de forma indirecta, transportado por un vehículo.

Por eso, detectar ADN de una plaga no confirma que haya una infestación.

Lo que sí puede hacer es dar una primera pista. Si aparece una señal que llama la atención, los investigadores pueden visitar ese lugar y comprobar qué está ocurriendo.

La idea no es dejar de hacer inspecciones en el campo, sino contar con más información para decidir dónde conviene realizarlas.

Cómo podrían utilizarse los vehículos para vigilar la biodiversidad

Una de las posibilidades que plantea el estudio es aprovechar los vehículos que ya recorren las carreteras todos los días.

Si la técnica funciona bien a mayor escala, los colectores podrían instalarse en camiones de carga o transportes públicos para recoger muestras durante sus trayectos habituales.

Con el tiempo, esos recorridos permitirían comparar las señales genéticas de distintas regiones y detectar cambios que merezcan atención.

Por ejemplo, si comienza a aparecer ADN de un organismo que antes no se detectaba en una zona, los científicos tendrían un motivo para investigar. Lo mismo ocurriría si dejaran de encontrar señales que antes eran frecuentes.

Eso no bastaría para confirmar que una especie llegó o desapareció, pero ayudaría a orientar las investigaciones.

Todavía falta comprobar cómo funcionaría el sistema durante períodos más largos y con una recolección continua de muestras.

Por ahora, el experimento de Australia Occidental mostró que es posible recoger información sobre cientos de grupos de seres vivos sin detenerse a buscarlos uno por uno.

Todo comenzó con unos colectores instalados en un automóvil y un viaje de 718 millas. Ahora los investigadores quieren saber si esa misma idea puede servir para seguir los cambios de la biodiversidad en regiones mucho más extensas.

 

Puedes revisar el estudio completo en: Newton, J. P., Allentoft, M. E., Bateman, P. W., Ferrier, S., Thomsen, P. F., & Nevill, P. (2026). Car-mounted airborne eDNA sampling detects landscape scale biodiversity turnover along environmental gradients. Molecular Ecology Resources, 26(7), e70217. https://doi.org/10.1111/1755-0998.70217

¿Te ha servido este artículo?

Recibe cada semana lo que de verdad importa

Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.

Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

Más en Ecoportal