Hormonas inyectadas a los salmones, ¿son seguras?

Las hormonas más comunes que se utilizan son el estrógeno y la progesterona, que se utilizan para acelerar el crecimiento de los salmones y aumentar su producción de carne.

El estrógeno es una hormona sexual femenina que estimula el crecimiento y la maduración de los órganos reproductivos. La progesterona es otra hormona sexual femenina que ayuda a preparar el útero para la implantación del óvulo fertilizado.

Las hormonas se inyectan a los salmones cuando son jóvenes, generalmente cuando tienen entre 6 y 9 meses de edad. Se inyectan en el músculo o la cavidad abdominal del salmón.

El uso de hormonas en la cría de salmones es controvertido

Algunos grupos ambientalistas sostienen que el uso de hormonas puede tener efectos negativos en el medio ambiente, ya que pueden contaminar los ecosistemas acuáticos. Otros grupos sostienen que el uso es seguro y que es necesario para satisfacer la demanda de salmón.

En Argentina, el uso de hormonas en la cría de salmones está permitido. Sin embargo, las empresas que crían salmones deben cumplir con una serie de regulaciones para garantizar que el uso sea seguro y no dañe el medio ambiente.

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el uso de hormonas en la cría de salmones es una práctica generalizada en todo el mundo. En 2022, se estima que el 70% de los salmones criados en cautiverio en todo el mundo fueron criados con hormonas.

Los beneficios potenciales del uso de hormonas en la cría de salmones incluyen:

  • Acelerar el crecimiento de los salmones: El estrógeno y la progesterona pueden acelerar el crecimiento de los salmones al estimular la producción de proteínas y la división celular. Esto puede reducir el tiempo de cultivo y los costos.
  • Aumentar la producción de carne de los salmones: El estrógeno y la progesterona pueden aumentar la producción de carne de los salmones al estimular el crecimiento de los músculos. Esto puede aumentar los rendimientos.
  • Mejorar la calidad de la carne de los salmones: El estrógeno y la progesterona pueden mejorar la calidad de la carne de los salmones al aumentar la cantidad de grasa omega-3. Esto la hace más atractiva para los consumidores.

Efectos negativos en el medio ambiente:

  • Contaminación: Las hormonas pueden contaminar los ecosistemas acuáticos, lo que puede afectar a otras especies de peces y plantas. Estas pueden ser liberadas al medio ambiente a través de los desechos de los salmones, las aguas residuales de las granjas de salmones y los derrames accidentales.
  • Desequilibrios hormonales: Las hormonas pueden alterar los niveles hormonales naturales de otras especies de peces y plantas. Esto puede conducir a un desequilibrio en los ecosistemas acuáticos, lo que puede afectar la supervivencia y el comportamiento de las especies.
  • Resistencia: Los peces y las plantas pueden desarrollar resistencia a las hormonas. Esto significa que pueden no ser tan efectivas para controlar el crecimiento y el desarrollo de estas especies.

Efectos negativos en la salud humana:

  • Transmisión a los consumidores: Las hormonas pueden transferirse a los consumidores a través de la carne de salmón. Esto puede tener efectos negativos en la salud humana, como el aumento del riesgo de cáncer.
  • Interferencia con los procesos hormonales humanos: Las hormonas pueden interferir con los procesos hormonales humanos. Esto puede conducir a una serie de problemas de salud, como el aumento de peso, la infertilidad y el cáncer.

Conclusión

El uso de hormonas en la cría de salmones es una práctica controvertida que tiene tanto beneficios potenciales como riesgos. Es importante que los consumidores estén informados de los riesgos potenciales del consumo de salmón criado con hormonas antes de tomar una decisión sobre qué tipo de salmón comprar.

Además de los beneficios potenciales mencionados anteriormente, el uso en la cría de salmones también puede ayudar a reducir la mortalidad de los salmones. Los salmones criados con hormonas son más resistentes a las enfermedades y a los factores ambientales adversos. Esto puede ayudar a las empresas de cría de salmones a reducir sus pérdidas.

Un estudio realizado por la Universidad de California, Davis, encontró que los salmones criados con hormonas tenían una tasa de mortalidad 25% menor que los salmones criados sin. El estudio también encontró que los salmones criados con hormonas tenían un mayor peso y un contenido de grasa omega-3 más alto.

Estos resultados sugieren que el uso puede ser una herramienta eficaz para mejorar la producción de salmones y reducir los riesgos ambientales. Sin embargo, es importante que se realicen más estudios para evaluar los riesgos potenciales de su uso en la cría de salmones.

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