Gran Hermano en el supermercado

Asociamos la compra en el supermercado a modernidad, autonomía, libre elección, pero hay pocos lugares en el mundo, que formen parte de nuestra vida cotidiana, tan controlados y monitoreados como dichos establecimientos. Tras nuestra adquisición, aunque no lo parezca, hay mucho en juego. De aquí que en un supermercado nada queda al azar. Todo está pensado para que compremos, y cuanto más mejor.

Una dieta globalizada

¿Qué tienen en común India, Senegal, Estados Unidos, Colombia, Marruecos, el Estado español y muchos otros países? Que la alimentación es cada vez más parecida, a pesar de las importantes diferencias que aún perviven. Más allá de la McDonalización de nuestras sociedades y el consumo globalizado de Coca-Cola, la ingesta mundial de alimentos depende, progresivamente, de unas pocas variedades de cultivos. El arroz, la soja, el trigo, el maíz se imponen, en detrimento de otras producciones como la del mijo, la yuca, el centeno, la batata, el sorgo o el camote. Si la alimentación depende de unas pocas variedades de cultivos, ¿qué puede suceder ante una mala cosecha o una plaga? ¿Tenemos el plato asegurado?

Mujeres, comida y cuidados

Hora de preparar la comida y encender los fogones, de poner la mesa y sacar los cubiertos, de hacer la lista de la compra y acercarse al ‘súper’ o al mercado. En casa, dichas tareas, han sido realizadas mayoritariamente por mujeres. Un trabajo, el de alimentarnos, imprescindible para nuestra vida y sustento. Sin embargo, una tarea invisible, no valorada. Comemos, a menudo, como autómatas y como tales ni reconocemos qué ingerimos ni quien pone el plato en la mesa.

¿Comer pescado es tan saludable?

Nos dicen que comer pescado es de lo mejor. Nos aporta ácido graso omega 3, vitaminas B, calcio, yodo… Sin embargo, ¿comer pescado es tan saludable? ¿Seguro que es beneficioso para nosotros y el medio ambiente? ¿Qué efectos tiene en los fondos y especies marinas? ¿Y en las comunidades locales? ¿Quién sale ganando con su creciente demanda? Aguas turbias se mueven en las bambalinas de la industria pesquera.

¿Podemos seguir comiendo tanta carne? ¿Qué consecuencias trae?

La carne se ha convertido en indispensable en nuestras comidas. Parece que no podemos vivir sin ella. Pero hasta hace pocos años, su consumo era un privilegio, una comida de fechas señaladas. Hoy se ha convertido en un acto cotidiano. Quizás, incluso, demasiado cotidiano. ¿Necesitamos comer tanta carne? ¿Qué impacto tiene en el medio ambiente? ¿Qué consecuencias para el bienestar animal? ¿Para los derechos de los trabajadores? ¿Y para nuestra salud?

¿Qué es la soberanía alimentaria ?

Comer: masticar y desmenuzar el alimento en la boca y pasarlo al estómago, según la definición de la Real Academia Española. Comer, sin embargo, es mucho más que tragar alimentos. Comer de manera sana y consciente implica preguntarse de dónde viene lo que consumimos, cómo se ha elaborado, en qué condiciones, porque pagamos un determinado precio.

Coca-Cola es así

Gracias por compartir felicidad”, nos dice el último anuncio de Coca-Cola, pero mirando de cerca parece que Coca-Cola de felicidad más bien reparte poca. O sino que se lo pregunten a los trabajadores de las plantas que la multinacional pretende cerrar ahora en el Estado español o a los sindicalistas perseguidos, y algunos incluso secuestrados y torturados, en Colombia, Turquía, Pakistán, Rusia, Nicaragua o a las comunidades de la India que se han quedado sin agua tras el paso de la compañía. Por no hablar de la pésima calidad de sus ingredientes y el impacto en nuestra salud.

Un menú con alimentos kilométricos para Navidad

Llega la Navidad y también las comidas familiares, con amigos… La Navidad es una fiesta eminentemente gastronómica. Junto a los clásicos de estas fechas, como los canalones, la escudella, los polvorones y los turrones, encontramos, cada vez más, platos como los langostinos, la ensalada de piña, el foie gras, entre otros. Pero, ¿de dónde vienen estos alimentos? ¿Cuántos kilómetros han recorrido antes de llegar a nuestro plato? ¿Cómo han sido elaborados?

McDonald’s: de la comida basura al trabajo porquería

En McDonald’s, la calidad de su comida es tan baja como los salarios que paga. Alimentos low cost para consumidores con ingresos bajo mínimos. La misma mano de obra que explota, a quien paga un salario de miseria, es la misma que, con tan pocos ingresos, solo le quedan los McMenús de 4,90€. Una legión de trabajadores pobres, que salen muy baratos, pero con retribución suficiente para pagarse un Big Mac o una Cheeseburguer. Negocio redondo.

Agricultura y alimentación, nombre de mujer

Cuando hablamos de agricultura y alimentación, pocas veces hacemos referencia al papel clave que las mujeres han tenido y tienen en la producción, la distribución y el consumo de los alimentos. Como todo trabajo de cuidados, la comida ha quedado relegado al baúl de los invisibles. Pero, la agricultura y la alimentación tienen nombre de mujer, y es imprescindible visibilizar y dar valor a lo que comemos y a cómo comemos, señalando que esto es cosa de todos.

El sistema agrícola y alimentario está en la UVI

Entrevista a Esther Vivas, investigadora en políticas agrícolas y alimentarias. “El capitalismo impone una sociedad de consumo. Se producen mercancías a partir de la creación de necesidades artificiales, que antes no teníamos, y vía la obsolescencia programada, diseñando los productos para que se estropeen al cabo de un tiempo y tengas que comprar de nuevos. “

Los juegos del hambre

La crisis alimentaria azota el mundo. Se trata de una crisis silenciosa, sin grandes titulares, que no interesa ni al Banco Central Europeo, ni al Fondo Monetario Internacional, ni a la Comisión Europea, pero que afecta a 870 millones de personas, que pasan hambre, según indica el informe ‘El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2012’, presentado esta semana [09/10] por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Grupos de consumo: otra agricultura y alimentación es posible

¿Qué comemos? ¿De dónde viene aquello que consumimos? ¿Cómo se ha producido? Son algunas de las cuestiones que preocupan cada día más a una parte significativa de personas. Frente al empobrecimiento del campesinado, la perdida de agrodiversidad, los escándalos alimentarios… son muchos quienes reivindican recuperar la capacidad de decidir sobre las políticas agrícolas y alimentarias.

Los mitos del Sistema Agroalimentario

Esther Vivas desmonta uno a uno los mitos sobre los cuales está construído el actual sistema agroalimentario.

Esther Vivas es licenciada en Periodismo y Máster en Sociología, forma parte del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS) en la Universidad Pompeu Fabra y es autora de varios libros sobre soberanía alimentaria y consumo crítico. Expone las claves del funcionamiento del actual sistema agrícola y alimentario, al que critica por ser "generador de hambre en un mundo de la abundancia" a causa de los monopolios, la especulación y las políticas de globalización y privatización de las últimas décadas. Denuncia sus efectos en el cambio climático, la pérdida de agrodiversidad, el uso de transgénicos, la petrodependencia y la falta de soberanía alimentaria de la población: "Los mismos que nos condujeron a la crisis de las subprime son los que ahora están especulando con la comida".

¿Hay que pagar la deuda?

La deuda es hoy una cuestión central en la agenda social y política. En su nombre se llevan a cabo privatizaciones, recortes, ajustes y, en definitiva, se transfiere el coste de la crisis a la mayor parte de la población. Pero, ¿a quién beneficia la deuda? ¿Quién la contrajo? ¿A qué ha servido? ¿Quién debe pagarla? A estas preguntas buscan respuesta aquellos que en el seno del movimiento indignado plantean una auditoria ciudadana de la misma.